• 03:44
  • viernes, 03 de diciembre de 2021

“Es mágico volver a tocar y recordar a Chacha"

Después de dos años de pandemia, esta noche Checho Fontana volverá a tocar en vivo en Esquina Unión. Mañana, será parte de un homenaje a Chacha Gardella. “Es casi mágico, una cosa totalmente impensada que se dé así. Los dos acontecimientos son una parte muy intima de mi vida”, cuenta en diálogo con Arrancamos Tarde 98.9 Radio Ultra. El disco que presenta, está dedicado a ella. Además, habla de su vínculo con los caballos y de cómo la paternidad cambió su relación con la música. 

 

“Es mágico volver a tocar y recordar a Chacha"

Mientras transita el camino de la paternidad, su desafío -que tiene que ver con los tiempos y la edad- es dedicarse a la música de lleno, o ver “cómo encontrar la sincronización con el bienestar de uno, para poder hacerlo”, dice. “Hoy me encuentro en un momento de muchísima reflexión. Como puede ser el tocar en vivo, que hoy disfruto con mis amigos,  por una cuestión de no tratar de exponeree o esa necesidad de insertar mi granito de música”, cuenta Fontana. 

No es fácil pasar cinco horas al día, sin pensar en nada más que en las huellas que hay que seguir para alcanzar una canción, insiste. En este momento, en modo “padre”, ya no le dedica tantas horas como hacía antes, pero las horas tienen otra dirección. Es además, propietario de una farmacia y domador de caballos. En su último disco, dedicado a su amiga Chacha, sus personalidades se conjugan.

-¿A un artista le puede pasar que piense que lo que hace no tiene sentido?

-Sí, yo lo pienso todos los días. Me voy a tomar de la palabra artista, con el respeto que merece, pero justamente lo lindo del arte, y en este caso de la música, es que viene así como una ola, y eso no tiene freno. Cuesta un poco más la exposición, me cuesta encajar al cantante y al rockero, con el resto de las personalidades con las que tengo que vivir todos los días. 

-Siempre fuiste de los músicos que producían en eterna soledad, y en algún momento llegó ese ruido que forma parte importante en tu vida, y que también es tu legado...

-Uno se empieza a dar cuenta que no son tan graves esas cosas. Antes estaba muchísimo tiempo encerrado en el estudio, y ahora no tengo esa tolerancia. Porque tengo otras actividades, y también después de estar tantas horas encerrado solo, tengo una reacción casi como un rechazo. 

Mientras iba haciendo el disco, iban pasando los nenes en el estudio, Canela jugando, en plena grabación. En otro momento de mi vida, hubiese sido un escándalo que alguien entre al estudio y haga ruido. Y ahora es una cosa cotidiana, y es algo lindo compartirlo con ellos.


- Este mismo fin de semana vas a volver a tocar con tus amigos, y a su vez, mañana vas a participar del homenaje a la querida vecina y profesora de tenis “Chacha” Gardella, ¿cómo vivís estas emociones?

-Es casi mágico. Una cosa totalmente impensada que se dé así. Los dos acontecimientos son una parte muy intima de mi vida. Nosotros habíamos empezado a ensayar hace dos semanas, pero muy tranquilos, y la idea era empezar a tocar, porque la última vez que tocamos fue un día antes de la pandemia. Fue un show en mi casa, muy cálido, como a mí me gusta.


- ¿La música que vamos a escuchar el viernes tiene que ver con todo esto?

-El disco entero está dedicado a mi amiga Chacha. Así que no es casualidad que se hayan dado las cosas así. Son momentos muy fuertes, pero yo trato de sacarle la parte linda, que es tanto la presentación del disco, o más que nada tocar con mis amigos las canciones que fueron hechas con tanta pasión. Y por el otro lado, el reconocimiento a una amiga, una compañera, un montón de cosas. Básicamente, lo más importante es que yo me quedé con una amistad preciosa que tuve con Chacha.
 

-En Chacabuco se respira mucho arte, y también mucha música de nuevas generaciones, que salen a buscar visibilidad y reconocimiento. Sin embargo, hay un Estado municipal sordo en la agenda cultural...


-A los chicos que tienen bandas, les cuesta muchísimo pagar el sonido, etc. O en el caso de los bares, entre todos los impuestos que pagan, más SADAIC, se hace una cosa muy difícil, y eso son todas trabas que inventaron los burócratas y no los artistas. Siempre digo lo mismo, cada vez que venía un artista famoso a Chacabuco cobrara muchísimo dinero, más que cualquier tipo laburante. Nosotros con SURINAM, hemos hecho eventos grandes en el Cine y teníamos que costearlo, y estos tipos que venían en un día tenían todo solucionado, y eran shows gratis. Acompañar al artista es algo básico.

 

-No vas a estar haciendo nada de tu viejo repertorio, ¿cuán difícil es entrar y salir todo el tiempo de esto?

-Bravísimo, ponerse el traje a mi me resulta muy difícil. Con los años uno empieza a tener un baño de realidad. Antes quizás estaba muchísimo más enfocado en la música y en el sueño y ese deseo de que la escuche todo el mundo, y lo demás era secundario. Hoy, volver a conectarse con esa pasión, es un poco más costoso. Si entro demasiado me consume mucho, porque puse el 80% de mi vida en la música, y si me salgo mucho la extraño, entonces juego permanentemente con eso.

 

-Además sos domador de caballos, ¿cuánto ayuda el contacto con los animales?

-La verdad es que los caballos son un regulador de cualquier cosa. Aunque anduve toda la vida cerca de los animales, con mi papá. Uno diría qué tiene que ver un músico con un tipo que doma un caballo, o que juega al tenis, sin embargo con mis compañeras de trabajo de la Farmacia hablamos todos los días, tenemos charlas de nuestras cosas de la vida, y yo siempre uso de modelo a los caballos, porque es algo tan natural y tan noble, y la forma de enseñarles y de conectar. También aprender que con el respeto, la educación, los límites, el amor profundo y sin ruidos en el medio, se pueden lograr cosas con un animal que a veces por los ruidos de todos los días, no logramos con la gente. La música tiene mucho de eso. Yo hice un disco con el corazón en la mano. Hacer un disco en la cocina de tu casa, con los nenes dando vueltas, con toda la pasión que significa,  muchas veces ese ruido hace que no nos podamos conectar fielmente.