14:03 h. Martes, 17 de Octubre de 2017

Cuatro Palabras

La familia unida 

Por Laura Federico  |  21 de Diciembre de 2016 (01:12 h.)
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COLUMNA DE ADMINISTRACIÓN 

Cuando iniciamos un proyecto lo más normal es pedirle a un amigo o a un familiar que nos dé una mano. Lo que no tenemos en cuenta es que esta persona, de a poco, va a ir ocupando un lugar importante dentro del emprendimiento. Entonces, rodearnos de individuos que sean capaces y que nos motiven al crecimiento es lo que todo emprendedor debería perseguir. Aunque, no es tarea sencilla. Aquí vamos a hablar sobre este tema e intentaremos evitar que no cometas un error grave dándole trabajo a ese señor, simplemente porque es tu tío. 

Primero y principal debemos definir si ese pariente, ese noviecito o ese amigo va a ser útil en el emprendimiento. ¿Es una persona en la que podemos confiar, que tiene ganas de trabajar y aprender? Son muchas preguntas a las que debemos responder. La más importante es: ¿nos va a ser de ayuda? Conociéndolo bien, sabemos que el tío es bueno para cebar mates, pero no para mucho más. Necesitamos plantearnos estas dudas, sin poner en riesgo el afecto que nos une a esa persona. 

Disipamos todas las dudas. Llegamos a la conclusión de que el tío es mucho más que un buen cebador de mates, que es bueno para el trabajo y su perfil concuerda con nuestras necesidades. El siguiente paso es hacerle saber para qué lo queremos. Dejar las cosas en claro es crucial para sumar un socio o un buen empleado en la empresa. La improvisación en las PyMEs y, sobre todo, en empresas familiares es moneda corriente. En estas situaciones necesitamos comunicar lo que esperamos de ellos. Y ponerlos al corriente para que respondan tal y como lo queremos. 

En fin, no hay nada más lindo como la familia unida y, mejor aún, compartiendo proyectos y emprendiendo. Pero siempre es mejor dejar las cosas bien claras de entrada. Y por supuesto, es de suma importancia hacerle acordar al tío que los mates siempre se ceban amargos.