• 17:00
  • sábado, 08 de agosto de 2020

Se redujeron las molestias por ruidos

Estación de GNC
WhatsApp Image 2020-07-25 at 18.37.47
WhatsApp Image 2020-07-25 at 18.37.47
Se redujeron las molestias por ruidos
La contaminación sonora que provoca la estación de GNC con su nuevo equipo, luego de su reapertura tras meses de inactividad, generó malestar en los vecinos de calle Dorrego, entre Andes y Callao. Tras la publicación de Cuatro Palabras en la que señalamos la problemática, y luego de los reclamos a la gerencia de la empresa por parte de las personas afectadas, se realizaron modificaciones en la salida del compresor que morigeraron algunos decibeles. Nuestro medio periodístico decidió ir al lugar a medir con una aplicación de celular, que cabe aclarar no es un medidor homologado y sólo es capaz de hacer un análisis aproximado, y el resultado arrojado fue una marca de 60 decibeles, siendo 55 lo máximo tolerable para garantizar condiciones saludables para los seres humanos. Consultando a los vecinos más afectados por la cercanía del compresor, reiteraron que "el ruido que genera es muy molesto durante el día e impide dormir de noche". Por su parte, desde la gerencia de la Cooperativa de Defensa se comunicaron con los vecinos y decidieron girar la boca del compresor, por lo que ahora apunta a sentido opuesto de Dorrego, hacia los expendedores de naftas, generando una disminución de 15 decibeles. Según los entrevistados, desde la empresa  señalaron que "están a la espera de recibir otros materiales aislantes sonoros para continuar disminuyendo los ruidos molestos" ya que aún faltarían bajar algunos decibeles más para garantizar que no haya contaminación sonora. Por otra parte, un vecino propuso que para lograr una solución definitiva, sería extender la manga metálica que ventila el compresor (de ahí sale el ruido) continuándola con una curva hacia el suelo y cercarlo con una tapia de no menos de tres metros por 30 centímetros de ancho, como establece la ley para la instalación de cualquier empresa de expendio de GNC", señaló citando la normativa. El hecho parece ir encaminado a una solución, aunque recordemos que si bien la ley establece los 55 decibeles como lo máximo tolerable, la realidad es que ese tope máximo es solo una frontera para no sobrepasar, pero si la empresa lograra bajarlo más, eso redundaría en una mejor calidad de vida no solo para sus vecinos, sino para los empleados que pasan largos turnos de trabajo soportando el ruido constante del compresor.