viernes. 19.07.2024
OPINIÓN

El títere de moda

Por Gustavo Porfiri

Uno de los papelones más grandes a nivel global del año que ya termina fue la visita, durante la semana pasada, del presidente ucraniano Volodímir Zelenski a Washington, por invitación de Joe Biden. Solo basta con ver cómo las redes sociales se llenaron de imágenes cómicas que pusieron el humor sobre los verdaderos objetivos de la presencia de Zelenski en EE.UU. 

 

La estadía del líder del régimen nazifacacista de Kiev en la capital del imperio occidental fue la primera visita al extranjero del mandatario ucraniano desde el inicio del conflicto con Rusia, el pasado mes de febrero. Al respecto, el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, aseguró que «el plan de paz que presentó el mandatario ucraniano a su homólogo estadounidense va en buena dirección». Claro que la frase no puede causar otro efecto que la carcajada. Si no, repasemos el discurso de Zelenski ante un Congreso despoblado, o las presentaciones ante las cámaras de televisión: el ucraniano no hizo otra cosa que insistir en el pedido de más dinero y más armas. Por su parte, tanto Joe Biden como Nancy Pelosi no pararon de repetir que «Estados Unidos seguirá enviando armas a Kiev y no abandonará a Zelenski hasta que Rusia sea derrotada». ¿De cuál plan de paz habla el representante de la diplomacia estadounidense? ¿A qué buen comienzo se refiere?

La congresista norteamericana Marjorie Taylor Greene puso un poco de cordura en medio de tanto delirio, calificando de "absurdo" el viaje del mandatario ucraniano y llamando a la Casa Blanca a poner los intereses nacionales por encima de todo. "Por supuesto, el presidente en la sombra(por Zelenski) tiene que llegar al Congreso y explicar por qué necesita miles de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses para el estado número 51, Ucrania. Esto es absurdo. ¡Pongan a Estados Unidos primero!", escribió la diputada en su cuenta de Twitter.

 

Pedir no cuesta nada

Otro aspecto a tener en cuenta lo reveló The New York Times, citando funcionarios estadounidenses familiarizados con la visita de Zelenski a Washington. El medio estadounidense publicó que el ucraniano no logró obtener las armas "que más deseaba": tanques de combate, cazas y misiles de precisión de largo alcance. Ya a principios de diciembre, el asesor del jefe de la Oficina presidencial ucraniana, Mijaíl Podoliak, publicó en su cuenta de Twitter su "lista de deseos de Navidad" que incluye tanques Leopard, Marder y Abrams, así como sistemas de defensa antimisiles Patriot y misiles balísticos ATACMS. 

Según las fuentes, ahora hay tres categorías de armas que la Administración Biden se niega a enviar a Kiev. La primera incluye los misiles ATACMS, con largo alcance de unos 300 kilómetros, ya que Washington teme que Ucrania podría utilizarlos para atacar objetivos en Rusia, lo que llevaría a una escalada más amplia del conflicto. 

Otra categoría abarca drones armados MQ-1C Gray Eagle y MQ-9 Reaper. Funcionarios estadounidenses consideran que si esos vehículos no tripulados son derribados o se estrellan, Rusia podría recuperarlos y explotar su avanzada tecnología, detalla el periódico. 

Por último, Washington tampoco quiere enviar a Kiev equipos como el tanque de combate Abrams y los cazas F-16, algunas de las armas más avanzadas del arsenal estadounidense, ya que oficiales del Pentágono creen que Ucrania ya dispone de suficientes tanques y aviones de combate de otros países. Asimismo, estas armas no son de fácil mantenimiento, el mismo que suele estar a cargo de empresas civiles contratistas, y su trabajo en Ucrania no sería seguro ahora, señala el artículo.

Recordemos que hasta la fecha, la asistencia militar que EE.UU. ha proporcionado a Ucrania se aproxima a los 20.000 millones de dólares desde que comenzó la operación militar especial rusa.

 

Que no falten bombas

Joe Biden firmó el viernes pasado la Ley de Autorización de Defensa Nacional, que establece el presupuesto de defensa para el próximo año fiscal: un total de 858.000 millones de dólares que se destinarán a los programas de defensa del Pentágono y de otros departamentos, como el programa nuclear supervisado por el Departamento de Energía. Esta suma, que supone un incremento del 10% respecto al año anterior, se convierte así en el mayor gasto militar de la historia del imperio norteño.

La legislación amplía y modifica la Iniciativa de Asistencia para la Seguridad de Ucrania y autoriza 800 millones de dólares adicionales para el próximo año fiscal, un aumento de 500 millones respecto al presupuesto inicial.  Ya vemos como “la paz” es una prioridad para Washington. 

En un artículo impecable, titulado “Un holograma de apellido Zelenski” y publicado en la cadena RT, el periodista ucraniano chileno Oleg Yasinsky describe al mandatario ucraniano como “Un talentoso actor querido por muchos, dentro del teatro del absurdo del poder ucraniano, se convertía cada mes en un ser caricaturesco, prepotente hasta la ridiculez, violador de la Constitución y demagogo, quien censuró toda la prensa de oposición, después del curso proamericano de su antecesor Piotr Poroshenko y pese a todas sus promesas electorales de normalizar las relaciones con Rusia, fue exactamente él quien convirtió a Ucrania en una especie de laboratorio de EE.UU.”

No es nuevo que Estados Unidos utilice títeres allí donde no quiere intervenir directamente. Zelenski es solamente el muñeco de moda.

 

El títere de moda