viernes. 19.07.2024
OPINIÓN

La voz del Sur Global

El Grupo de los 77 (G77) + China tuvo su Cumbre recientemente en La Habana, Cuba. En la declaración final, exigieron "una reforma integral de la arquitectura financiera global", denunciaron el "actual orden económico internacional injusto" y rechazaron "las sanciones unilaterales".  Este lunes, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, trasladó esas posturas a la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Por Gustavo Porfiri.

OPINIÓN (10)
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El G77, la mayor organización intergubernamental de países en desarrollo en las Naciones Unidas, se estableció el 15 de junio de 1964 por los signatarios de 77 países, y se fue ampliando hasta integrar 134 naciones de Asia, África y América Latina. Durante el fin de semana pasado realizaron su Cumbre y adoptaron una declaración final que resume el intercambio de una treintena de jefes de Estado y más de un centenar de delegaciones que abordaron los principales retos del Sur Global.

Los signatarios rechazaron "los monopolios tecnológicos y otras prácticas desleales que obstaculizan el desarrollo tecnológico de los países en desarrollo", y se pronunciaron en contra de las "medidas coercitivas unilaterales", que tienen "repercusiones negativas y devastadoras en el disfrute de los derechos humanos, incluidos el derecho al desarrollo y el derecho a la alimentación".

Recordando las repercusiones de la pandemia del covid-19 en distintas naciones, los participantes de la cumbre expresaron preocupación por cómo se exacerbaron aún más "las marcadas desigualdades en y entre los países y las regiones, con un impacto desproporcionado en los países en desarrollo".

La madre del borrego

En el punto 6 de la Declaración de la Habana, los mandatarios expresaron de manera muy firme su posición respecto de lo que se ha convertido en el principal yugo para muchos pueblos del Sur Global: el sistema financiero desarrollado por el imperio de Occidente desde Bretton Woods hasta acá. Este es el texto: “Subrayamos la urgente necesidad de una reforma integral de la arquitectura financiera internacional y de un enfoque más inclusivo y coordinado de la gobernanza financiera mundial, con mayor énfasis en la cooperación entre los países, incluso mediante el aumento de la representación de los países en desarrollo en los órganos mundiales de toma de decisiones y formulación de políticas, lo que contribuirá a mejorar las capacidades de los países en desarrollo para acceder a la ciencia, la tecnología y la innovación y desarrollarlas”.

La ministra de Asuntos Exteriores de Sudáfrica, Naledi Pandor, instó a los países del G77 a "unirse activamente para impulsar las reformas fundamentales" de organizaciones internacionales. "Tenemos que unirnos como nunca antes respecto a esta importante agenda. Es el momento para el Sur", afirmó, agregando que "la unidad será crítica" mientras muchos "se esfuerzan por romperla".

Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, destacó que se requiere "forjar una visión común que tenga en cuenta las preocupaciones de los países de renta baja y media y de otros grupos más vulnerables". "Es estratégico que el G77 haya dedicado, por primera vez, una cumbre al tema de la ciencia, la tecnología y la innovación", subrayó, al tiempo que añadió que "la gobernanza mundial sigue siendo asimétrica" y que "la ONU, el sistema de Bretton Woods y la OMC están perdiendo credibilidad".

Mientras, la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, cuestionó la efectividad de las instituciones internacionales si no son capaces de eliminar las sanciones impuestas por ciertos países. "¿De qué serviría el G77, el Banco Mundial, la Celac y la ONU si no somos capaces de eliminar los injustos bloqueos o sanciones impuestas, la neoesclavitud, el neocolonialismo, la hegemonía del capital sobre el ser humano y las guerras promovidas por el complejo industrial militar que causan tanto sufrimiento y dolor en el mundo?", preguntó Castro.

Mensaje amplificado

Este lunes, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de esa República, expresó en Nueva York, en el marco del 78° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, llevó las ideas surgidas en la Cumbre del G-77. “Llegaremos al 2030 con 575 millones de personas viviendo en condiciones de pobreza extrema. Para ese entonces, apenas un tercio de los países lograrán reducir a la mitad los niveles de pobreza nacional. No eliminaremos el hambre, como habíamos acordado. Por el contrario, actualmente, 735 millones de personas padecen hambre crónica, una cifra superior a la registrada en el año 2015. A este ritmo, no podrá lograrse  ninguno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, y se incumplirán más de la mitad de las metas acordadas” denunció el mandatario cubano.

Por su parte, el ministro de Planificación de Honduras, Ricardo Salgado, expuso algo que se puede decir más alto pero no más claro: “La verdad es que tenemos un profundo problema con el sistema capitalista porque profundiza todos nuestros problemas”, sentenció, al aludir que esa es la principal causa de la desigualdad. “El capitalismo profundiza la depauperación de todas las personas en el planeta y a los pobres los hace más pobres”, enfatizó y llamó a “flexibilizar nuestra humanidad para dejar de darnos caridad y limosna. Necesitamos que el mundo entienda que para avanzar todos, debemos tener las mismas oportunidades. Porque hablamos de democracia y de derechos que en la práctica ninguno de nuestros pueblos pobres, tienen la posibilidad de ejercer nunca en su vida”.

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