15:41 h. Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Cuatro Palabras

Emprendedor todopoderoso

COLUMNA DE ADMINISTRACIÓN Por Laura Federico  |  04 de Enero de 2017 (01:24 h.)
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Continuando con la lista de los mejores errores que podemos cometer en un emprendimiento, hoy nos toca hablar de un emprendedor en particular. Es sabido que los hay de muchos tipos. Arriesgados, improvisados, intuitivos, preparados. Pero hay uno en especial merecedor de este artículo. El emprendedor todopoderoso. Aquel que es indispensable y con el que la empresa iría a la quiebra de faltar un solo día al trabajo.
Todo microemprendimiento comienza con una idea. Pero, exactamente, con una persona que tiene una idea. La idea crece y se transforma en proyecto, para luego convertirse en un negocio unipersonal. Siempre llega el momento en el que necesita egresar. Necesita convertirse en PyME para continuar viviendo. Y así como la empresa crece, también lo debe hacer el emprendedor líder de la misma. Es en ese punto en el cual precisa de otras personas. Más gente que aporte trabajo y que reemplace al creador de la idea inicial, para que éste pueda dedicarse a liderar y dirigir su propia empresa. La nostalgia por un pasado en el que el emprendedor todopoderoso manejaba la situación a su antojo es muy fuerte. Es cuando este personaje se transforma en la pesadilla de todo empleado y socio. Cualquier tarea, ya sea la impresión de una simple hoja como el pago de una factura tiene que pasar por sus manos. Y cualquier modificación en la forma original, y por original, quiero decir su forma de hacerlo, va a ser una catástrofe de dimensiones inmensurables.
Esta incapacidad radica en un miedo profundo a ser reemplazado. Miedo a mirar al futuro. Miedo al esfuerzo que requieren esos cambios que el emprendedor debe realizar por sí solo y que son indispensables para seguir creciendo. Terror por dar ese paso que lo ubica en el rol adecuado para el momento de crecimiento que la empresa está transitando.
Llegó la hora de ocupar el puesto de líder en la empresa y delegar todas las tareas operativas que hacíamos al inicio. Llegó la hora de sacarse los cortos y ponerse los pantalones empresariales. Antes que sea demasiado tarde.