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  • sábado, 25 de septiembre de 2021

EL CHACABUCO QUE NO FUE

“Los vecinos están muy entusiasmados con la historia de la ciudad”

Braulio De Miguel es un historiador aficionado. Desde hace años trabaja en un archivo propio de fotografías de la vida social, institucional y comercial de la ciudad que comparte en su muro de facebook. Las fotografías que le fueron acercando a voluntad algunos vecinos configuran un mapa de un Chacabuco pujante, competitivo y atractivo para las y los jóvenes. En los últimos días recibió una invitación del Archivo General de la Nación para visitar el edificio y acercar material de la ciudad.
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“Los vecinos están muy entusiasmados con la historia de la ciudad”

No se lo esperaba. “Me encontré con la sorpresa de recibir un mail del bicentenario del Archivo General de la Nación, me invitan a conocer el archivo y llevar material de la ciudad”, cuenta. Braulio tiene pensado llevar las imágenes más significativas que pudo conseguir en estos años, particularmente la de la construcción del monumento a San Martín, entre otras. 

Braulio trabaja en soledad y a pulmón, e incluso persigue a algunos vecinos para que le acerquen material. 

Siempre le interesó. Empezó de a poco juntando fotos antiguas de la familia, después de amigos y vecinos, y aprovechó ese viento para continuar. “La gente de Chacabuco está muy entusiasmada con la historia, preguntan, colaboran, participan y eso me hace seguir para adelante”, asegura. 

“Más allá de que todo va hacia adelante, fuimos perdiendo muchas cosas, retrocediendo, Chacabuco en los años 60, 70, y 80 era muy pujante, perdimos la fiesta del maíz, agencias oficiales, estaciones de servicio, entre otras cosas”, dice. 

Su trabajo ya es popular en las redes sociales, y segundas, terceras y hasta cuartas generaciones conocieron el trabajo de sus bisabuelos a través de ese archivo. 

“Me falta muchísimo, pero todas las fotos que van apareciendo me llaman la atención, y cada una llega con su historia, me sorprende lo que fue el arbolado público, cuando ves las fotos no parece la misma ciudad, había muchos hoteles y muchas cosas que ya no están. La ciudad estaba diagramada para ser una ciudad muy grande, por eso el archivo se llama La ciudad que no fue”, asegura, aunque insiste en que “lo importante es lo que podamos conservar de acá en adelante”. 

La pregunta que cabe es qué riesgo corre una ciudad cuando pierde la conciencia de sí y olvida lo que alguna vez fue. O lo que pudo ser.