lunes. 15.04.2024

Se autodefine como “conocedor de OVNIS”, a raíz de los múltiples encuentros que tuvo en su vida y comienza su relato con el primer objeto que vio, en marzo de 1976, cuando sale al patio de su casa, donde vive actualmente en Chacabuco, y “ ahí estaba, detenido, arriba a una altura bastante considerable”. 

Bracchi señala que, cuando llamó a su madre y a su abuelo, éste último le respondió “uy, ya empezaron a aparecer estas porquerías que enloquecen a los animales y asustan a la gente”, dando a entender que ya los veía en otras épocas. 

“A partir de ese momento empiezo a ver ovnis, tuve distintas observaciones, desde ver a ‘los E.T.’ a 150 metros hasta brutas naves, la última que vi fue en la Laguna de Rocha este año”. 

Era una noche de febrero cuando Marcelo, que se encontraba acampando con sus amigos, comenzó a sentir el revuelo de los animales. Un sapo insistente intentaba refugiarse en su carpa, tras despertarse para sacarlo de la zona de la carpa, Bracchi sale y se encuentra con un objeto a una corta distancia. “Fue el más cercano de todos, nunca me había pasado así, calculé el tamaño, unos 15 metros de ancho por 5 de alto”, explica. 

“En la Laguna de Rocha ya tuve tres observaciones pero ésta fue la más importante, una experiencia hermosa para el que le gusta”, cuenta. De color negro opaco, mate, la estructura que Bracchi cree que podría ser de carbono, se encontraba suspendida en el aire “pero firme, no se movía hacia ningún lado, interactúa muy bien con la gravedad terrestre, era como si la contrarrestara”, expresa. 

También divisó unas luces rojas y azules, de un material similar al vidrio con plasma dentro. Permaneció cerca de dos minutos observando ese objeto que sentía que tenía a alguien mirándolo y un olor metálico, “como la plata cuando se funde”, invadía el lugar. 

Luego, el objeto comenzó a subir despacio, pasó por encima de otra carpa y de la suya. El parlante grande que acompañaba a Marcelo en sus acampes se encendió cuando la nave sobrevoló su lugar y salió disparada hacia el lado de Chacabuco, desapareciendo. 

Encuentro del tercer tipo

Otro hecho fue el que también marcó la experiencia de Bracchi, en el año 1984, pero esta vez en la zona que se conoce como la Laguna de Bortnik, cruzando la Ruta N° 7. 

Se encontraba en el bajo, observando una gran pila de leña cuando ve a dos personas de lejos que, por su estatura, parecían chicos pero tenían una especie de casco en sus cabezas. “Pensé que sería algún conocido, en esa época se ‘raneaba’ mucho, se cazaban y vendían ranas a hoteles de Buenos Aires”, explica. 

Marcelo les hace señas pero no hay respuesta, solo se quedan mirándolo hasta que comienzan a correr para esconderse detrás de la leña. Un fuerte zumbido anunció un gran plato volador, parecido al de la última experiencia en la Laguna de Rocha, y salió hacia el lado de Bragado. 

“Ahí tuve lo que se considera un encuentro cercano del tercer tipo”, remarca, enumerando los distintos tipos de encuentros que existen: el avistamiento de lejos, el de cerca -como fue el de la Laguna de Rocha-, el tercero es entrar en contacto con los extraterrestres y el cuarto sería la abducción. 

Sobre el último tipo, Bracchi ríe y dice “si me llevaban sería la felicidad mía pero no se si me tendrían más de 15 minutos, creo que me devuelven hasta con plata marciana”. 

Para él, el avistamiento de ovnis se logra fácilmente, “mirando hacia arriba”, la gente ahora vive mirando al suelo y así no ven nada. Esta experiencia de vida lo llevó a crear el Grupo de investigaciones de fenómenos anormales y objetos no identificados “Julio Gabriel Verne”. “Hay mucha gente que vió cosas, desde platos voladores a fantasmas”, aclara. 

 

Un conocido vecino que hace tiempo habla de OVNIS