lunes. 15.04.2024
Con la bendición de D10S

Lionel Armando Messi

Tanto se lo comparó, tanto se le recriminó, tantas veces se dijo que nunca será como él, que el Diego es único. Es cierto, pero el sábado recibió su bendición, estuvo iluminado por el “Pelusa”, que desde el cielo gritó, sufrió, insultó y festejó, como si hubiera estado en Lusail. El Messi más maradoniano de todos, el que la mayoría pedía y apareció. 

Por Juan Pablo García

Fue al frente, peleó, discutió y les dejó algunas palabras post partido en la prensa, como también dentro del campo de juego. No se salvó nadie, desde el árbitro hasta Van Gaal, que habló de más en la previa y terminó tragándose sus dichos para quedar con cara de pocos amigos al finalizar el encuentro.

El técnico neerlandes habló en la previa. Dijo que Messi no corría, que son los favoritos y que en los penales tienen las de ganar… para qué dijiste eso Luisito, despertaste a las bestias.

Messi corrió todas, como nunca, con el objetivo de llevar a la Argentina a la victoria y también para callar algunas bocas, como la de este señor. Asistencia y gol de penal, festejó con sus compañeros y de repente pega un saltito, se lleva las manos por detrás de sus orejas para hacer el famoso Topo Gigi y mirar fijo a una sola persona, a Louis Van Gaal. Aquel que no quiere al talento argentino, enemistado con Ángel Di María y Juan Román Riquelme, ahora se metió con Lionel y no sabe donde meterse.

Otro duelo personal fue con el arquero neerlandes, quien había dicho que se veía confiado para atajarle un penal a Messi. Claramente no buscaban la victoria, querían imponer el anti fútbol y llevar la definición a los doce pasos, cosa que lograron y que ahora se deben estar arrepintiendo. Le metió el gol en los 90 minutos y para poner la frutilla del postre, hizo lo propio en la tanda con un nuevo festejo, parado con los brazos en alto mirando fijo a Noppert.

Los encontronazos no culminaron ahí, los jugadores también hacían lo suyo y se la pasaban cargando a los de la Scaloneta, dándole un picante donde no pasaba nada, pero te metés con uno y te metés con todos. Gastadas en los 120 minutos y en los penales, si quedó claro algo, es que nosotros respondemos en la cancha. Entre los cuatro mejores y eliminando una vez más a los holandeses. Ya se hizo costumbre.

Luego del partido se vieron algunas discusiones, pero todo siguió en la zona mixta. Messi, junto a un periodista a punto de responder sus preguntas, muy caliente vio a Weghorst y sin pensar le soltó “Qué mirás bobo” “Andá para allá” (en realidad, ‘andá pa yá’. Bien argento). Después le tiró palos a Van Gaal "Vende que juega al fútbol y metió gente alta y empezó a los pelotazos". También se refirió a Mateus Lahoz, "No quiero hablar del árbitro por qué después te sancionan, no podés ser sincero, pero creo que la FIFA debería pensar todo esto. No podes poner un árbitro así para un partido semejante, de unos cuartos de final de un Mundial".

El Messi capitán, el líder y referente, ese que todos pedíamos. Acá está. En su mejor versión con la “Albiceleste”, con dos goles en los mata-mata y llevar al décimo grito, igualando a Batistuta como el máximo goleador argentino en Mundiales. Siempre está, que eso no quede ninguna duda. Esa minoría va desapareciendo y de la mano de Lionel, estamos nuevamente entre los cuatro mejores… una lastima que no sea contra Brasil.

Lo dijo el “DIbu”, quien le mostró todo lo que estaban diciendo y el 10 le lanzó “tranquilo que les clavó dos”. Hicieron enojar al enano y sufrieron las consecuencias.

Estuvo iluminado por dios, por Diego Armando Maradona, quien quiso bajar un ratito y retorno en la humanidad de su niño mimado, de su sucesor, del único que puede discutir con él por quien es el mejor de la historia y darnos una nueva alegría a todos los argentinos.

Como lo hizo en el ‘86 teniendo la mejor actuación individual de la historia de las Copas del Mundo, la “Pulga” va por el mismo camino. Es partícipe de 6 de los 9 goles que convirtió la Selección, cuatro tantos y dos asistencias. Uno de los máximos artilleros, a tan solo uno de Kylian Mbappe.

Así lo sintió Messi. “Diego desde arriba nos está viendo y nos está empujando, ojalá que siga así hasta el final”, las palabras de Leo. 

Primer objetivo cumplido. Jugaremos los siete partidos, que ese séptimo sea el que todos queremos.

 

Lionel Armando Messi