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  • miércoles, 16 de junio de 2021

AL CALOR DE TRES PISTOLAS

“Queremos recuperar el relato oral”

Joe Colt es un personaje con la idea del deber ser marcada a fuego. Suele ser el héroe de sombrero blanco en los westerns, de pocas palabras, que va por la ley, valiente y rápido con el revólver. Pero que también tiene un problema, sobre todo con los sentimientos, con el amor. Es muy desenvuelto, sabe que cuando entra al bar, todos se quedan en silencio y no le sostienen la mirada, pero a la hora de plantarse frente a la chica que quiere, ahí se le queman las botas. Así define Marcelo Chata García al personaje que encarna en Al calor de tres pistolas, una segunda edición de radioteatro que Radio Ultra 98.9 y Diario Cuatro Palabras producen y pondrán al aire en los próximos días. En diálogo con este medio, el actor habla de su proceso personal y la apuesta colectiva de un equipo donde “todo se pone en discusión”. 

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“Queremos recuperar el relato oral”

-¿Cómo te sentiste en está nueva experiencia?

-El guionista es el que inicia la ola, porque a partir de ahí se generan las cosas. Cuando a mí me manda el guión Juanjo Vázquez, vi que era un western con una escritura muy clásica y la verdad creo que para todos fue como volver a ser niños. Fue una experiencia muy linda, muy divertida y retomando la experiencia de “Adiós querida luna”, pero está vez con más gente, con música original. Había una idea ahí de apostar por más, y la verdad que el proceso de producción fue muy divertido. 

 

-Juanjo Vázquez nos comentaba que el guión iba y venía, ¿ponen todo en discusión?

-Si, te acostumbras a trabajar tipo cooperativa, es complicado porque son siempre muchas voces siempre hablando y en algún momento hay que tomar decisiones. Pero uno tiene la suerte de eso, Juanjo no solo es una persona muy creativa sino que aparte muy abierta. Me dio la posibilidad y a veces en la escritura quizás se apoya más en mi para dar algunos retoques, también me ha rechazado algunas ideas (risas). En los proyectos colectivos también hay que aceptar que te bajen alguna idea. Hubo que encontrar las voces, en el radioteatro la cuestión de encontrarla y cómo mantenerla durante todas las escenas es importante, porque la identificación del oyente es por la voz y eso requiere un trabajo de equipo, de confianza. 

 

-¿Cómo fue el salto de un género a otro y cómo se adapta el western esta geografía?

-Me sentí como Michael Fox en Volver al futuro, vas y venís del futuro al pasado. Fue una propuesta interesante como para no repetirse, imaginarse otro ambiente, otro mundo. Incluso Adiós querida luna tenía esa cosa más cocoliche del cine, donde había barrio y se ponían a hablar de pastel de papas en medio de una nave espacial. Acá es otra imaginación, porque te remonta a las historietas y a cómo se tomó sobretodo el western fuera de Estados Unidos, se intentaba replicar ese ambiente épico de la ley, del orden, de domesticar un terreno y de una llegada a la civilización con el humor, tiene este juego.

 Lo que a mí siempre me interesó de estas versiones del radioteatro en estos momentos de pandemia, donde casi no podes ir al cine, es la idea del relato oral, donde tenés que imaginar la escena. Que quizás lo disfrutaste si tus padres o tus abuelos te contaban historias. En uno de los estudios de la UCA sobre la deuda social argentina, hay un indicador que pasa generalmente desapercibido pero que es interesante. Preguntan a las familias si le han contado un cuento a sus hijos en los últimos tres meses, cuál es la motivación, el estímulo que recibe un niño menor de trece años y ronda el 50 %. Es decir, que casi la mitad de los pibes no tienen ese estímulo de la narrativa. Entonces para mí hacer este tipo de radioteatro es especial,y ojalá que lo disfruten más que nada los pibes, las pibas. 

 

-¿Cúal fue tu proceso personal previo en el género para volverlo propio y después poder encarar el personaje?

-Yo hago por un lado el locutor, que de una manera es la línea de continuidad con Adiós querida luna, y hago también a Joe Colt. Uno se mete en los personajes y trata de construirlos psicológicamente. En este caso es una persona con un deber ser muy importante. Suele ser el héroe de sombrero blanco en los westerns, de pocas palabras, que va por la ley, valiente y rápido con el revólver. Pero que también tiene un problema, sobre todo con los sentimientos, con el amor. Es muy desenvuelto, sabe que entra al bar y todos se quedan en silencio y no le sostienen la mirada, pero a la hora de plantarse frente a la chica que quiere ahí se le queman las botas.