miércoles. 28.02.2024

El joven inexperto

Aquel pibe de pueblo, quien ya era reconocido por su larga trayectoria en el fútbol europeo y por haber disputado un Mundial. Tiempo más tarde le llegó la oportunidad de ser ayudante de uno de los peores cuerpos técnicos de Argentina en las Copas del Mundo. Se fueron y él se quedó, agarró ese fierro caliente, el que nadie quería agarrar, que a base de rendimientos y su convencimiento al asumir el cargo, hizo que hoy sea el técnico campeón de América y del Mundo, cortando una larga sequía que otros grandes entrenadores no pudieron.

 

Por Juan Pablo García

El “Gringo” de Pujato, el pibito que todos conocían por sus travesuras detrás de una pelota en el club de su barrio y luego en Newell's. Forjó una carrera inolvidable en España, siendo ídolo en Deportivo La Coruña en la etapa más dorada del conjunto gallego, probó suerte en Inglaterra e Italia, teniendo un buen desempeño en los clubes que integró.

Fue parte de uno de los momentos más inolvidables de la carrera de Lionel Messi, nada más y nada menos que su debut con la “Albiceleste”. Aquel 17 de agosto del 2005, cuando un chiquito de 18 años daba sus primeros pasos con la camiseta argentina y desafortunadamente, ese primer paso significó un golpe duro para la “Pulga”, ya que solo duró 45 segundos en cancha debido a una expulsión. El estuvo ahí, cuidando desde el primer momento a su tocayo.

Lo mismo sucedió en el Mundial de Alemania 2006, el primero para ambos, pero Scaloni incorporaba toda su experiencia en el fútbol europeo para llevarlo a Messi y sus compañeros por el buen camino. La suerte no estuvo de nuestro lado, derrota en cuartos frente a los locales por penales.

Como jugador, su historia con la Selección no está en el recuerdo de todos, jugó apenas 7 partidos con la absoluta, en la juvenil tuvo actuaciones destacadas al salir campeón en el Mundial sub20 de Malasia en 1997, disputando todos los encuentros y convirtiendo dos tantos. Además, fue tercero en el Preolímpico Sudamericano Sub-23 de 2000.

Teniendo estos pergaminos con la Selección nadie se tenía pensado lo que se venía en un futuro. Fue ayudante de Sampaoli en su desembarco en Sevilla en 2016 y un año después se les presentaba la gran oportunidad de dirigir a la Argentina, en medio de varios líos que se producían en AFA.

Scaloni era el nexo entre los jugadores y el entrenador, donde entre ellos la relación no era del todo buena. Varias diferencias, discusiones y demás, llevaron al desgaste entre Sampaoli y los futbolistas. Eso se vio reflejado en la cancha, una actuación pésima en Rusia 2018 y a punto de ser nuevamente eliminados en fase de grupos como en 2002 y 1958.

Sampaoli se fue y todo su cuerpo técnico también, con la excepción de uno… Lionel Sebastián Scaloni. En un principio era un interinati para ser el encargado de dirigir a la Selección juvenil en el torneo de L’Alcudia junto a Pablo Aimar. Cumplieron con creces, consiguieron el título.

Ese torneo llenó de esperanzas a las oficinas de la AFA, en especial a Claudio “Chiqui” Tapia, quien le veía condiciones para ser un buen DT a futuro, pero no quería apresurarse. Llegaron una serie de amistosos, que de seis que disputó, perdió solamente frente a Brasil por la mínima diferencia. En esos partidos se vio lo que tanto se pedía, la renovación, que se le de un punto final a la vieja camada.

A finales del 2018 Tapia daba el anuncio de que Scaloni seguía hasta la Copa América 2019, un buen andar en la competencia, que fue de menos a más, derivó a que se mantenga en el cargo y sea el DT hasta Qatar 2022.

De a poco todo fue creciendo, tanto él como entrenador y la relación entre los jugadores, que fue clave el compañerismo de todos para conseguir los últimos logros. Copa América 2021 frente a Brasil en el Maracaná después de 28 años de sequía, pudo romper ese maleficio de Argentina en las finales que se le escapaban todas, pero ahora armó un equipo que van al frente siempre y no se achica ante ningún rival.

Después vino la gran prueba frente a Italia en la Finalissima, enfrentar al campeón de Europa y volver a disputar un encuentro contra uno del Viejo Continente luego de un par de años. Se consagró en el mítico estadio de Wembley dando catedra contra los "tanos" que nada pudieron hacer.

Así se llegó a Qatar. En la previa dijo: “los Mundiales los ganan los equipos inteligentes”... y así fue. Gran estratega a lo largo de los siete partidos, a pesar del debut que el nerviosismo de varios les jugó una mala pasada, pero con el resto planteó bien los partidos y los ganó merecidamente siendo superior a sus rivales.

No se casó con nadie. No estás bien, vas al banco. Así fue con Leandro Paredes y Lautaro Martínez, dos pilares del ciclo y ante una baja en su rendimiento, se apostó por los que mejores estén, ahí aparecieron dos chicos de River, de la escuelita de Marcelo Gallardo. Enzo Fernández y Julián Álvarez, quienes pagaron con creces esa confianza del entrenador, Enzo fue elegido el mejor jugador joven del Mundial y la “Araña” terminó con cuatro goles en toda la competición.

Mac Allister fue el elegido para tapar la ausencia de Giovani Lo Celso y cumplió con creces, se asoció bien con Messi y fue determinante. Probó con línea de 5 en el fondo, con la inclusión de Lisandro Martinez. Con 4 en el medio. Con Tagliafico en lugar de Acuña. Todas estas opciones rindieron, se adaptó al juego del rival y supo plantear bien cada partido.

Hoy puede decir que tiene el privilegio de sentarse en esa mesa chica junto a Cesar Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo como los entrenadores que depositaron una estrella en el escudo de la Argentina, el que hizo vivir a los más jóvenes lo que siente ser campeón del mundo.

Eternamente agradecido.

De Pujato al mundo. Hiciste felíz a tu pueblo y a todo un país.

 

El joven inexperto