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  • lunes, 18 de octubre de 2021

OPINIÓN

EN LA CUMBRE SE VIERON LOS PINGOS

Por Gustavo Porfiri

 

Al margen del papelón diplomático que nos dejó afuera, la Cumbre de la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) celebrada en México, dejó jugosas intervenciones que manifiestan el debate de fondo que se libra en esta parte del planeta: Liberación o dependencia. O, para no ser tan setentista, neoliberalismo o pueblos libres.

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EN LA CUMBRE SE VIERON LOS PINGOS
Cuando estalló la crisis en el gobierno nacional, a causa del resultado de las elecciones PASO, el entonces canciller, Felipe Solá, volaba hacia México. Nos iba a representar en la Cumbre de la Celac, donde recibiría la presidencia pro témpore de manos de Andrés Manuel López Obrador. Pero, al hacer escala en El Salvador, su ahora reemplazante, Santiago Cafiero, le avisó que era uno de los que dejaba el Gabinete Nacional. Solá llegó a tierras aztecas, hizo un saludo protocolar ante el embajador local, Eduardo Ebrard, y se instaló en el hotel dejando la representación diplomática en manos de un funcionario de segunda línea. Por supuesto, la Argentina deberá esperar otra oportunidad para presidir el organismo regional.
El desafío de consolidar la Celac con respeto a la diversidad y sin exclusiones por las diferencias políticas entre los gobiernos fue el eje de las propuestas de Bolivia, Perú, Venezuela, México y Cuba. Sin embargo, los presidentes de Paraguay, Mario Abdo, y de Uruguay, Luis Lacalle, mostraron que no toda la región está en la misma sintonía. Nuestros vecinos salieron a “aguantar los trapos” del neoliberalismo, de los intereses de la OEA de Colombia. Pero no: para el representante de los charrúas eso pasa en “Cuba, en Nicaragua y en Venezuela”.
La respuesta por parte de uno de los aludidos no se hizo esperar: “El neoliberalismo, el monroísmo y la OEA es lo que acaba de defender aquí el presidente Luis Lacalle Pou”, señaló el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. “La mención a Cuba que hizo el presidente Lacalle denota su desconocimiento de la realidad”, enfatizó Díaz Canel, y remarcó: “el coraje y la libertad del pueblo cubano se han demostrado durante seis décadas frente a la agresión y el bloqueo de Estados Unidos”.
El mandatario caribeño aconsejó a su par rioplatense que escuchara a su pueblo, “que recogió más de 700 mil firmas contra la Ley Urgente que usted impuso y que cambió las condiciones para ajustar precios de combustible, desalojo, disminuir el rol de las em y del imperio norteamericano, atacando a Cuba, Nicaragua y Venezuela. 
Vocero uruguayo del imperio 
El primer ataque estuvo a cargo del conservador Lacalle Pou, quien había expresado: “Cuando uno ve que en determinados países no hay una democracia plena, cuando no se respeta la separación de poderes, cuando desde el poder se usa el aparato represor para callar las protestas, cuando se encarcela a opositores, cuando no se respetan los derechos humanos, nosotros, en esta voz tranquila pero firme, debemos decir con preocupación que vemos gravemente lo que ocurre en...”. Era previsible que el uruguayo soltara el nombrepresas públicas y modificar el proceso penal”. “En realidad, el suyo ha sido un paquete o un paquetazo neoliberal. Con el neoliberalismo lo que se ha multiplicado es la inestabilidad, la especulación, la deuda externa, el intercambio desigual, crisis financieras más frecuentes, pobreza, desigualdad, y un abismo entre el norte opulento y el sur desposeído”, dijo Díaz Canel. Fin de la discusión. No hacía falta agregar más, aunque el cubano siguió hablando y lapidando con argumentos a Lacalle Pou.
Vocero paraguayo del imperio
El otro que se dedicó a tirar cascotes a sus hermanos del barrio fue Mario Abdo Benítez. En su intervención, el presidente paraguayo había señalado que la participación de su país en la Cumbre no implicaba necesariamente un reconocimiento al Ejecutivo de Venezuela. "Mi presencia en esta cumbre, en ningún sentido ni circunstancia, representa el reconocimiento al Gobierno del señor Nicolás Maduro. No hay ningún cambio de postura de mi Gobierno y creo que es de caballeros decirlo de frente", declaró Abdo Benítez.
El representante del pueblo bolivariano saltó con una respuesta contundente: “Yo le digo al presidente del Paraguay: ponga usted la fecha, el lugar y la hora para un debate sobre democracia en Paraguay, en Venezuela y en América Latina. Estamos listos para darlo. Ponga usted el lugar”. Asimismo, Nicolás Maduro amplió el desafío: “Ponga usted, presidente Lacalle la fecha y el lugar para un debate. O póngalo usted, presidente López Obrador, y Venezuela está lista para debatir de democracia, de libertades, de resistencia, de revolución, de neoliberalismo y de lo que haya que debatir”. El presidente venezolano propuso que ese debate se haga “de cara a los pueblos, en transmisión en vivo y en directo”, aunque también les dio la opción: “o en privado, como ustedes quieran”.
Enseguida, Maduro dio cátedra de política internacional: “No debemos ideologizar las políticas internacionales. Lo aprendí como canciller, y me lo enseñó Hugo Rafael Chávez Frías”. Y remató: “La política internacional debe estar al servicio del Derecho Internacional, de los grandes intereses de la Humanidad, de los grandes intereses de la región, y debemos pasar la página del divisionismo que se insertó en América Latina, del acoso a la Revolución Bolivariana, y ahora del acoso incesante a la Revolución Cubana y a la Revolución Nicaragüense. Ese no es el camino”.
Claro que no, el camino para nuestros pueblos es el del encuentro, la fraternidad y el desarrollo y crecimiento en común. Ojalá pronto estemos en ese sendero.