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  • jueves, 07 de julio de 2022

"Faltan alternativas para poder desarrollarnos"

Según se acordó arbitrariamente en el año 1982, en la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, a los sesenta años somos considerados viejos, adultos mayores. Un número, un dato, una referencia que encasilla, discrimina, estigmatiza. A la vejez se la asocia a la enfermedad, a lo improductivo, lo inútil, lo asexual. Pero existe su contrarrelato: el antiviejismo. Un movimiento que surge en 1968 para referirse a la discriminación que reciben las personas mayores. ¿Cómo podemos modificar estos prejuicios anclados profundamente en la sociedad? ¿Qué define a una persona “vieja”? ¿Cómo opera la relación cerebro-cuerpo? Sobre esto conversaron Marcelo García y Miguel Ángel Benac en Arrancamos Tarde (FM Radio Ultra 98.9). Además, hablan de las deudas del Estado: “Lo que se puede invertir en fomentar actividades físicas y cognitivas, se ahorra en salud pública, no se genera un gasto. Chacabuco está en deuda con espacios donde se puedan generar actividades”.
"Faltan alternativas para poder desarrollarnos"

Desde una perspectiva reivindicativa de la vejez, el antiviejismo busca visibilizar otro tipo de vejeces.
Distintas a las convencionales, las de los medios, el imaginario, la política. Cuestionar, discutir y poner en tensión qué tipo de vida queremos llevar en la etapa más larga de nuestras vidas permite desintegrar ciertos prejuicios para poder crear otra realidad.

“En realidad uno dice “ya soy viejo para” y hay cosas “permitidas” en una edad y no permitidas en otra: enamorarse, pensar en un viaje, bailar en una comparsa, practicar un deporte. Pero mientras el cuerpo acompañe y la cabeza lo disfrute, esa debería ser la tónica” dice Marcelo García.

Para el licenciado y docente, “Tener proyección de vida es ponerse un objetivo siempre, una ilusión adelante y seguir mandándose macanas, que es lo que nace de una anécdota”. Es cierto, dice Benac, que las “macanas” abundan en la adolescencia. “Ahí recoges experiencia, vas creciendo y todo lo demás, pero si se quiere, nunca se deja de vivir”, dice y cuenta que cuando su hijo -a quien tiene un poco lejos- lo llama y le dice “¿Viejo cómo andas?” “Me vuelve loco, me encanta eso. Y casi que le pido que me cante la canción de Piero: Es un buen tipo mi viejo, ahora ya camina lento...”

García comentó que se popularizó la categoría burocrática de adultos mayores, “porque marca una impronta de derechos”. En Argentina y en el resto mundo se empezó a legislar sobre el derecho a no quedar abandonado, a tener acceso a la salud, a una solvencia económica que permita tener cierta calidad de vida, entre otras cosas. García considera que “de todas maneras, es un concepto burocrático de la economía, se abrió todo un espacio de la producción de bienes y servicios nuevo, muy desarrollado”.

En otro orden de cosas, se refirió a que “antes, quienes llegaban a la longevidad, eran privilegiados,
pero hoy la expectativa de vida ha aumentado y cuando hablamos de desigualdad, pensamos en la desigualdad económica, y algunos dicen que hay desigualdad vital, porque para ciertas personas
que nacen en lugares marginales o sectores sociales empobrecidos, la expectativa de vida es mucho menor, y la expectativa de la calidad de vida, que esto es lo interesante porque no solo es pasar años sino disfrutar años”, dice.

Para Benac, “se trata de cuestiones de forma, porque después está la cuestión individual donde cada
uno tiene que tomar la decisión, de “o me quiero sentir viejo o no me quiero sentir viejo”. “Acá en Chacabuco hay muchos ejemplos de gente que nunca dejó de moverse. El otro día salió en el diario una nota sobre el "Nene", un ciclista que nunca se bajó de la bicicleta; Pichi Vargas, gran jugador de fútbol, no sé cuántos años tiene, anda en bicicleta todo el tiempo, va y viene. Es gente que se mueve, y digo bicicleta pero puede ser caminar, otro tipo de movimiento. El movimiento es vida, ayuda a que uno pueda llegar a una longevidad saludable”, asegura el profesor.

Benac se encuentra estudiando sobre el desarrollo de las neuronas, e insiste en que “todo el mundo debería leer e informarse”. “La neurona es la última célula en el cuerpo que deja de crecer, y yo hice algunas comprobaciones de campo, ¿Qué tenés que hacer? Moverte todos los días de la semana. Las células nerviosas hasta el último día crecen y hay que ejercitarlas. Lo que pasa es que a la gente grande nos agarra un poco de fiaca. Somos un poco más sedentarios, queremos estar cómodos. Y sí tenemos que estar cómodos, pero lo importante es que cada uno esté convencido que se tiene
que mover hasta el último día”.

El cuerpo requiere compromiso, esfuerzo, perseverancia. Lo cierto es que una vejez en movimiento dista mucho de una sedentaria. “Hay que dedicarle un poco al cuerpo, en esa etapa crítica de los 40 a los 60, cuando uno está con muchos trabajos, los hijos, las responsabilidades, los nietos, hay que tomarse el tiempo para caminar, hacer alguna actividad física que permite luego contar en una avanzada edad con un cuerpo que te responda. Porque no se trata solamente de envejecer, sino de disfrutar de la calidad de vida”, dice García.

La educación continua es otra de las claves: “Ofrecer algo que pueda motivar tu ingenio”, dice el licenciado e insiste en que “Está bueno que la sociedad tenga alternativas donde una persona pueda seguir imaginándose”, dice.

Para que esto sea posible, el Estado debe estar presente, “generando espacios para que otros puedan proyectarse”. “Lo que se puede invertir en fomentar actividades físicas y cognitivas, se ahorra en salud pública, no se genera un gasto. Chacabuco geográficamente está en deuda con espacios donde se puedan generar actividades, sí lo vemos en Junín, Chivilcoy, Bragado, 9 de julio, son
espacios que invitan a ir a caminar, correr, andar en bici”, dice.

Esa misma mañana, había dado una charla en el Colegio Manuel Belgrano y se había encontrado con una mujer de unos 80 años, terminando el secundario, prima de su madre. “La veo ahí, y aparte ella me ve, emocionada recibiendo la charla de la universidad, y pensé en cómo rejuvenece una persona que se pone un objetivo”.

Para el Chino Benac, “hay que ser un viejo con zanahoria adelante”. La zanahoria es la motivación. “Como decía Galeano, la utopia nunca se alcanza, lo importante es caminar, y nunca alcanzar, pero lo importante es seguir”.