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  • miércoles, 16 de junio de 2021

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“Necesitamos más presupuesto en acción para las mujeres”

Este tres de junio, a seis años del primer Ni Una Menos en el país y en contexto de pandemia, se renovaron los reclamos contra las diversas formas de violencia machista. Cuatro Palabras dialogó con dos referentas de distintas organizaciones políticas que ponen en evidencia que la ciudad está lejos de ser un lugar seguro para las mujeres. En la conversación se refieren a la falta de presupuesto e independencia del Área de la Mujer para tomar decisiones, y a la falta de planificación de viviendas y trabajo para víctimas de violencia. 

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“Necesitamos más presupuesto en acción para las mujeres”

Para Belén Yanetti, dirigente del Movimiento Evita, “en estos seis años las mujeres hemos logrado incorporar muchas herramientas”, aunque asegura que en muchos casos “están vacías de contenido”. Por ejemplo, dice, “se logró la creación del área de la mujer, pero está vacía, sabemos que no hay seguimiento de los casos, la ayuda inmediata está perfecta, el auxilio, pero la continuidad es muy importante, saber cómo seguir a largo plazo”. En ese sentido asegura que “No alcanza con sacar a una mujer de al lado de un violento, llevarla a un refugio por 72 horas, llevarla a hacer la denuncia, que la revise un médico, porque todo ese manoseo que nos toca por los agentes estatales, para que en 72 horas el caso quede archivado, no sirve.” En esos casos, muchas mujeres “vuelven con el violento, o a exponerse a muchas situaciones”. Lo que está faltando para Yanettu es que esas herramientas “tengan contenido político, no político partidario, porque ahí es cuando muchas se empiezan a enredar, necesitamos saber que podemos luchas juntas”. Es en esa misma línea que insiste en que “El patriarcado nos quiere ver peleadas, mientras muchos hombres se sientan sobre sus privilegios ancestrales. Mientras tanto muchas compañeras pierden la vida”. 

Respecto al presupuesto que el Estado destina en la lucha contra este flagelo, dijo “el Gobierno nos da diariamente 0,42 centavos, ni siquiera una moneda de cincuenta, somos eso para el Estado, ¿qué podemos hacer con esos recursos?, necesitamos que el presupuesto baje al área que corresponde, para eso es necesario que exista la Secretaría de la Mujer, con presupuesto y decisión propia, sino vamos a quedar supeditadas a la decisión de los dirigentes políticos, o de Secretarios, las decisiones entonces la toman otros por nosotras”. Además, aseguró que quienes están a cargo de tomar decisiones “no bajan al territorio, no se levantan a las tres o cuatro de la mañana a socorrer a una mujer que sufre violencia, y menos en pandemia, cuando sabemos que hay víctimas encerradas”.

Para Marcela Ricca, dirigenta de Las Rojas Chacabuco, el 3 de junio de 2015 fue el principio de un quiebre. “Se dio un espacio que ya existía en algunas agrupaciones, pero que ganó masividad respecto de la mirada sobre los femicidios”.  Su reflexión respecto a está pequeña trayectoria de los colectivos, dice “Hay un trabajo lento de concientización de los movimientos feministas, de la gran marea, pero este año no fue la excepción, ya hubo más de 120 femicidios y travesticidios. Estamos hablando de personas, y deberíamos decir que todo está empeorando, que nada cambió”. Para cambiar está realidad, “Necesitamos un presupuesto básico para erradicar la violencia hacia las mujeres, tienen que dejar de ser un discurso y pase a ser dinero puesto en acción”. 

Por último, y respecto a la reconfiguración de las redes de contención, auxilio o militancia durante la pandemia, Marcela dice “en estos dos años, en principio hay una cifra que es terrible: a partir del 2020, el 74% de los femicidios y transfemicidos ocurrieron en el hogar de la víctima, al estar en situación de aislamiento social, muchísimas compañeras tuvieron que quedarse en la misma vivienda que su agresor histórico”. Esto sucede, explica, porque “no hay un plan concreto de viviendas para las víctimas, no solo que en muchos lugares no hay refugios para que en una primera instancia las víctimas y sus hijes puedan salir de esa situación, no hay planes de trabajo con lo cual muchas dependen económicamente del violento o potencial femicida, no hay protección económica”.