Una Rosa inmortal

Por Gustavo Porfiri  |  21 de enero de 2020 (13:37 h.)

Hola, ¿cómo va? “Antes que nada quiero agradecer” es uno de los lugares comunes más trillados, sin embargo, lo encuentro ineludible en esta ocasión. El agradecimiento es hacia Martina Dentella, quien me ha invitado a participar de este suplemento. Si bien ya se lo manifesté en una entrevista que hicimos en “Mates y Noticias”(FM Futura 95.5) este es el ámbito específico para reiterarle que ha sido un enorme acierto el desarrollo de esta publicación que ya ha superado la treintena de apariciones. Novedad y necesidad para el ambiente local. Desafío y apertura de huella para quienes administran medios en nuestro terruño.

Quienes superamos el medio siglo de existencia, nos hicimos chichos y luego grandes(casi no tuvimos adolescencia) sin que la agenda que se desarrolla en este suplemento nos fuera familiar. Los “temas” eran otros, como los tiempos, los que felizmente cambian y -a riesgo de saturar de optimismo- para mejor.

Sospecho que una de las características salientes del asunto de género es que trasciende fronteras, no las reconoce, y por eso, para quienes adherimos al internacionalismo que nos dejó como herencia la formación política en estructuras partidarias de izquierda, nos resulta de interés mayor en la lista de temáticas del siglo actual.

Y ya que de internacionalismo hablamos, se me permitirá en esta intervención recordar que hace apenas unos días se celebró en Berlín, Alemania, la 25ª Conferencia Internacional Rosa Luxemburgo en coincidencia con un aniversario más de su asesinato, ocurrido en la República de Weimar, junto a Karl Liebknecht, el 15 de enero de 1919, a manos de un grupo de “freikorps” (paramilitares). 

Este encuentro en homenaje a la militante polaca se realiza desde 1996, cada segundo sábado de enero. Este año, la actividad de la que participaron casi tres mil personas provenientes de diversos puntos del planeta, centró su ponencia sobre la situación de los chalecos amarillos y sindicatos de Francia, la resistencia del pueblo palestino, así como la resistencia del pueblo venezolano y otros pueblos del mundo a los ataques imperiales de Estados Unidos. Son los asuntos actuales que tienen raíz común con aquellos contra los que luchó hasta dejar su vida Rosa Luxemburgo.

Ella centró su actividad en la agitación contra la Primera Guerra Mundial, lo que le valió la acusación de traidora y por eso fue enviada a prisión. Desde enero de 1915 y hasta noviembre de 1918, estuvo casi todo el tiempo recluida en cárceles alemanas. En 1916 publicó el texto “La crisis de la socialdemocracia alemana”, conocido como “Folleto de Junius”, por el pseudónimo con que lo firmaba. Era una crítica aguda de la catástrofe guerrerista. Entonces, la disyuntiva de “socialismo o barbarie” se hacía concreta en la guerra donde morían millones de personas. Hoy, la consigna sigue vigente aunque de aquella catástrofe nos separe más de un siglo. Honor y gloria para esta “Rosa Roja” que nos sigue iluminando con su legado, lleno de optimismo y compromiso humano. Y a pesar que de hoy los desafíos son otros(o no tanto) su canto es reconfortante: 

“En mi tumba, como en mi vida, no habrá nunca frases rimbombantes. Sobre mi lápida habrá solamente dos sílabas: zwi-zwi. Este es el canto del herrerillo, que yo sé imitar con tanta perfección que logro que acudan inmediatamente. Y en ese zwi-zwi (...) se oye desde hace unos días un pequeño trino, una minúscula voz de pecho. ¿Sabe usted lo que eso significa? Es la primera manifestación de la primavera. A pesar de la nieve, de las heladas y de la soledad –los herrerillos y yo– creemos en la próxima primavera”.

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