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  • miércoles, 28 de septiembre de 2022

Desde el 2016, tres amigos reforestan la laguna

Facundo Chacón junto con dos amigos, Gino Badel y Luciano Casellas, están reforestando la laguna de Rocha. Empezaron en el 2015, cuando discutieron sobre la falta de sombra en el lugar, y el calor del verano. “Pongamos un árbol, y con suerte en el futuro tendremos sombra”, pensaron. Después de la inundación de ese año se organizaron: juntaron firmas, pusieron una fecha y con el apoyo de decenas de vecinos plantaron casi mil ejemplares. “Ese día había mucha gente, empezaron a llegar sauces, y gente con palas. Había señoras con vestidos haciendo pozos y todos estaban muy contentos”, recuerda Chacón. La falta de gestión y planificación gubernamental respecto del arbolado público vuelven inviable cualquier iniciativa ciudadana.

Por Martina Dentella

Desde el 2016, tres amigos reforestan la laguna

Por apropiación del lugar y con afecto, le dicen “El lago de Rocha”. Gino Badel, Luciano Casellas y Facundo Chacón - y algunos otros amigos- se acercan asiduamente al predio de la Laguna de Chacabuco. "La iniciativa de sembrar y plantar germinó un día en el que estábamos tomando mates en lo de Gino, pensando en ir a la laguna. Nos planteamos que no estaba bueno que no hubiese sombra en verano, nosotros siempre íbamos a la parte del espigón, y dijimos vamos y ponemos un árbol, nos sentamos ahí y con suerte en un futuro tendremos sombra”.

Los tres amigos se comprometieron, armaron una lista en la que los vecinos ponían su nombre, y número de teléfono, con la idea de ir a plantar árboles un día específico.

Con la gran inundación de ese año, los planes se pospusieron. Por eso hubo que esperar un año más, y en el 2016 se concretó la idea.

El evento se llamó “Forestar la Laguna”. Los chicos habían juntado ramas de sauce, otros llevaron esquejes, plantas para trasplantar, o arbolitos. Además, la familia Bonini les donó eucaliptos y casuarinas, cerca de 30. “Las casuarinas las pusimos en la curva, donde está el Camping, como para hacer una barrera contra el viento, y del otro lado todos los eucaliptos”. “Ese día fuimos con más amigos, empezaron a llegar sauces, y gente con palas. Señoras con vestido que estaban haciendo pozos. Había muchas personas, recuerdo 200 más o menos”, cuenta Chacón.

En definitiva, están intentando regenerar un ecosistema, porque “va a empezar a haber más pájaros, animales, la tierra con más vida, las raíces van penetrando. Es paciencia y perseverancia para hacer las cosas, porque imaginate que desde el 2016 seguimos yendo cuando tenemos tiempo, con el propósito de que algún día ese sea un lugar más verde”.

-Ahora, quien visita la Laguna encuentra algunos ejemplares crecidos...

-Sí, y muchos de esos se secaron o muchas veces también hay gente que por maldad, o porque piensa que están secos en invierno, los parten. Otras veces se secan por falta de agua, porque se los comen las hormigas. En definitiva, nosotros calculamos que por cada árbol que está vivo hemos plantado 3. Y a veces vamos y nos encontramos con nuevos ejemplares, y eso es por el contagio.

-La comisión actual trabaja muchísimo con el tema del cuidado de la Laguna, nos está metiendo de a poquito la idea en la cabeza de que es “nuestra”...

-Eso es cierto. A nivel regional, otros pueblos tienen un espacio verde, donde vos podés ir a recrearte. Y siempre se pensó que la Laguna es solamente para ir a pescar y no se puede hacer nada más. Hay un montón de cosas para hacer y pasar el día. Hay gente que va a hacer deportes, o
va en bici hasta allá. Además, en la entrada a la Laguna siempre está lleno de pájaros, está bueno
admirar la naturaleza. Pero para eso hay que recuperarla. Podríamos tener un Parque lineal. Es algo que se necesita en nuestra forma de habitar.

-Es importante cómo se sostiene el mantenimiento, ¿se hacen cargo del riego, el Estado llega al lugar?

-Si bien queremos que las plantas vivan, y se hagan grandes, no podemos hacernos cargo. Vamos todas las veces que podemos. Ayer viajábamos con mi hermano y veíamos que muchos de los árboles del costado de la ruta, que plantó Chacabuco Verde, están secos, y él me decía “es al pedo”. En realidad no, porque si plantás mil y se mueren ochocientos árboles, te quedan doscientos. Hay que aprender que los árboles pueden secarse. Pero lo más importante que tenemos es paciencia y perseverancia, hubo momentos en que hemos ido y nos encontramos con 40 árboles secos. Y decís “nunca vamos a lograr nada así”, pero no importa, sacamos 5 árboles y ponemos otros cinco.
Recursos siempre hay, lo que no hay es predisposición. No hay interés. Cada ocho metros de vereda tiene que haber un árbol. Y las casas que no tienen árboles deberían ser multadas mensualmente, según una ordenanza. Y a nadie le importa. En verano te morís de calor y de falta de sombra. Hay árboles que fueron podados de la misma manera 18 veces, parecen brócolis. Es horrible.

Cuando fue el intendente el otro día a la Laguna, en dos días acomodaron el camino de la entrada, los hicieron más anchos. Cuántos años estuvimos que no se podía entrar por el camino. En esos actos te das cuenta que los recursos están pero a nadie le importa.