Imprimir

“La base de este sistema es convertir todo en dinero”

Historias de vida | 07 de enero de 2020

Carlos Martín Cerri escribió más de cien artículos, publicó varios trabajos de investigación, y cinco libros de crónicas. Viajó por toda América para contarla, y se puso en contacto con organizaciones sociales. Estuvo en la marcha zapatista, en la lucha de los obreros en Bolivia, en las marchas contra Trump en Estados Unidos durante la campaña en 2016 por cuestiones de la inmigración, entre otras. Es abogado y escritor y pasó gran parte de su infancia en Chacabuco, a la que se refiere en gran parte de la entrevista, y lo relaciona con los problemas ambientales que hoy atraviesa la ciudad. Cuando viajó a Estados Unidos recorrió más de 17.000 km en tren. Paraba por todos lados. En Tejas estuvo tres horas hablando con un republicano pro Donald Trump, “Es impresionante lo que yo aprendí de él, porque aunque pensaba lo opuesto, creo que uno aprende de todos los matices”. Hoy cuenta, a través de su último libro -Los compañeros del sol- “cuestiones generacionales, estudiantiles, de protesta social, de reclamo social, cuestiones políticas argentinas y americanas, de influencias extranjeras, intereses inconfesables de todo tipo”.

Por Martina Dentella

Carlos es nieto de Elisa Vanucci de Querejeta. Maestra de una escuela de campo de la década del 20. Vivía en la piecita de una escuela de Cucha-Cucha, en donde trabajaba. Cuando conoció a Juan Manuel Querejeta, que era arriero y trabajaba con el ganado, se casaron y vivieron juntos ahí. En el momento que la nombran maestra de escuela en la ciudad, se mudan. Años después fue directora del Colegio Nacional.

  Se compraron un terreno, hicieron la casa donde vivieron toda la vida, donde nació su hija y donde se crió también Carlos Martín Cerri, su nieto.

  Hablará de su abuela a lo largo de toda la entrevista. Y dirá que es su referente. Elisa, fue también la primera secretaria de la Unidad Básica peronista, desde el surgimiento del movimiento hasta el regreso de la democracia en 1983. Después pasó a ser secretaria de Bienestar Social del Intendente Granados, hasta que se produjo su destitución en octubre de 1974. Siempre se mantuvo en actividades políticas y sociales intensas, como la fundación del Hogar del Niño. Pero ante todo fue docente. Le dedicó más de cincuenta años a su vocación. Le enseñó a leer y escribir a decenas de niños y niñas incluído su nieto, a quien le inculcó la lectura, le contaba cuentos, y le hablaba de San Martín, de Belgrano, incluso de Los Andes.

  De ahí su interés y relación con los libros, la escritura, y lo que sucede alrededor. El primer libro que lo marcó a Carlos Martín fue Los Caudillos, de Félix Luna.

  Martín fue algunos años al Colegio Parroquial. Se acuerda de cuando los hacían formar en fila y cantar la marcha de San Lorenzo. Cree que eso fue importante en su formación, “porque tiene que ver con la identidad, con el arraigo, con la cultura nacional y también con la historia y los próceres”.

  Carlos vivía con sus abuelos, y después de clase se quedaba a almorzar con otros chicos, porque su abuela a esa hora trabajaba. Entre la salida de clase y el almuerzo los varones jugaban al fútbol, y como no tenían pelota agarraban bolsas de nylon y las llenaban de papeles. Le fascinaba comer turrón Namur, y el carnaval, o los festejos de Chacabuco antes de la destrucción del aparato productivo. “En ese momento había algo que ya no hay y es que todo argentino podía comer una costeleta y pan, tomar un vino, un sifón de soda y hoy no”. Cuando llegaba el carnaval, era multitudinario y había mascaritas por todos lados. Se cortaba la Avenida Alsina, todas las confiterías estaban repletas de gente con las mesas en las veredas. “Un día venía desde la plaza con las mascaritas por la Avenida Alsina hacia Garay y por Huracán estaba mi abuela, mi abuelo, mi tío, mi tía, que vivían en Coliqueo donde yo pasé gran parte de la infancia”, recuerda.

  En el campo no había electricidad. Se levantaban a las 5:30 de la mañana con el farol, iban a la bomba donde se lavaban la cara con la palangana, el jabón, la toalla y se hacían unos mates para empezar el día y seguir hacia el corral a ordeñar.

Juntaban varios tachos de 20 litros. Coto, su tío, iba los martes y los viernes y los ponía en la parte de atrás de la camioneta para vender la leche en las damajuanas de 5 litros. “Para mí es mucho mejor que la del saché, en esa época no estaban los agroquímicos, las vacas comían el pasto, o sea, no había ningún tipo de infección, era una leche espesa y buena, yo crecí tomando eso”, dice. Desayunaban pan con chorizo y un tazón de café con leche recién ordeñada.

 Estos usos y costumbres dispararían, años después, su preocupación -y trabajo- por el impacto ambiental.

Todo confluye: ríos, papeleras, campos, agrotóxicos

Estuvo en Gualeguaychú en 2006, por la situación de las empresas papeleras e inmediatamente comenzó a interesarse por la contaminación del río Uruguay, y lo contó.

“Yo no tengo interés, por eso puedo decir lo que pienso y no tengo ningún problema. Eso lo aprendí de mi abuela, que era recta. A los problemas de contaminación, los medios lo plantean de una manera, los políticos de otra, y en los pasillos de los colegios o en la panadería la gente lo habla de otra manera, y es ahí donde te enterás. La expansión económica de un determinado sector, de quienes lo realizan y se benefician en primer orden, se lleva adelante pasando por encima de aspectos sensibles de la comunidad, de la salud”, dice.

-En Chacabuco la situación en relación a los agrotóxicos y el impacto en el ambiente y la salud es difícil de instalar en la agenda -En Entre Ríos, mientras se discutía la asamblea por la contaminación del río, había interventores de campo. No faltó quien le pusiera luz a la contradicción: “Vos venís acá pero nos contaminás con la avioneta y agrotóxicos del campo”, les decían. Me parece que lo interesante es profundizar, ir a la raíz de las cosas, donde todo se conecta y nos permite problematizar el conjunto. Cuando yo viví en Chacabuco, hasta mayo de 2019, me ví en la necesidad de comprar agua con bidones, porque los agrotóxicos se pueden tirar en los campos, pero existe el viento que los desparrama, lo va moviendo y lo trae para acá. El tema de fondo es que el sistema capitalista arrasa con todo, porque la base es convertir todo en dinero. 

“A los jóvenes les diría que estén atentos porque los van a querer corromper”

Carlos escribe artículos en distintos medios. Publicó varios trabajos de investigación, viajó por toda América en contacto con organizaciones sociales. Estuvo en la marcha zapatista, la lucha de los obreros en Bolivia, las marchas contra Trump en Estados Unidos durante la campaña en 2016, y abordó cuestiones de la inmigración, entre otras. Habla de política, de nuevas generaciones, y medio ambiente y opina: “Cuando vas profundizando te encontrás que, en gran medida, los políticos entran desde cualquier tipo de profesión, y quienes acceden a la política, y lo que les garantiza ese lugar es ser consecuente en determinados principios, porque hay un sistema de dominación desde el extranjero y un sistema de hegemonía instalado durante décadas en nuestro país. El político puede venir de ser médico, de ser abogado, de ser ingeniero, el problema es que en la política todos empiezan con buenas intenciones y desde abajo. Ahora, hay una franja de cargos partidarios y políticos que es clave y que es la frontera de ser militante, a pasar a ser funcionario. Si vos no pasás esa franja, no vas a acceder nunca a un cargo electoral del tipo que sea y esa franja está dominada por la partidocracia, los intereses económicos, corporativos, agrotóxicos, agrarios, embajadas extranjeras y ahí es donde hacen la preselección. Cuando vamos a votar elegimos gente preseleccionada en esa franja y la clave de esa franja es quiénes son sobornables, corruptibles”. 

-¿No confiás en nadie?

-Me gusta Bernie Sanders. Por supuesto que confío en la nueva generación. Lo que quiero destacar y lo que estoy diciendo, en gran medida, es para alentarlos. En mi novela dos de los personajes protagonistas son jóvenes estudiantes, en ellos está representada la juventud. Al describir las manipulaciones del sistema político tradicional, estoy planteando algo que no se dice en ningún lado, y también alertando a la juventud. Si le escribiría una carta a la juventud les diría: “Estense atentos porque los van a querer corromper”. Yo he estado en la juventud en el retorno de la democracia y lo vi en vivo y en directo, me han querido comprar varias veces. Y yo lo que hice fue aprovechar y ver cómo funciona. Muchos de los que yo conocí en las juventudes, pasaron a ser funcionarios en distintos gobiernos y he visto cómo se manejan. Al que es idealista, y sigue con principios y valores, lo relegan y eligen para seguir abriéndoles las puertas a los que son comprables. Y cuando vamos a las boletas electorales tenemos un amplio predominio casi excluyente de esa gente, de esas personas que a esa altura ya han entregado el alma, con tal de seguir trepando. En esa trampa mafiosa está encerrada la Argentina hace décadas. Por eso, si te fijás los apellidos de los que están en el Congreso Nacional de los últimos treinta y cinco años, se repiten una y otra vez, con las mismas personas, o con sus hijos, nietos y sobrinos. 

De la no ficción a la primera novela 

“Creo que la clave es cultivar el arte de hacer las cosas bien, ir poniendo el listón cada vez más alto”, dice. En ese contexto, surgió su idea de ahondar en lo literario, que ya venía trabajando en alguna de sus columnas, artículos, o a través de los libros de crónicas. Se llama Los compañeros del sol, y “es un trazo de la realidad a través de la ficción literaria, donde se entremezclan algunas cuestiones: está centrada en argentina en los años del gobierno anterior y a través de la novela se tocan temas de política argentina, conflictos sociales, cuestiones culturales”, dice. 

Vuelve a su abuela: “Mi abuela me había inculcado el amor al estudio en sí mismo, entonces, me resulta natural estar estudiando todo el tiempo. La admiro porque empezó en el campo y trabajó en un arco de evolución”, dice.

Los compañeros del sol toca intereses inconfesables de todo tipo y además cuestiones personales. “Me permito abordar temas metafísicos en los cuales incursioné en más de diez años, temas del espíritu podes llamarlo Dios, Heráclito lo llamaba logos, los cabalistas con los que estudié los llaman la Luz, y me permito ahondar mucho en temas metafísicos que para mí son fundamentales, lo pongo en la novela especialmente para que el que la lea, si está en política, se dé cuenta de lo que significa”, asegura. 

-¿Dónde vas a presentar la novela?

-En principio hay una fecha que cerramos con la Secretaría de Cultura, el viernes 8 de mayo, es el punta pié inicial. Quedamos en comunicarnos para los detalles de la organización. 

Mientras tanto, el libro ya circula en Chacabuco. Se puede conseguir en Didácticos Estudio, Primera Junta 47. 

 

Puede ver este artículo en la siguitente dirección http://www.cuatropalabras.com/articulo/politica/base-sistema-es-convertir-todo-dinero/20200107101741014230.html

Cuatro Palabras
© 2020 Cuatro Palabras

Plataforma Opennemas - CMS for digital newspapers
CUATRO PALABRAS

Chacabuco - Buenos Aires - ARGENTINA


     
Desarrollado por Openhost con:      
OpenNeMaS CMS OpenHost S.L. Opennemas CMS