Si hay miseria, que no se note

Como cada 20 de julio, ayer se celebró un nuevo “Día del Amigo”, esta vez ya sin las restricciones impuestas por la pandemia del Coronavirus. A diferencia del año pasado, en que se pudieron realizar reuniones sociales pero respetando ciertos protocolos, en este 2022 no hubo limitaciones por una realidad epidemiológica totalmente diferente. Los negocios gastronómicos, cubiertos casi en su totalidad.

Por Andrés Colicchio.

 

Locales gastronómicos al 100%

Cuatro Palabras recorrió diferentes comercios gastronómicos de nuestra ciudad para analizar su funcionamiento en una noche atípica como siempre lo es la del "Día del Amigo". El comportamiento de los consumidores varió de los que eligieron un lugar para sentarse a comer, a aquellos que optaron por reunirse en casas particulares y pedir servicio de delivery. En general, todos los negocios con atención al público en mesas, tuvieron la totalidad de las mismas ocupadas.

Con reserva

La modalidad de reserva es muy común en este tipo de fechas, muchos comerciantes chacabuquenses la utilizaron para garantizar un orden en una noche especial, donde los locales no suelen estar preparados para una demanda que desborda la capacidad estándar de Chacabuco. “Ya para la tarde teníamos todo reservado, tuvimos que rechazar muchos pedidos porque superamos lo que podíamos atender”, explicó la dueña de pizzería “Momentos”, ubicada en Padre Doglia y 12 de febrero. Cada local encuestado envió a Cuatro Palabras fotos de la hora pico en que estuvieron repletos, que fue en promedio a las 22:00, horario mayormente elegido, salvo el de grupos de niños y adolescentes que pudieron verse entre las 20:00 y las 21:00 aproximadamente, en diferentes restobares de la zona céntrica.

Por su parte, el propietario de Resto Bar Saavedra, Diego Cuozzo, manifestó que “de temprano ya tenía las reservas totalmente agotadas, pudiéndose observar a partir de las 22.30 que no quedaban lugares disponibles. Kubas, especializado en pizzas y otras comidas rápidas, también pasó por una situación similar, lo mismo que Marbella, ubicado en Reconquista y Remedios Escalada, y la clásica sandwichería Cristopher.

La primera cuadra

La primera cuadra de la avenida Alsina, que en algún momento del 2016/2017 se había transformado en una hilera de locales cerrados, recobró vida con un renovado Club Huracán, que adoptó la modalidad de dársenas en la calle con mesas para la atención al público. Ayer también funcionó con reservas y una de las encargadas y titulares de la concesión adquirida por un grupo familiar, manifestó a nuestro medio que “se quedaron sin cupos durante la tarde”, mientras que las imágenes enviadas por otro de los integrantes del comercio mostraba el local completo y a pleno funcionamiento.

Un clásico del centro, Loft, por ser café optó por cerrar temprano, mientras que Isolina, otro de los lugares gastronómicos que devolvieron vida a la cuadra principal de Chacabuco, en seguida quedó sin mesas por la demanda. El dueño del lugar, ahora se ha expandido adquiriendo la llave de negocio de la pizzería Lolo, ubicada en la segunda cuadra de la Alsina, en la intersección con Cervantes, instalaciones que también trabajaron con un 70 por ciento de reservas, mientras que el resto de las mesas se cubrió por comensales que fueron sin previo aviso.

Cena Show

El recurso de presentar shows musicales para atraer público fue una alternativa elegida por algunos comerciantes. Lo propio hizo el dueño de Babilonia, un local gastronómico que ya hace años y con éxito tomó la difícil posta de ocupar las mismas instalaciones de una tradicional parrilla que dejó de funcionar, en avenida Vieytes. Allí también se vio la misma postal de mesas ocupadas en el 100 por ciento de su capacidad. La Strada hizo lo mismo, no son principiantes en lo que refiere a la organización de shows, con una respuesta importante de personas ocuparon todo el espacio disponible. Pizzería Momentos también optó por presentar a una cantante melódica, Diana Basualdo, quien también abrió su repertorio a ritmos tropicales para amenizar la noche.

El delivery también trabajó exigido

Los grupos de amigos que optaron por quedarse en casa y no quisieron prender un fuego o ponerse a elaborar comidas, eligieron el delivery para abastecerse y pasar una noche sin complicaciones en la cocina ola churrasquera. “Los pedidos de hoy fueron en su mayoría para entre 8 y 10 personas”, informaron a Cuatro Palabras en “La Estancia”. La parrilla del comercio tuvo que recargarse varias veces, y ya siendo las 22:30 poco quedaba calentándose las brasas. Mientras que en una de las pizzerías más tradicionales de la ciudad, Gesabott, marchaban las pizzas “de a cuatro, cinco o más”.