23:40 h. Sábado, 15 de Junio de 2019

“Cuando las papas queman, ahí está mi viejo”

Recibió el legado familiar, lo abraza, y los resultados hablan por sí solos. Tomás Marino tiene 25 años y está al frente del equipo Marino Competición, que prepara más de veinte kartings de Chacabuco y el resto del país. En esta entrevista, de la que también participó su primo -y piloto- Alejo Pérez, habla de este deporte de élite, sus exigencias, y sus desafíos personales.

LA GENÉTICA NO FALLA  |  30 de Mayo de 2019 (12:27 h.)
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¿Cómo se trabaja con las categorías de los más chicos?

La categoría más difícil para trabajar es la de los más chiquitos, porque generalmente parece que corren los padres. Al principio, en la mayoría de los casos, arrancan más por el gusto de los padres que por un deseo de los niños. Pero creo que debe ser un poco lo normal que uno a su hijo lo vea con potencial, todos son los padres de Ayrton Senna cuando arrancan. La mayoría de los chicos que corren vienen de familias del ambiente, se criaron entre los fierros, y es un poco inevitable que no continúen dentro de ese ambiente. Pero compiten más los padres que los nenes, los ves que los chicos se bajan del karting y están jugando todos a la pelota mientras los padres están desesperados por los resultados. Uno tiene que mediar un poco y tratar de hacer un poco de psicólogo de los padres para que entiendan que en un principio tiene que ser un juego para que cuando sea el momento, empiecen a ser más profesionales. 

¿Cómo enfrentás las situaciones en las que un cliente/corredor es nuevo y se puede frustrar en el deporte?

Con muchas horas de taller, de charlas y mates. Con Alejo (Pérez) no ocurrió porque ha pasado muchas horas con nosotros en el taller y había muchas cosas que ya sabía, que las conocía. Al principio fue duro y hoy es un corredor que anda muy bien en todas las categorías en las que intervenimos, pero es como cualquier deporte, mucho sacrificio, mucha disciplina y estar enfocado en hacerlo muy en serio, se aprende. A algunos les cuesta un poco más, a algunos un poco menos, pero todo se aprende. Por supuesto que cuando arrancás de grande es más complicado. Alejo tiene muchas actividades y a este deporte se le dedica muchas horas, implica mucho profesionalismo, que es fundamental para el resultado. Hasta que el bichito pica de querer andar bien, porque después es adictivo.

¿Sos el jefe del taller? ¿Corriste a tu viejo del lugar?

Sí, en muchas situaciones recurro a él por su experiencia y cuando las papas queman es muy bueno tener a alguien que las haya pasado todas. Pero hoy es más el acompañamiento y su experiencia, para ayudar a los chicos que corren y brindarme a mí la información sobre las pistas para poder trabajar en la parte técnica, es en lo que más me ayuda. En la semana lo hacemos trabajar, para llegar bien con todo. Pero hoy en día pasa todo por mis manos, el hoy acompaña, y nosotros aprovechamos muchísimo que nos guíe. Son cosas re necesarias.

¿Es verdad que se trabaja tan finito en el automovilismo o es una excusa que buscan para justificar que no pueden estar adelante?

Se trabaja a la centésima. Con los motores, sin duda y quiénes más obsesivo son y trabajan el detalle, ahí se ven los resultados. Es una competencia, todo tenemos el mismo reglamento y quien logra los mejores resultados es quien más trabaja caminando por arriba del alambre. 

La crisis económica, ¿cómo impacta en la actividad?

Todo está muy difícil y se nota. El caso del karting es muy extraño, por lo menos en los lugares donde nos movemos, hubo un crecimiento, es increíble, venimos de fines de semana en los que no baja de 250/270 pilotos, antes no pasaba. 

¿Has visto mucha gente quedar al lado del camino por no contar con los recursos para correr?

Sí, sin duda, el presupuesto y el dinero es fundamental en este deporte. Es un deporte muy caro y hay muchísimos pilotos de gran nivel que no tuvieron la posibilidad de lucirse y llegar a otras cosas por el presupuesto. 

¿Soñás con estar en alguna otra categoría? 

Voy paso a paso, a mi me gustan muchísimo los fierros, los motores y estar al frente de un equipo, de poder reunir todas las piezas y estar en todos los detalles. Seguro que uno sueña con otras cosas más grandes, con llegar a categorías de automovilismo, pero hoy estoy disfrutando mucho del momento, de estar al frente de algo que se hizo grande, que nos reconozcan de todo el país, de que nos llegue trabajo de lugares de más de mil kilómetros, que ni sabía que existían. Hoy no pierdo el enfoque.

¿Cuánta gente trabaja en el taller?

En el taller soy medio obsesivo, quizás de más, mi viejo me ayuda mucho, porque es algo muy difícil de dejar en otras manos, hay que saber que por una cuestión mínima, por una tuerca, se puede perder mucho en un instante. Entonces es muy difícil conseguir gente que te siga el ritmo. Si no te apasiona es muy difícil. Un chico nos ayuda en la semana en el taller porque somos muy obsesivos con el orden, y en las carreras somos más los que trabajamos. Tener una estructura que en un fin de semana pueda atender más de veinte pilotos es difícil de llevar y sostener para que no se caiga nada. Mi desafío es aprender a delegar. Hasta hace un tiempo no salía del taller, de a poco me voy dando la oportunidad de darme tiempo, de aprender a disfrutar de otras cosas, este año lo planteamos distinto y yo puedo trabajar más tranquilo y hacer otras cosas que me gusten. Algunos fines de semana he estado hasta las 4, 5 de la mañana en el taller, por mi forma de ser, soy muy exigente conmigo mismo. No me permito no haber hecho todo para que cada corredor pueda tener la mejor carrera.