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  • miércoles, 28 de julio de 2021

PRESENCIALIDAD

El debate público que no va a ocurrir

Por Andrés Colicchio

 

El camino no era reclamar una presencialidad forzada y como bandera de campaña política, sino reforzar controles para bajar la cantidad de casos, generando condiciones para avanzar de fase.

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El debate público que no va a ocurrir

Los debates impulsados desde la oposición al Gobierno de Axel Kicillof que pedían la presencialidad en las escuelas públicas y privadas del territorio provincial, tuvieron su réplica en Chacabuco y su expresión constante en boca de concejales y funcionarios municipales, quienes utilizaron el pedido de clases presenciales como una de las banderas de campaña. Otros actores que reclamaron en un mismo sentido, se conformaron a partir del surgimiento de una nueva agrupación que nuclea a un pequeño grupo de padres que se autodenominan Padres Organizados (PO), cuya voz se reflejó principalmente en dos integrantes; una madre y la directora de una institución educativa privada. Lo cierto es que más allá de las discusiones locales dadas los últimos meses, que llegaron incluso a medios nacionales de líneas editoriales opositoras a la gestión del Gobernador bonaerense, la situación epidemiológica chacabuquense no calificaba para el regreso físico a las aulas. Los criterios epidemiológicos elaborados por expertos para protegernos del Covid-19 determinaban que no era aconsejable volver a las aulas, pero aún así se insistía con el debate. El reclamo de la presencialidad iba acompañado de la mirada a una realidad local donde los protocolos correspondientes a la fase 2 no se cumplían. Eso daba argumentos para señalar, por ejemplo, “no volvemos a los salones pero se hacen juntadas y en las confiterías no se respetan las medidas de cuidado”. Quizá el camino hubiera sido solicitar que se tomaran mayores medidas de control para bajar la cantidad de casos y generar condiciones para favorecer el avance de fase y, como consecuencia natural, la vuelta a la escuela. Hoy, con más de 40.000 vecinos vacunados y mucho esfuerzo del Gobierno provincial, tras una campaña vacunatoria sin precedentes, la presencialidad es un hecho tras el fin del receso invernal. Atrás quedarán las discusiones, y el Debate público sobre la presencialidad presentado por los concejales del oficialismo, perderá su razón de ser.