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  • sábado, 27 de noviembre de 2021

Descontrol, violencia y caos

Descontrol, violencia y caos

Un hecho de inusitada violencia se vivió anoche a las 21:30 en avenida Solís entre las calles Olavarría y Alberdi, donde un fallido intento de control vehicular a una moto, culminó con un encarnizado enfrentamiento entre Policías de Tránsito y motopibes, en el que volaron botellas y baldosas, se golpearon con elementos contundentes y se destruyeron tres motos oficiales. Ademas tres agentes terminaron con heridas considerables, uno de ellos con contusiones en la cabeza y otro con un corte en la cadera, por lo que debieron ser trasladados al hospital local. Todo comenzó cuando uno de los policías municipales detuvo la marcha de una motocicleta con un aparente escape antirreglamentario, pero al acercarse al conductor encontró una fuerte y violenta resistencia, a la que se sumaron dos personas que emprendieron contra los efectivos y los vehículos, arrancando baldosas de las veredas y usándolas como proyectiles. Dos agentes se incorporaron a la pelea, que de acuerdo con el testimonio de uno de los policías “se prolongó durante cuarenta minutos”, tiempo que le alcanzó a los motopibes para destrozar tres vehículos de la división motorizada.Fragmentos de luces, plásticos y cascos quedaron desperdigados por el pavimento, en un escenario propio de una batalla campal. 

Personal de Policía Comunal se presentó en el lugar a prestar apoyo, pero los motopibes ya se habían retirado llevándose sus rodados, lo que generó una discusión entre integrantes de ambas fuerzas que llegó a que dos uniformados se tomaran a empujones. El comisario Claudio Cabella se dirigió al lugar del hecho y realizó declaraciones a la prensa, explicando que aparentemente “tendrían identificado a uno de los civiles participantes y que se buscarían registros fílmicos para obtener mayores detalles del resto de las personas involucradas”. “No se puede trabajar así, uno hace todo por la ciudad y la ciudad no hace nada por uno”, manifestó uno de los policías golpeados, en clara alusión a la falta de acompañamiento de sus superiores,mientras mostraba sus heridas. “Los empleados municipales quedaron expuestos y muy vulnerables, la policía no llegaba. Lo que yo vi es a una policía de tránsito desbordada”, expresó un vecino a Cuatro Palabras. El gobierno local habla de la educación vial como solución al caos que se vive en el tránsito de la ciudad. Por otro lado, gran parte de la sociedad reclama mano dura para enfrentar los desbordes a las normas de convivencia. Está claro que es el estado municipal quien debe encontrar el camino que garantice la tranquilidad de los vecinos, la integridad física de las fuerzas de seguridad, la concientización de quienes conducen y el ejercicio responsable de la fuerza punitiva que monopoliza el mismo estado. Ardua tarea que la actual gestión heredó como problema y que en estos seis años no ha podido encontrar las respuestas adecuadas.