Los buenos mueren

Cien años igual

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Se cumplieron cien años del nacimiento del médico cardiocirujano René Favaloro, creador del bypass coronario, la técnica que salvó decenas de miles de vidas y que sigue vigente. Destacado, también, por su conciencia social, marcó su trágico destino en el ruinoso escenario político del 2001. Su muerte completó su obra: antes de apuntar al corazón, escribió que la sociedad argentina necesitaba de su muerte para tomar conciencia de los problemas en los que estaba envuelta. Su nombre vuelve al presente para recordar que algunas cosas no cambian. La política nunca queda cerca de los milagros. 

 

Por Martina Dentella 

Su sobrina, Liliana Favaloro, quedó al frente de la Fundación y organizó esta semana una gala en el Teatro Colón para la construcción del nuevo centro ambulatorio que permitirá ampliar la capacidad de atención. Pero el aniversario del nacimiento de Favaloro coincidió penosamente con el desarrollo de una campaña política feroz. 

Al ministro de Economía y precandidato a presidente de Unión por la Patria Sergio Massa, le consultaron sobre las fuertes críticas que Horacio Rodríguez Larreta -su amigo personal de más de tres décadas- había hecho sobre su gestión. Había dicho que Massa representaba la "reelección de la inflación, de la inseguridad y de un gobierno que ha fracasado". Massa dio una respuesta que podría dar por finalizado el vínculo más inquebrantable: “Favaloro cumpliría cien años”. 

Durante esta semana distintos analistas y operadores mediáticos obviaron los mensajes que Favaloro dejó antes de su destino final, y deslegitimaron su mensaje: Favaloro murió de un disparo al corazón. Y en una de sus cartas insistía en que había decidido quitarse la vida por la crisis económica que atravesaba su Fundación, y que la sociedad argentina necesitaba de su muerte para tomar conciencia de los problemas en los que estaba envuelta. 

Favaloro se suicidó en julio del año 2000, y dejó siete cartas redactadas en su departamento dirigidas a familiares, amigos, colegas, y autoridades de la Nación. 

Dejaba en claro que una de las principales razones de aquella determinación tenía que ver con la imposibilidad de cobrar las deudas que tenían distintos organismos, entre los que se encontraba el PAMI, dirigido en ese entonces por Horacio Rodríguez Larreta.

Un día antes, Favaloro también había enviado una carta al entonces presidente Fernando de la Rúa, donde le confesaba estar "desesperado" y le pedía que intercediera ante empresarios para obtener fondos, y denunciaba que les pedían retornos a cambio de cobrar “en cuarenta y ocho horas”. 

Además, decía que el último tiempo se había “transformado en un mendigo” y que su tarea era “llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir”. 

“¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno! Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica. Lo mismo ocurre con el PAMI”, relataba en otro pasaje. 

En honor a la verdad y arrastrada por la tiranía mediática que exige posiciones, Liliana Favaloro dejó en claro que hay cosas que no cambian. En una entrevista radial con Radio con Vos aseguró: “Hubo gobiernos que nos han escuchado y otros que no. Del gobierno de (Mauricio) Macri nunca tuvimos respuesta. Eso duele, no tener a alguien que te levante el teléfono es feo”.