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  • jueves, 26 de mayo de 2022

"Estoy poniendo lo mejor de mi"

Leonella Navarro tiene 22 años y es madre soltera de un niño de 8 años. Vive en un monoambiente en el barrio Alcira de la Peña. Mientras termina el secundario trabaja de niñera, cobra 3 mil pesos por semana y necesitaba conseguir -con comodidades de pago- una garrafa, una cocina, una heladera usada, una estufa, una puerta y leche para su hijo, entre otras cosas. Andrés Colicchio conversó con ella en vivo a través de Facebook y quienes seguían la transmisión se comprometieron de inmediato a ayudarla con donaciones. Al momento consiguió una cocina, una garrafa, entre otras colaboraciones. 
"Estoy poniendo lo mejor de mi"

Desde hace un tiempo, Leonella atraviesa una situación económica crítica, que la llevó a no tener heladera ni cocina, además de tener las aberturas de su casa sin vidrios y la puerta de entrada cubierta con nylon. Las bajas temperaturas del invierno complican aún más la situación. Por eso necesitaba urgente una estufa, cocina y una heladera usadas, a pagar en cuotas. "Yo no quiero que me regalen nada, pero con lo que gano no puedo siquiera comprar el envase de una garrafa", explicó. 

Leonella vive al lado de la casa de su mamá, con quien se ayudan mutuamente. Pero necesita de esos objetos materiales indispensables para la vida digna y la crianza de su hijo Antón. Por ahora, una vecina del barrio le donó una anafe pero el envase de una garrafa cuesta alrededor de 6 mil pesos, y “solo podría pagarlo en cuotas”. 

Además, su hijo tiene un problema de salud, por lo que debe viajar y enfrentar los costos del tratamiento sola, ya que el padre de su hijo “nunca se hizo cargo y quedamos solos y no recibo ayuda de él ni de ningún familiar suyo”. 

Por la asignación de Antón, hasta el momento, percibe menos de tres mil pesos y espera este mes ser incorporada al programa Alimentar. Además recibe el bolsín de la escuela de su hijo, pero no consigue llegar a fin de mes. “Nosotros no comemos carne, a veces pollo que también se fue por las nubes, hígado, arroz, milanesas o le doy un gusto al nene y le compro algunas salchichas, y cuando tengo la oportunidad frutas y verduras, pero hace años no vemos un churrasco”, cuenta. Lo más importante, es que su hijo debe consumir leche pero ya no se la dan en el CIC más cercano: primero le solicitaron una autorización médica, y luego se la negaron porque ya tiene más de 8 años, según contó. 

“Quiero terminar el secundario”

Su proyecto es terminar el secundario lo antes posible: “estoy interesada, me gusta y sé que lo voy a necesitar en el futuro, es una gran oportunidad y voy a poner lo mejor de mí”, dijo. En la institución educativa, se encontró con “profesores muy buenos” que comprenden la situación de la estudiante. 

Su sueño personal “es poder terminar la casa para poder dejarle algo a mi hijo si llega a pasarme algo, para que sepa que me esforcé por él, yo lucho día a día para darle lo mejor”, dijo Leonella que está “agradecida” por tener un ejemplo de mamá y papá “que lucharon toda la vida para darme lo mejor a mí y a mis hermanos, que obviamente se les complicaba porque no tenían mucho, pero nos enseñaron a ser humildes, a valorar las cosas”.