16:15 h. Martes, 16 de julio de 2019

“Se sintió la presión en los últimos partidos”

Mientras avanzaban los minutos de la final, relojeaba Defensa y Justicia para ver cómo venía el resultado. La gloria de Racing siempre llega acompañada del sufrimiento hasta el último momento. “Racing no puede ganar cómodo, no sirve así, tiene que ganar sufriendo” dice en esta charla el legendario, Oscar “Piraña” Rodrigo. A los 82 años y disfrutando del noveno título nacional, cuenta su pasión por La Academia y también entre otras cosas habla de su paso por el fútbol local.

COSAS DE HINCHAS  |  03 de abril de 2019 (10:22 h.)
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Es imposible pensar en un campeonato de Racing sin ir a los orígenes, como pensar en el Chango Cárdenas. Piraña recuerda que es una de las pocas cosas que podían festejar. “Teníamos años y años sin ganar nada, había que recurrir al Chango Cárdenas, después podemos hablar del Licha, de Milito, algo más cerca”, dice. 

El campeonato estaba en una instancia apretada, Oscar cree que “se sintió la presión en los últimos partidos porque no jugó bien contra Colón y tampoco jugó bien contra Belgrano”, aunque “el jueves en la final jugó tranquilo, pero en los dos partidos se notaba que estaban nerviosos, no es para menos, es una definición al fin”. 

Sobre el objetivo de una Copa Libertadores asegura que “todo depende, ahora hay que ver si sigue o no sigue Coudet, quién sigue en el equipo, cómo viene, ojalá pueda seguir Coudet, armar bien, pero todavía falta”. 

A Marta Pérez -con quien acaba de cumplir cincuenta y ocho años de casados- le preguntaban cuando era chica cómo se iba a poner de novia con Piraña Rodrigo, porque no paraba de hablar de fútbol, y además era jugador. Jugó en el glorioso Mariano Moreno, que desapareció hace muchos años. Después se fue de Chacabuco un tiempo y dejó de jugar. Hasta que a su vuelta llegó a Boca Juniors, en el “estadio” que estaba sobre la ruta 7. Ahí, en el entretiempo en vez de darles agua les servían sidra. 

La mayoría de los vecinos y vecinas de Chacabuco lo conocen, porque desde el año 1961 Piraña atiende su local ubicado en la Av. Alsina, y en los baches libres se para en la vereda y deja correr el tiempo. Además en su vidriera se ha posado como un trofeo la camiseta de Racing, que con orgullo se ha convertido en una marca personal. 

Los hijos que tuvo con Marta son fanáticos del fútbol también. Aunque con Diego no logró contagiarle el sentimiento, Martín y sus dos nietos son fanáticos de Racing como él, y Fabiana simpatizante. De todas maneras Piraña asegura que todavía está por verse: “Está en batalla, el más chiquito de Diego es fanático, lo lleva a la cancha de Boca todos los domingos, pero cuando los de Boca empezaron a fallar -viste que hace un tiempito venían perdiendo y Racing ganaba- decía que era la mitad de Racing. Y ayer cuando terminó el partido y me llamó por teléfono y me dijo ‘Cómo grité el gol de Racing, abuelo’, si sigo hablando voy a tener un problema con Diego y con mi nuera que son fanáticos” dice. 

Piraña, como todos lo conocen, acumula recuerdos infinitos que van más allá del fútbol. Es parte de la historia viva aunque busca escabullirse diciendo “el problema es que después de los 80 años te olvidas de todo”. Seguramente que la próxima charla, ya no condicionada por los recientes festejos del título número 9 de su querido Racing Club, la aprovecharemos para pasear por muchos otros recuerdos y vivencias.