jueves. 18.04.2024
UN CANDIDATO

“Hay que ir al barrio, hay que estar cerca de la gente”

Por Martina Dentella

En su consultorio privado de la calle Sarmiento, el precandidato a concejal de Unión por la Patria, Gustavo Masci, recibe a Cuatro Palabras. Con el guardapolvo médico y las historias clínicas sobre una mesa impoluta, Masci asegura que se involucró porque no le gusta cómo está la ciudad. Habla de las gestualidades de la política, de cómo fue recibido por la militancia en el Partido Justicialista y por qué es necesario hacer política todo el tiempo en territorio. “Se escucha con el oído y se ve con los ojos. Uno no puede ver con los oídos, por lo que te cuentan. Hay que ir al barrio, hay que estar cerca del vecino siempre. Vamos por eso”, dice. 

masci
masci

Gustavo Masci acaba de despedir al último paciente de la mañana, y está sentado frente al escritorio de su consultorio donde termina de cerrar las historias clínicas del día. Arrancó a las ocho de la mañana y le queda por delante una jornada como candidato. 

Su doble faceta convive todo el día. “Uno es médico las veinticuatro horas del día, y esté donde esté, desde esa perspectiva pensamos, vivimos”, dice. 

El tiempo para ser candidato lo roba de otras esferas de su vida, de lo familiar, lo social. “Es muy intensa esta campaña, pero somos un equipo y nos vamos repartiendo las actividades entre compañeros”, explica. 

En la esquina de su consultorio hay una gigantografía con su imagen que lo sorprendió esta mañana cuando llegó a trabajar. Sus pacientes de años no le preguntan demasiado por su salto a la política, pero cuando se van le desean suerte. Solo le piden que no los deje. 

“No les pregunto qué piensan, viene con una dolencia física y mi trabajo es responder a eso, pero sí podemos hablar de lo que cada uno quiere en la consulta, porque la escucha es muy importante, muchos necesitan venir a hablar”, cuenta. Y en los barrios ya lo conocen, entonces lo reciben bien. Los veinte años en los que coordinó los Centros Integradores Comunitarios le habilitaron un vínculo estrecho, una mirada privilegiada e integral de la cuestión social. 

Gustavo Masci siempre supo que iba a ser médico. Cuando era chico se hacía el enfermo para que lo lleven al pediatra. Le encantaba el mundo de los médicos, la clínica, los maletines. Estudió en la Universidad de Buenos Aires, mientras trabajaba en un almacén del barrio de Once. Los últimos cuatro años de carrera los atravesó también siendo papá. A la mañana cursaba, a la tarde trabajaba y a la noche estudiaba. Su mujer y sus padres fueron el apoyo clave para terminar la carrera. 

Hizo la residencia en el prestigioso Hospital de Clínicas, después la residencia de medicina general en el Hospital Regional de Junín, hasta que se instaló definitivamente en Chacabuco. Su lugar en el mundo, dice. Esa es su base. 

-¿Cómo te reciben en las caminatas?

-Caminé muchas veces en los barrios como médico, como integrante de un equipo de salud, porque es parte del trabajo extramuro que se hace en la atención primaria. Ver cómo vive la gente, cómo está el barrio. Hay distintos tipos de barreras de la gente para acercarse a la asistencia, no solo la lejanía, sino cultural, social. Y esto hay que profundizarlo, muchas veces los gobiernos entran en una especie de plancha y hay que salir más. 

Por otra parte, siento que a la gente le cuesta hablar, no puede pedir. Solo lo hacen cuando sienten que realmente lo estás escuchando. Y lo que plantean son cuestiones de fácil solución, como luminarias. Chacabuco creció mucho, incluso hay lugares que hoy no tienen cerca ningún centro de salud accesible. 

-Más allá de la estructura hospitalaria, las salitas, los recursos humanos del área, salud es el acceso a la vivienda, a las cloacas, al agua corriente, ¿cómo ves la ciudad en ese sentido?

-Es parte de los reclamos de la gente. Últimamente no se han visto construcciones de viviendas. Darío propone un plan de urbanización, compra de quintas, con acceso a las cloacas, al agua corriente y la electricidad. A partir del 11 de diciembre lo va a poder poner en práctica. 

-¿Sentís que esta gestión se “planchó”?

-Las segundas gestiones suelen ser de menor energía. En general. Hay una especie de cansancio, y es natural, somos personas. Por eso es necesario renovar cada tanto. No solo los intendentes se cansan, también los funcionarios. Un intendente sin equipo, no puede con nada. Lo veo como ciudadano, no tengo experiencia en gestión. Yo he trabajado para la gente. 

-En este último tramo previo a las PASO empiezan a aparecer expresiones como “A Golía le quedó grande Chacabuco”, ¿qué opinás de estos gestos comunes en la política?

-Opino que están equivocados. Darío es una gran persona, pero además un gran dirigente. No quiero personalizar, pero hay pocos dirigentes políticos como Darío. El que lo conoce sabe que es imparable, y seguirlo es bastante duro. Yo tengo capacidad de trabajo, pero él me saca mucha ventaja. 

Lo que uno escucha en las calles es que hace falta una renovación, y todo el equipo que acompaña a Darío tiene las ganas de ir para adelante. Yo veo una ciudad que no me gusta, por eso me involucré. Podría quedarme acá en el consultorio. Hay que mejorar la ciudad. El Hospital me da mucho orgullo, pero hay que mejorar, tenemos dificultades con los turnos, no se consiguen especialistas, y se puede gestionar si está la decisión política de que los profesionales trabajen más horas por una buena retribución, los vecinos se pasan muchas horas esperando en la guardia, y es un desgaste para los médicos que estamos sin descanso también, hay que buscarle la vuelta. La salud no puede esperar. Es una prioridad. 

-¿Cómo te recibió el partido?

-Primero, yo lo viví con mucho entusiasmo pero también con mucha responsabilidad. Vamos a trabajar para la gente, queremos que Darío sea Intendente para que Chacabuco esté mejor. 

Y tengo que agradecer a toda la militancia, los compañeros y compañeras peronistas que me han recibido con mucho entusiasmo y respeto. Yo no vengo de la militancia, sino del sector privado. Hay militantes de toda la vida, y a medida que me fueron conociendo, tuve mucha aceptación. 

No tengo dudas que Darío va a ser el próximo intendente, porque tiene las herramientas y la experiencia. Además, el equipo de concejales y consejeros escolares son un mix de militantes, jóvenes y vecinos que se suman a participar. Y eso enriquece las miradas. 

Lo que me gusta recalcar es la juventud, el motor que tiene te contagia, te llena de energía. Hay chicos de veinte años o menos, con ideas renovadoras. Eso me llena de entusiasmo y redobla el compromiso. Ahí está el presente y el futuro. Ese es el secreto de esta lista exitosa. Después la gente va a comprobar la transparencia y la honestidad de este espacio.

Si la gente nos elige nos comprometemos a salir, no solo cuando necesitamos un voto. Siempre. Se escucha con el oído y se ve con los ojos. Uno no puede ver con los oídos, por lo que te cuentan. Hay que ir al barrio, hay que estar cerca del vecino siempre. Y es necesario un Municipio de puertas abiertas. Vamos por eso. 

“Hay que ir al barrio, hay que estar cerca de la gente”