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  • martes, 25 de enero de 2022

¿Mar sin petroleras?

Por Marcelo García
¿Mar sin petroleras?

La exploración y explotación petrolera en Mar Argentino implicará para el país un ingreso importante en inversión, lo que moverá números estancados desde hace una década.  Además generará trabajo y recursos energéticos necesarios para afianzar la industria, la producción agraria y el consumo.

Sin embargo, en el balance hay que colocar otros factores.  El más directo es cómo puede afectar a las industrias costeras, desde el turismo a la pesca, y a la calidad de vida de los habitantes de las ciudades.  A eso habría que agregar que es un estímulo a continuar con energías de alta emisión de dióxido de carbono.  Actualmente, se ensayan diferentes cálculos sobre el costo social que genera cada aumento de las emisiones; aunque no hay acuerdo, sí se entiende que un costo por el aumento de la presión sobre el planeta existe.  Tampoco es fácil calcular cómo afecta al capital natural, una riqueza que puede garantizar beneficios duraderos para la población o depreciarse y significar una pérdida irreparable para las generaciones actuales y futuras.

En épocas donde los trastornos generados por la epidemia de covid-19, más los incendios y eventos climáticos desfavorables nos debería llevar a acelerar la transformación de la matriz energética, la decisión de alentar la exploración offshore va en contra de los compromisos asumidos por el país con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y la exigencia de la ciudadanía de cuidar el medio ambiente.

Puede argumentarse, que el impulso económico de la explotación petrolera ayudará al país a construir las condiciones para el cambio energético y mejorar la situación social.  Argumento que contrasta con la experiencia de los últimos 20 años de desarrollo en base a una economía extractiva, concentrada y con fuerte impronta extranjera.  La misma comparación puede hacerse con respecto a las garantías que da el Estado Nacional sobre los controles que garanticen que no habrá ninguna falla o error que comprometa el ecosistema.

La realidad es el resultado de la lucha entre sectores con intereses contrapuestos.  Los intereses de las petroleras son claros y se derraman sobre la clase dirigente. Solo una sociedad movilizada, informada, atenta y con capacidad de lucha y reacción puede confiar en construir un futuro sostenible y no simplemente un negocio sectorial en el presente.