15:34 h. Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Cuatro Palabras

El más capo de los emprendedores

COLUMNA DE ADMINISTRACIÓN Por Laura Federico  |  07 de Diciembre de 2016 (01:07 h.)
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Volviendo al tema de los mejores errores que podemos cometer mientras emprendemos, hoy nos toca hablar de uno de los más importantes y el cual lleva a la quiebra a muchas PyMEs. En este artículo vamos a darle un chas chas en la cola a aquellos emprendedores que se las saben todas. 

Es demasiado fácil encontrar personas que tienen la solución perfecta para cada problema. Expertos en todas las áreas que existen en este universo y en otros paralelos. A veces, son emprendedores. Personas que tienen un negocio con futuro, pero que no saben aprovecharlo por ser incapaces de adaptarse. El problema radica en uno de nuestros paradigmas más injustos y arraigados. Le damos un mayor valor al conocimiento que a la competencia para aprender. Tendemos a creer que una persona que es conocedora de un tema es mejor que aquella que admite su ignorancia. Este paradigma nos lleva a ver de forma negativa la aceptación de la incompetencia y, por ende, imposibilita nuestro aprendizaje y crecimiento frente a nuestras incapacidades. Mientras más nos afiancemos a esta creencia, peor le irá a la empresa.

En una PyME es sumamente necesario aprender continuamente y, para hacerlo, vamos a necesitar ayuda de profesionales. Es allí cuando el más capo de los emprendedores mete la pata y arruina una empresa prometedora. La soberbia se entromete en su proceso de aprendizaje porque él ya sabe cómo funciona el mundo y no quiere que nadie le diga cómo resolver sus problemas. 

La solución tiene dos pasos

Primero: Aceptar que la situación cambió y que ya no sabemos manejarnos como peces en el agua en nuestro emprendimiento.

Segundo: Pedirle ayuda a los que saben. Necesitamos aprender a desenvolvernos en un rol diferente y nos va a costar un esfuerzo considerable. Si nos prestamos a escuchar a profesionales en el tema, nos va a ser mucho más sencillo resolver nuestros problemas y adaptarnos a los cambios. 

Siempre que haya un compromiso fuerte de crecimiento, podremos capacitarnos para alcanzar nuestros objetivos. Hasta, incluso, podremos exterminar la pedantería que se esconde detrás de esta frase: “cuando vos fuiste, yo fui y vine cuarenta veces”. Lo que el emprendedor arrogante no sabe, es que él siempre fue para atrás. 

Mi consejo es simple: si la ecuación no le da, pida ayuda, que nadie se ha muerto por hacerlo.