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  • domingo, 24 de octubre de 2021

100 AÑOS DE RADIO

Licencia profesional ISER No 619

Se celebra el primer siglo de vida de la radiofonía argentina. Arrancamos Tarde (FM Radio Ultra 98.9) se comunicó con Ricardo“Flaco” Gaitán, quien aportó recuerdos memorables de sus comienzos en radio Del Plata, su vínculo con el maestro Juan alberto Badía, y narró el día que lo subieron a un helicóptero, y minutos más tarde estaba en el balcón de la casa Rosada, a metros del expresidente Raúl alfonsín.

100 AÑOS DE RADIO
100 AÑOS DE RADIO
Licencia profesional ISER No 619

Su amor por la radio empe- zó hace muchos años. Nació en Palomar. Le robaba la radio a su tía Graciela, para escuchar a un muchacho que hablaba de los Beatles. Empezó a pre- guntarse cómo coordinaban para salir al aire. La vida le dio la oportunidad de trabajar con ese hombre, que era Juan Alberto Badía.

Dice que todas las cosas le pasaron por casualidad. Cuan- do llegó a Chacabuco trabajó en una fábrica, tuvo un acci- dente, y a raíz de eso empezó a trabajar en Video 3, en el año 1979. En 1983 rindió libre en el ISER su último examen. Jura que hasta el último día va a ser operador por su carnet pro- fesional nacional que lleva el número que repite de memo- ria: 619.

En ese tiempo se fue a tra- bajar a la radio que más le gustaba y donde quería estar, Radio Del Plata. También tuvo su experiencia en LT36, Radio Chacabuco.

¿Cómo fueron tus primeros pasos?

Me recibí el día antes del regreso de la democracia. El 28 de octubre del ‘83, rendí la última materia. El lunes, des- pués de las elecciones don- de ganó el Dr. Raúl Alfonsín. Estábamos en veredas dife- rentes, pero siempre me decía “gallego, usted es un buen tipo”.

¿Cómo llegaste a Radio Del Plata?

Todas las cosas que me pasaron fueron por casuali- dad, siempre me arriesgué a todo. Un día Susana me dice “flaco, te llaman de la radio” y yo pensé que me cargaban. Cuando me preguntaron si quería ir a trabajar les dije que sí y cuando me pregun- taron cuándo podía empezar les contesté “ayer”. Enton- ces esa misma noche fui a la medianoche, un martes. Les dije que iba a llegar, no sabía cómo. Viajé en el colectivo de la una de la tarde. Le dije amimamáquemeiba,ya Hugo Gargaglione, que en ese momento era el director del Canal, quien me dijo que sí; “Flaco, yo no te puedo cortar la carrera, andá, acá te vamos a bancar”. Tomé el tren de las 18:20, y a las 11:50 subí esa famosa escalera de dos cuer- pos de Radio Del Plata que

para mí fue tocar el cielo con las manos. Por esa escalera pasaron todos. A mí me daba mucha cosa. Uno venía del campo, y ahí aprendí, y cono- cí y pude experimentar un montón de cosas, y después pude trabajar en un montón de lados. Fue una muy buena escuela, y también una bue- na vidriera. Por todos los com- pañeros con los que trabajé, por haber sido jefe de la par- te operativa, fue un orgullo muy grande. Tuve la suerte de hacerlo bien, el que no arries- ga no gana.

¿Cómo te adaptaste a las condiciones de la radio?

Cuando le digo a los chi- cos de hoy, que es muy fácil hoy hacer radio u operar, me miran como diciendo “estás loco, flaco”. Pero cuando a mí me sentaron en Del Plata, tenía una consola de 30 cana- les, control de tono por canal. Dos bandejas giradisco a la izquierda, dos a la derecha. Arriba de las de la izquierda tenía dos grabadores abier- tos. Arriba de la consola dos más. Y caseteras para pasar los cassettes. Cada publicidad era un casette. Había diez segun- dos. Vos tenías que cono- cer el manejo de todo. Ade- más debías manejar los 4 o 5 micrófonos que había en el estudio, y cada cosa salía por un canal diferente. Yo venía de televisión, donde el opera- dor trabaja cada ocho minu- tos, que es el corte, el de radio trabaja cada tres minutos, que es la tanda. Me tuve que adap- tar a rutinas que no tenía idea. Me costó muchísimo, y hubo un momento en el que pen- sé en volverme a Chacabuco, y

alguien me dijo “gallego, que- date porque vos podés andar muy bien, jugate”.

¿Qué momentos recordás con el maestro Alberto Badía? Yo trabajaba para los Mida- chi y me lo presentan a Juan por medio de Marcelo Tinelli y Marcela Feudale. Juan me dice “vos sos hincha de boca”, y le digo que sí, a muerte. Me contesta, “que gran tipo que sos, lástima que sos bostero”. Y le contesté “que gran tipo que sos Juan, lástima que sos gallina”. Así empezamos a charlar. Me dijo que hablara con la hermana en su oficina para trabajar con él. Me die- ron para hacer las primeras compaginaciones. Había que pasar Penny Lane, del inglés al castellano. El tenía un respeto muy grande por el laburante.

Me tenía absoluta confianza.

¿Cómo fue tu encuentro con Alfonsín?

Yo trabajaba en la radio con José Luis Braga, y una de sus hijas era ahijada de Alfonsín. Entonces íbamos a comer siempre con él. Un día me manda a cubrir junto con José Luis la Tablada, y tuve la suer- te de salir en vivo, en medio del lío de las balas, para Radio Rivadavia. En un momento me dice, trae el micrófono y las pilas y vení conmigo. No sé quién me agarró del cuello, me subió al helicóptero don- de estaba Alfonsín con toda la comitiva, fue lo de Sema- na Santa. Nos subimos a ese balcón con tanta historia y pudimos salir al aire cuando finalmente dijo “Argentinos, felices Pascuas, la casa está en orden”. Yo casi me largo a llorar.