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  • sábado, 25 de septiembre de 2021

DON’T STOP

El día que Choco Ferraro descubrió a Charlie Watts

Por Martina Dentella 

 

Años 80. Revista TvY había sacado un póster. De un lado, estaban los Rolling Stones, y del otro los Beatles. Pablo prefería el look de los Stones. Aunque su primera banda -recuerda- fue Creedence. 

Captura de pantalla 2021-08-25 a las 11.08.52 p.m.
Captura de pantalla 2021-08-25 a las 11.08.52 p.m.
El día que Choco Ferraro descubrió a Charlie Watts

La caída de las torres gemelas, la muerte de Jhon Lennon, y la de Diego Maradona. Tres hitos en su vida. En la misma línea le duele la muerte de Charlie Watts. “Era y es muy importante, y todos los artistas, no solo músicos, le reconocen su talento”, dice. 

 Era el perfil bajo de los Rollings Stones. El tipo serio. El que una vez le dio una trompada a Mick Jagger cuando insistía con la juerga. “Siempre fue muy prolijo, aunque por otra parte y siendo un señorito inglés, se seguía pinchando con heroína”, cuenta Ferraro. Pero lo hizo “dormir la mona” y le metió un gancho en la pera cuando Jagger le arrojó un “mi pequeño baterista”. No me subestimes, y andá a dormir. 

Pero su aporte musical fue terrible, dice. Eran los desestimados. Hoy a la distancia, creo que yo también los he subestimado, y también creo que eran los mejores, asegura. Él tenía algo clave: se columpiaba, dice Choco y se mueve. Lo traía del jazz. Y de hecho, si los Stones tuvieran otro batero, hubiesen sido hard rock, sonarían como ACDC, y él fue el responsable de ajustarlos. 

¿Vamos a ganar plata con la banda? quiso saber Watts cuando se sumó a los Stones. Él ya era un diseñador clase media y necesitaba esa seguridad. 

Venía del mundo del jazz, lo dijimos. Cuando el Choco conoció a Charly García, éste le dijo: “a vos te atrapó el jazz, y no vas a conseguir nada, ni guita, ni mujeres, nada, y te van a ir a ver veinte personas”. Watts entendía lo mismo, por eso bancaba a los jazzeros independientes. 

La escenografía, la estética que iba a girar por el mundo, era consultada. Charlie definía los detalles. Sería por esos dos años le llevaba al resto, que en algún momento significaron la línea de la autoridad. “Cuando sos chicos, esos años se notan, nos pasó a nosotros con Leo (Pugliesse), era muy escuchado”, dice. De la misma manera, Watts intervenía. 

En Argentina compró petisos, caballos. Y además dio un montón de shows. Y fue muy querido. El choco fue a todos esos recitales. 

La primera vez que vinieron, Pablo vivía en un pequeño departamento en el barrio de Nuñez, a cuatro cuadras del Monumental. Mientras llegaban los camiones -semirremolques- que armaban la estructura del show, merodeaba alrededor del club. Eran cincuenta y dos semis con contenedores. Fue el Voodoo Lounge. En la prueba de sonido, se coló. “Esa vez, cuando probaron, sentí que Charlie Watts era el mejor”. Era la simbiosis del bajista. Estaban en el medio del estadio con el Chino Pérez. 

Nos echaron a patadas, dice. Fue de película. Desde el playón entraban maderas que eran transportadas entre doce personas, y con el chino nos metimos agarrados de ellas. 

 El problema fue la ambición. Fueron por todo. Al medio de la cancha. Dos tipos enormes, se les acercaron. Los sacaron a patadas. “Pero escuchamos Undercover”, que en el show no lo tocaron, dice. Era un estado de jijiji permanente. 

 No miro una prueba de sonido nunca más. Me impresionó muchísimo Watts, dice. Le sacaba un par de vueltas al resto, era el mejor de los cuatro. 

 Ayer Richards posteo la foto de la batería con el cartel de Closed, que ponía siempre Watts para que nadie la tocara. 

 Ferraro es como un portavoz de los Stones local. Dice que Steve Jordan va a reemplazarlo. Es un emblema, es uno de los mejores amigos de Keith Richards. Es una institución como músico. Y además cree que hay vida después de la muerte de Watts. “Creíamos que no volvería después de su internación”, dice. Pero Jordan era su discípulo. Tiene el toque. Richards siempre dijo, de los Stones hay que irse con los pies para adelante. No importa que se muera tu viejo o te deje tu esposa. No hay tiempo para acomodar la vida. No se puede renunciar. Creo que el último va a apagar la luz, cierra Choco. Los Stones son las ganas de vivir. Las letras hablan de eso. Don’t stop.