martes. 23.04.2024

La acción colectiva frente a la vulnerabilidad

A raíz del informe publicado por UNICEF en conjunto con La Poderosa, que evidenció que en nuestro país dos de cada tres niñas y niños son pobres o están privados de derechos básicos, Diario Cuatro Palabras dialogó con las personas que trabajan diariamente para brindar contención a las familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad y poder conocer más sobre la situación en nuestra ciudad. 

 

Por Josefina Poy 

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El alcance de la ayuda en la ciudad

 

La primera cuestión que quisimos abordar fue conocer la cantidad de familias en situación de vulnerabilidad que hoy en día eran asistidas por distintos actores sociales. 

Laura Marchese, desde Acción Social, explicó que acompañan alrededor de dos mil familias pero todas con diferentes problemáticas -algunas cuestiones son de alimentos, otras habitacionales, otras de salud. Desde el área consideran que “es un número fluctuante” ya que en muchos casos las cuestiones logran resolverse y ahí termina la ayuda. 

 

Por otro lado, dos personas que están a cargo de los comedores, Nancy Nicolini y Soledad Paladino, detallaron que su ayuda alcanza entre 40 y 60 familias por comedor/merendero. También consideran que últimamente la situación “empeoró” sobre todo con el inicio de clases donde, además de alimentos, las personas requieren de ayuda para conseguir útiles. 

 

José Bega, voluntario de Red Solidaria, coincide con la complejidad no sólo de la situación social y económica que se vive sino también con la multiplicidad de problemas que acompañan “desde un colchón para mejorar la calidad de vida hasta un tratamiento oncológico”. 

 

 

Según UNICEF, basándose en los datos del INDEC, “el 51,5 de las niñas y niños son pobres porque viven en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica de alimentos y servicios” ¿Que sucede en Chacabuco? 

Nicolini, Paladino y Bega encuentran la situación en Chacabuco agudizada, la ayuda que antes recibían por parte de los vecinos disminuyó y la inflación se refleja tanto en la compra de mercadería para los comedores así como en las necesidades de quienes asisten. 

Desde la experiencia en Red Solidaria, explican “es muy difícil porque la realidad está muy compleja para todos”.

 

En el gobierno municipal observan la misma realidad pero destacan que acá  “hay muchos dispositivos que responden, de transferencias de dinero o alimentos a las familias, y hacen que esa realidad no se refleje en la misma medida que en otros lugares del país”. 

 

Sobre el trabajo en el territorio

Otro eje que se abordó en el diálogo tiene como objetivo conocer cómo se trabaja está problemática. José Bega destacó “la participación de las mujeres y su impronta es tremenda, admirable. Los comedores comunitarios son llevados adelante gracias a mujeres que se ponen la cinta de capitanas, las capas de heroínas y salen a brindar su ayuda a todo el barrio”. Según Bega,  ellos funcionan como un puente entre quien necesitan la ayuda y quien la brinda. En este momento apadrinan a cuatro comedores que, a su vez, acompañan semanalmente alrededor de 60 familias. 

Desde Acción Social, explica Marchese, llegan a la gente y a conocer sus necesidades “a través de los CICS y de distintos dispositivos” ya que “Desarrollo Social es mucho más que la entrega de bolsines, el acompañamiento de las familias se hace desde diferentes áreas”. 

La acción colectiva frente a la vulnerabilidad