11:31 h. Miércoles, 24 de Abril de 2019

“Es una gran pérdida” 

Un numeroso grupo de vecinas y vecinos despidieron al padre Eduardo Ceres en el Templo Parroquial, y por la tarde en su sepultura en el cementerio local. Ceres, de 67 años de edad, había ingresado al hospital el lunes por la tarde con un cuadro de insuficiencia respiratoria, y falleció horas más tarde. 

Ayer Cuatro Palabras habló con los padres Tomás Ostolaza, Lucas Jerez y con el monseñor Jorge Eduardo Scheinig, quienes dieron un mensaje a la comunidad católica. 

VIENE DE TAPA​  |  10 de Abril de 2019 (10:02 h.)
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Ceres había cumplido 25 años desde su Ordenación Sacerdotal y durante 15 de ellos se desempeñó como cura párroco de la Iglesia San Isidro Labrador, donde terminó su carrera a fines de 2018. 

El padre Tomás Ostolaza contó que conoció a Eduardo Ceres desde que ingresó al seminario, “fuimos muy amigos con él y compartimos en Chacabuco mucho tiempo como sacerdotes. Eduardo era muy interesante en las predicaciones, muy profundo en sus reflexiones escriturísticas. Estudiaba mucho la Sagrada Escritura, entonces tenía una preparación muy profunda de todos los mensajes que daba”. Además habló de Ceres más allá de los hábitos: “humanamente era muy buen compañero y amigo, varias veces me invitó a realizar celebraciones juntos, hemos compartido mucho también con la mamá. Guardo un recuerdo hermoso”. 

“Nosotros siempre buscábamos estar con Eduardo porque era un tipo que no era aburrido, siempre tratábamos de estar con él en todas las reuniones. Rezaremos por él para que ya esté descansando junto a su mamá y su papá en el cielo. Ese es mi deseo, y ojalá que el padre Eduardo desde el cielo pueda rogar por muchas vocaciones y que toda la comunidad reciba los frutos de su trabajo y una gran bendición”, dijo Ostolaza. 

Por otra parte, el padre Lucas Jerez dijo que el fallecimiento de Ceres “es una pérdida que nos genera mucho dolor pero no tristeza porque, estando tan cercanos a la Pascua nos damos cuenta de que la vida es así, en realidad no estamos llamados a la muerte aunque tengamos que pasar por esto tan doloroso, tenemos esperanza en la vida eterna, lo vamos a contemplar y celebrar a Jesús resucitado y eso es una esperanza para nosotros. No tenemos dudas de que el padre Eduardo ya está con él celebrando su Pascua en el cielo”. 

Además recordó que Ceres lo supo acompañar en los primeros años del monasterio, “que yo estaba tan frágil, y él supo estar presente y no cortarme las alas. La verdad que yo siempre lo describo como un gordo bueno. No creo que haya una persona que pueda decir que era malo, ha tenido sus errores como todos pero ha sido una buena persona, con buen corazón y ha amado a sus fieles”. 

Si bien estaba retirado, ayudaba con algunas misas y en las confesiones, en ese sentido Jerez contó que “Mucha gente venía a hablar con él porque les gustaba cómo confesaba así que tendrán que buscar un nuevo confesor. En el caso de la parroquia, tendré que asumir más responsabilidades”. 

Por último, dejó un mensaje para sus fieles: “Sepan que Eduardo los quería mucho a todos. Cuando nos ordenamos curas, siempre elegimos un lema y el suyo fue una frase de San Pablo "Dios es testigo de que los amo a todos en Cristo Jesús" y realmente creo que Eduardo ha amado verdaderamente a sus fieles”.

Monseñor Jorge Eduardo Scheinig, obispo auxiliar de Mercedes Luján, también se refirió a la pérdida de la parroquia, dijo que la muerte es difícil para cualquier persona, pero “para los que tenemos fe, la muerte tiene una salida, que es la vida eterna. Un sacerdote que dio su vida por esto para nosotros es una pérdida pero también una ganancia porque Eduardo consigue la vida eterna al lado de Dios y será feliz para siempre. Es un dolor y al mismo tiempo, como Jesús nos enseñó en la Pascua, nos da una esperanza alegre saber que ya llegó”.