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  • lunes, 04 de julio de 2022

"Hay que discutir cómo vamos a ser mejores"

Alejado de la gestión, el exsecretario de Producción, Julián Ramundo, realiza un balance de su paso por la función pública. “Me hubiese gustado dar más discusiones políticas”, insiste, aunque asegura que “A la gestión hay que medirla con números”. Hoy, como parte de la mesa de conducción del radicalismo, considera clave para pensar en el 2023 que “los debates se sigan dando, que no haya que esperar las resoluciones ajenas” y pondera la figura de Facundo Manes. Por último, indica que lo esencial es “discutir cómo vamos a ser mejores, porque no estamos -en ningún nivel- para hacer una fiesta”.
"Hay que discutir cómo vamos a ser mejores"

-¿Cuál es el balance que hacés, en perspectiva, de tu paso por la gestión de Aiola?


-Como positivo, destaco la posibilidad de participar activamente, no me había imaginado la posibilidad fáctica concreta de ser parte. Gracias a esa experiencia pude conocer un poco mejor el Estado por dentro, y tener herramientas para tener una lectura más acabada.


-¿Qué saldos y qué pendientes te llevás?


-Me gustaría haber estado más en territorio, mi gestión estuvo marcada por la pandemia. Hubiese sido importante poder generar mayor discusión política del rol de la Secretaría, y generar mayor vinculación con el sector privado. Si bien traté de relacionarme con la mayor cantidad de personas, no es lo mismo el vínculo uno a uno, que el integral. Eso puede ser una quimera, pero me hubiese gustado tener más proyección política básicamente. Ese es el sabor más amargo que me llevo, no poder abrir las mesas de discusión con las
venas abiertas.

-Es un Municipio que tiene comprometido su funcionamiento en muchos aspectos, ¿qué lectura hacés en ese sentido?

-Que hay cuestiones nodales, si se quiere, que todavía cuesta muchísimo resolver.

Como pasa en el país y la Provincia de Buenos Aires también. Hay un diseño de Estado que no le permiten modernizarse. Pero no es solo la culpa de ese diseño, creo que se pueden modificar rumbos, pero hay que empezar. Quien diga que lo va a resolver en dos años, no tiene idea de lo que se refiere.

-La gestión de Aiola lleva más de seis años, ¿pudieron modificarse problemáticas estructurales?


-Seguramente algunas cuestiones estructurales sí, si se mide desde dónde comenzó la gestión. Hay otras que seguramente no, obviamente. Mi participación en el Estado no es completa, pero lo que vi es que hay aspectos que llevan tiempo. A mí me interesa el sentido de ir hacia el cambio, y no medir la rapidez de los mismos.

-La Secretaria de Producción, con tu salida, tomó un perfil de seguimiento de comercio minoritario, ¿por qué creés que no se continuó con tu enfoque?

- No sé particularmente de la nueva gestión y me parece prematuro que yo opine, traté de explicar por qué hice algunas cosas y no otras. Básicamente hay tres maneras de que una economía crezca: impulsando la inversión, el consumo o las exportaciones o la inversión extranjera directa. Me focalicé mucho en la inversión, porque el análisis macroeconómico indicaba eso, que en los últimos dos años de la presidencia de Macri no se había realizado, porque la economía entraba en desequilibrios. Había inversiones reprimidas que se podían liberar, y la manera de promoverlas y que se pudieran producir más rápido, eran -a mi manera de ver- la variable que más impactaba en la economía de Chacabuco.

Que luego esa inversión, con la generación de empleo genuino y de calidad, que es a lo que apuntaba, iba a redundar en consumo. Si hay más empleados con salario formal o de valor de mercado, iba a generar más consumo. La Autovía produjo muchas expectativas y finalmente tuvimos el desembarco de algunas.

-¿Qué opinión tenés del rumbo político del gobierno de Víctor Aiola?

-Pretendo tener una lectura lo más fría posible cuando se habla de una gestión, y tratar de ver las políticas y los resultados. No creo que se puedan ver a tan pocos meses de haber tenido una elección. Muchas
políticas me parecen loables, como seguir invirtiendo en salud, se restauró la agenda de los activos del Estado, también me parece importante. El resto se verá con el correr del tiempo. A la gestión hay que medirla con números.

-Analizando los números de la última elección, ¿es momento de abrir el juego a otros referentes para oxigenar el Gobierno o la continuidad de Víctor Aiola es indiscutible?

-No sé. No soy analista político. El radicalismo tiene que proponerse mejorar siempre, superarse. Y creo que hay que estar en esa senda. Para el 2023 hay que discutir eso, cómo pensamos un proceso que supere al mismo que participamos en algún momento. Independientemente de que sea bueno. No estaría conforme de que el proyecto fuera seguir haciendo lo mismo, yo no participaría de esa propuesta.

-A escala nacional y provincial pareciera que las tensiones del PRO fueran a definir el armado de Juntos, ¿el radicalismo está en un lugar más pasivo?

-No estoy súper involucrado, pero creo que no. El radicalismo tiene mucha discusión, quizás vende o comunica de otra manera, diferente a cómo el PRO transmite sus discusiones. Quizás tenga peores resultados electorales. Pero hay un debate que se va ir incrementando, incluso me parece que se da de una manera más sana, con instituciones que a los radicales nos importan, porque existen los marcos. Lo importante es que se sigan dando, que no haya que esperar las ajenas. Me parece bueno todo lo que está pasando alrededor de la figura de Facundo Manes, que es incipiente, no tiene mucha forma.

Puede ser parte de la estrategia.A mí me entusiasman mucho temáticas que están sobre la mesa y que no se bajen los brazos. Reelegir para hacer lo mismo, no debe ser una opción.

-El radicalismo tiene las reglas más claras que el PRO en cuanto a su vida institucional, al menos a nivel distrital ¿En Chacabuco esa institucionalidad es efectiva?

-Yo puedo hablar de la mesa de conducción, a la que pertenezco. Está formada por militantes de distintos sectores o con distinta historia. La apertura del partido existe desde el primer día, y Emilia Recondo siempre puso el mayor énfasis en eso. Luego a esa apertura hay que darle contenido, y la responsabilidad no es solo de quien esté dirigiendo circunstancialmente la institución, sino de todos los militantes.

Considero que se le está imprimiendo mucho más contenido que en otros momentos, y si nos remontamos a los últimos veinte años, muchísimo más. Si nacional o provincialmente empiezan a tener más forma las propuestas, van a permitir ordenar las discusiones que debe haber en los partidos locales. Para mí, lo más importante es que éstas lleguen a la gente a través del Comité.

-¿Estás dispuesto a participar bajo ciertas condiciones de una nueva gestión?

-A mí me interesa ayudar, pensar la política, la cosa pública, comunitaria. Me gusta intentar resolver cuestiones complejas, y sobre todo dar mayor democracia a través de la institucionalidad del partido. Esa discusión política que no pude proyectar en mi paso por el Estado, es la que me gustaría dar. No me agrada cuando no se debaten políticas, y discutir cargos o candidaturas hoy es una pelotudez. Hoy hay que discutir cómo vamos a
ser mejores, porque no estamos en ningún nivel de gobierno para hacer una fiesta.