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  • martes, 25 de enero de 2022

Se viene el Atlántico en todo el país

Hay grandes enojos, enquistados dentro las organizaciones ambientalistas de todo el país. Particularmente, en la costa Atlántica, se está convocando a los vecinos y a los turistas que están veraneando, a participar del Atlanticazo, una protesta plurinacional contra las petroleras autorizadas por el Gobierno para la explotación de hidrocarburos en el Mar argentino. Agustina Iwan, licenciada en Diagnóstico y gestión ambiental e investigadora del CONICET, explica por qué la actividad petrolera pone al mar -y la vida- en peligro. 

 

Por Martina Dentella 

 

Se viene el Atlántico en todo el país

El 30 de diciembre, el último día hábil del 2021, y cuando todo el mundo estaba pendiente del Covid, y de las Fiestas, el Gobierno autorizó la exploración de áreas offshore para la explotación de hidrocarburos en el Mar argentino. Es decir, habilitó la exploración sísmica de tres bloques concedidos a Equinor: una empresa estatal noruega, que a su vez está asociada con YPF y Shell en dos de esos bloques. 

Los vecinos de Mar del Plata y todas las localidades de la Costa, están preocupados por la contaminación que puede generar, porque -hay que ser claros- hablamos de la autorización estatal para modificar la composición física y biológica del mar, para extraer petróleo. Todo esto, en el contexto de los incendios gravísimos que se suceden en todo el territorio nacional. 

La primera información que tuvieron, fue la licitación, que se publicó también en el Boletín Oficial el 2 de octubre de 2018, durante la gestión Macri. Después, ha habido un hermetismo profundo, y pasado el cambio de gobierno, en julio del 2021 hubo una audiencia no vinculante, de las que participaron decenas de vecinos y especialistas en oposición a esta medida, pero que claramente fueron desoídos. 

Una de las cuestiones más preocupantes es que en el artículo 9 de la autorización que firmó el Gobierno, se explica que el control y fiscalización del cumplimiento de la Declaración de Impacto Ambiental será realizado por la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía. Con lo cual, el Ministerio de Ambiente, que es el firmante de este decreto, deja en claro que la actividad petrolera, con todo lo que significa, no le incumbe. 

Hay muchas razones para oponerse a la actividad petrolera. Tiene que ver tanto con la zona en que se van a emplazar como con el impacto que causará en la vida de los seres vivos que habitan y migran a esta parte del Atlántico, desde organismos pequeños hasta grandes mamíferos. 

Agustina Iwan, licenciada en Diagnóstico y gestión ambiental e investigadora del CONICET. Trabaja en el Instituto de investigaciones marinas y costeras de Mar del Plata. Es además activista en una organización que se llama Kula Earth. En diálogo con este medio, explica que se está infringiendo la Ley de acceso a la información pública ambiental, al acuerdo de Escazú, que garantiza la participación ciudadana en asuntos ambientales. 

“Para que se lleve a cabo la explotación petrolera, se suceden distintas fases, inicialmente -y ya se está haciendo- es la exploración sísmica, que es el segundo mayor contribuyente al ruido subacuático, después de las pruebas militares y nucleares, genera un ruido prácticamente imposible de mitigar, y tiene un efecto directo sobre mamíferos, fauna marinas, tanto en sus conductas fisiológicas, que van desde el estrés, lesiones auditivas, disminución en la búsqueda de alimento”, explicó. Pero además, la zona en disputa, “se solapa con un frente de talud, que se identifica con científicos como una posible zona para una área protegida, por ser un principal corredor biológico de nuestro Mar argentino”.  Además, según un estudio de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, la probabilidad de derrame que existe “es casi del cien por ciento”. “Y hay muchas actividades que dependen del mar como el turismo o la hotelería, pero también el querer disfrutar del mar per se, que no siempre haya un recurso natural que deba ser extraído”. 

Otra cuestión, para nada menor, es la contribución al cambio climático. “Hoy estamos en una situación de crisis ambiental, totalmente avalado por la ciencia más ortodoxa a nivel internacional, y avalar este tipo de proyectos es ir en el sentido totalmente contrario al que deberíamos ir como país, y no se puede hacer caso omiso de que el 93% de la población dice que no, con fundamentos de distinta índole”, cerró. 

La escritora Gabriela Cabezón Cámara, hizo un link muy interesante, escribió una nota breve para el Diario.Ar sobre el poder simbólico de Mar del plata. Dice: “Esos merecidísimos días de descanso anual que, para muchos, serán en la Ciudad Feliz: Mar del Plata, el escenario de la conquista de las vacaciones para las masas obreras. La foto de la alegría para tantas generaciones desde entonces, desde el primer peronismo”. 

Lo bueno: la comunidad organizada ha decidido mantenerse de pie, y ha cobrado fuerza durante los últimos años. Por supuesto que la potencia de las organizaciones no es nueva, pero su capacidad para articularse a la luz de los acontecimientos es inaudita. El chubutazo es un hito, y como tal, está marcando un camino. Los hombres y mujeres que luchan están gritando que la deuda contraída por el gobierno de Mauricio Macri no se paga con la salud ambiental. Que no es no y que basta.