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  • miércoles, 16 de junio de 2021

PASÓ EL DÍA DEL PERIODISTA

“Todos tenemos carga ideológica y debemos ser honestos”

Con un extenso recorrido profesional, los periodistas Pablo Pastore y Gustavo Porfiri analizan el presente del oficio. En diálogo con este medio, delimitan las responsabilidades, las nuevas formas de comunicar, el rol de “los confundidores seriales” y cuáles son los desafíos de las y los narradores del presente. Ambos piensan en los criterios de verdad, honestidad intelectual, carga ideológica y responden para qué sirven los periodistas en este contexto. 

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“Todos tenemos carga ideológica y debemos ser honestos”

La innovación está en todas partes y alcanza, sobre todo, a las formas de comunicación. En ese sentido, cabe la pregunta: para qué sirve el periodismo. Pablo Pastore, hace más de veinte años que trabaja en el diario De Hoy y asegura que “Originalmente servía para transmitir lo que pasaba, estamos hablando de épocas en las que no existía ni la televisión, ni la radio, ni ningún otro medio electrónico, por lo cual la existencia del periodista, en muchos casos era sinónimo de verdad”. El periodista era alguien que estaba en el lugar donde pasaban las cosas y lo transmitía a los demás, aunque “Después eso se fue ampliando, los medios se fueron diversificando en distintas alternativas y llegamos a la actualidad, donde la profesión está un poco puesta en tela de juicio porque no siempre se cuenta lo que pasa, y porque lo que llamaríamos “las audiencias”, pueden acceder a lo que está sucediendo sin necesidad de que haya una desviación”, explica. 

 

Gustavo Porfiri, tiene una larga trayectoria en distintos medios de comunicación, y es además, un periodista de oficio y academia. Considera indispensable “resignificar, actualizar el significado e involucrar a algunas personas que se dedican a la comunicación, que son comunicadores”. Según explica “Los oficios tradicionales de escritura, de radio, son la base en la que nos hemos formado aquellos que ya andamos por el medio siglo, pero hoy hay otras formas de comunicar, que son las redes sociales e internet fundamentalmente, nos han puesto en evidencia que hay otras formas de hacer visible la cuestión que nos pasa alrededor”. Porfiri sumaría a los youtubers, instagramers, tiktokers, al rango de comunicadores porque “aportan a la confusión general, en el sentido de pensar para qué sirven los periodistas”. Además aclara que es definitivamente la posibilidad de “seguir repensándonos”, su función fundamental.

 

En cualquier caso, más allá de la figura hoy desdibujada del periodista, “Quienes tenemos el rótulo, tenemos la obligación de ayudar a discernir qué es farsa, qué es peligroso conceptualmente y que no. Todos tenemos carga ideológica y una forma de ver el mundo. Eso tiene que estar presente, y tiene que ser honesto, sea de las derechas o las izquierdas, no importa”, dice Porfiri y agrega que “Lo que no podemos dejar pasar, es hacer visible a aquellos farsantes que aprovechan las múltiples posibilidades que hay de expresarse para ayudar a confundir. Y esto en épocas de pandemia se ha hecho muy visible. Hay serios confundidores seriales que han intentando forzar las situaciones y hacer ver cosas que no son”. 

 

Para Pablo Pastore el desafío contemporáneo, es “transmitir lo que sucede de la forma más transparente posible, sin teñirlo demasiado de interpretaciones, o diferenciando cuándo es un análisis, una opinión y cuándo no”. 

 

La búsqueda de la verdad, y la autenticidad -dice- no es fácil. “Cada uno tiene su propia forma de interpretar que determina la manera en que vemos las cosas”, asegura. De todas formas, intenta una diferenciación entre el periodismo “del interior”, de ciudades chicas, que “se ha mantenido bastante libre de las contaminaciones”, con lo que es el periodismo de los grandes medios, “que está totalmente corrompido”. 

 

En otro orden de cosas aclara que a pesar de considerarse conservador en cuanto a las nuevas tecnologías, cree que “en este tiempo no se pierde la capacidad de narrar lo que sucede”. “Lo que por ahí me da miedo es que con el paso del tiempo y la rutinización del oficio uno se va repitiendo, todo se va volviendo estructurado cuando se mecaniza mucho la actividad”, cierra.