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  • miércoles, 28 de septiembre de 2022

Ellas, activas

Desde 1904 existe el beneficio previsional en Argentina. Pero inicialmente se trataba de una ley que alcanzaba solo a funcionarios, empleados y agentes civiles del Estado. Hoy, en Argentina, hay 5,2 millones de jubilados y jubiladas que ayer celebraron su día. Tienen la gran capacidad de ser dinamizadores de la economía, aunque el Estado no capitalice esta cuestión. En tiempo de cambios, donde se empiezan a reconocer las tareas de cuidado, Cuatro Palabras dialogó con distintas mujeres activas, que trabajaron toda su vida dentro y fuera de casa y hoy la jubilación les permite sostener otras actividades: la vida social, la militancia, o ocio o el trabajo que disfrutan. Cuentan con más tiempo libre, aprovechan la tecnología e insisten en que es clave “no dejar de moverse”. 

 

Ellas, activas

Clotilde "Teté" Dell'Armi siempre trabajó dentro y fuera de su casa: primero en un mercadito y después se dedicó a cuidar abuelos, hasta hace tres años atrás, cuando llegó la pandemia y decidió dedicarse de lleno a su familia, sus hijos y nietos. 

Una de las posibilidades que habilitó una nueva generación de mujeres es a pensar las tareas domésticas como trabajo no remunerado. Clotilde identifica que su trabajo fue doble: “cuarenta años afuera y cuarenta años en casa”. 

“Siempre me gustó manejarme con mi dinero para comprarle cosas a mis hijos, para ayudarlos y también trabajaba en mi casa porque volvía y me esperaban las tareas domésticas y la familia”, dice. 

Además, tenía representación de costura, “estaba contenta de poder hacerlo y de sentirme viva porque uno trabajando se siente mucho mejor y se siente sano”. 

Clotilde recuerda el día de su jubilación “con una alegría muy grande” porque acaba de cumplir los 63 años. “Me la entregó Víctor Belfortti en la Municipalidad en el año 2015, y fue muy bueno para mi proque pude disfrutar y tener finalmente mi mutual”, cuenta. De todos modos, siguió haciendo algunos trabajos fuera de casa, “porque me sentía muy bien”. 

Hoy aprovecha su tiempo libre para ir a caminar, hacer actividad física y pasar tiempo en la naturaleza. 

Su jubilación la gasta en regalos para sus nietos, remedios y algunos arreglos de la casa. También disfruta mucho de la tecnología: investiga en Google, participa en redes sociales donde están sus amigas, y conversan por WhatsApp y Messenger. 

“También leo los diarios por internet, Cuatro Palabras siempre me tiene conectada, lo veo siempre y me entero de lo que pasa en la ciudad con Andrés (Colicchio)”. 

Mabel Rossi fue bancaria durante poco más de tres décadas, se jubiló joven, a los 52 años. “Siempre hice mi trabajo con gusto pero jubilarme fue muy bueno, no tener horarios ni despertador es lo más. Hoy disfruto mi tiempo libre sin planear demasiado qué hacer, si lo que surge me gusta, lo hago, sino disfruto mucho estar en mi casa”, dice en diálogo con Cuatro Palabras. Apenas ingresó en el sistema previsional tenía tiempo y energía para abrir un negocio, pero lo cierto es que no le permitía contar con la libertad de horarios que anhelaba y por eso lo cerró. Luego empezó con un emprendimiento más libre, sin horarios, que implica trabajar con sus manos. “Las manualidades hacen bien a la mente, al menos para mí”, asegura. 

Hoy analiza que “salir a trabajar muchas horas tratando de dejar la casa organizada es cansador” y que la jubilación le permite “hacer lo tiene ganas”. “Tengo una jubilación respetable pero en estos tiempos está complicado”, asegura. 

Graciela Olivera se jubiló hace apenas un lustro. Trabaja desde los 14 años en decoración de casas y  locales. Simultáneamente, participó en actividades políticas a partir de su interés por la educación, “qué es también una ocupación familiar desde que tengo uso de razón, por las escuelas, por la literatura, la música, el arte, como productores y como espectadores entusiastas y luego también participando en instituciones para buscar entender cuáles eran los motivos por los que muchas personas no lograban concretar hermosos proyectos, aún teniendo las mejores intenciones, por distintos desacuerdos”. Por eso, entonces, el estudio de Psicología Social y el trabajo que continúa siendo hasta el día de hoy. Ninguno de los tres intereses simultáneos, la decoración, la política, la psicología social, es algo que haya dejado de hacer hasta ahora. 

A partir de trabajar en sus intereses junto con su familia, lo que ocurrió es que pudo convertir lo que es tiempo libre para muchos, en la satisfacción y el disfrute de lo social a partir de la obra de la realización del bien común. “Me alegra, me motiva, nunca fui una jubilada pasiva, continúo muy activa, trabajando con gente de todas las edades”. Lo cierto es que cuando recibió su jubilación fue un momento en que le tocó atravesar problemas de salud “y hubo un cambio muy grande, tuvimos un gobierno de 4 años que produjo un enorme sufrimiento”. 

Como mujer trabajadora y militante activa, tuvo algunas dificultades, pero asegura que “en mi familia había tenido una formación donde no nos achicábamos cuando nos poníamos hacer algo y sabíamos que teníamos que llevarlo adelante, tuvimos esa enseñanza de la persistencia y combine ambas cosas, un protagonismo y un liderazgo fuerte, sostenido”.

Betty Gómez no sintió ningún cambio brusco al momento de su jubilación, porque trabajó toda su vida en enfermería y ahora lo hace en un gabinete privado que ofrece distintas prestaciones. ·”No me siento una jubilada para nada, lo tomo como una etapa mas de la vida”, asegura. 

Además, participa en una Sociedad de fomento de la que es presidenta, y se siente “llena de sueños y proyectos colectivos”. Es militante política, tiene vida social con amigas y compañeras. Además, se adaptó muy bien a la tecnología y trata de aprender y “evolucionar permanentemente con los cambios sociales”. Para Gómez, la vida social activa es sumamente importante, porque “soy de las personas que piensan que envejecés cuando se terminan los sueños y los proyectos, ahí si quizás me sentiría una jubilada. A mí me apasiona, y creo que nació conmigo la vocación de servicio, pensar en los sueños colectivos”.