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  • sábado, 17 de abril de 2021

SALUD MENTAL Y PANDEMIA

“Hay que correrse de la idea de la adicción como delito”

En el CIC del barrio Los Nogales funciona el Centro de Medio Día y el Centro Provincial de Atención a las Adicciones, con equipos que coordina la directora Maricel Rinaldi. En diálogo con Cuatro Palabras habló de cómo afectó la pandemia a personas con problemas de adicción, aseguró que “no todos tenemos los mismos recursos para poder sobrellevar la misma tormenta”, y planteó la necesidad de que la sociedad se corra del prejuicio. “Hay que corrernos de la idea de la adicción como delito, como delincuencia, como vicio. Es un problema de salud y hay que pensar en la inserción: social, sanitaria, laboral, sociocultural”. 

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“Hay que correrse de la idea de la adicción como delito”

Las áreas de salud mental y consumos problemáticos han tenido que reconfigurarse, porque el encierro y las crisis derivadas de la pandemia hicieron tambalear a la vida rutinaria y al sistema de salud. “Somos un equipo grande, con una mirada integral y comunitaria de la salud mental, y eso requiere de muchos abordajes y mucho trabajo, fue un año difícil, tuvimos que implementar diferentes dispositivos y estrategias para poder cuidarnos y cuidar a los pacientes, y al mismo tiempo no perder el objetivo del sostenimiento, la contención, la presencia, que puede existir de diferentes maneras, teniendo los cuidados necesarios”, contó a este medio la directora Maricel Rinaldi. El centro cuenta con distintos talleres donde se trabaja lo recreativo, lo lúdico, hay talleres de cocina, de educación física, teatro, baile, entre otros. 

 

A algunas personas en estado de vulnerabilidad por consumos problemáticos el paso de la pandemia las afectó severamente. “El no poder concurrir a las instituciones, las distancias, el no poder sostener los vínculos, el aislamiento, la sociedad potenciaron algunas conductas de quienes ya venían con estos padecimientos, hubo muchísimos nuevos ingresos, llamados, consultas, mucha gente debió reinventarse, o repensar algunas estrategias”, aseguró. En ese sentido explicó que “hay quienes pudieron y otros no, no todos tenemos los mismos recursos para poder sobrellevar la misma tormenta, no todos tenemos el mismo barco para pasar la tempestad a algunas personas les costó más poder acomodarse”.

 

Respecto a los prejuicios y las barreras que existen para solicitar ayuda a espacios institucionales, Rinaldi explicó que “el camino que tomamos es el de poder hablar de salud mental comunitaria, de poder acercarnos a la comunidad, y pensar a la salud mental como un derecho, y la idea de que todos tenemos que poder mejorar nuestra calidad de vida, es cierto que lo que tiene que ver con los consumos problemáticos siempre tuvo barreras por los prejuicios, siempre rigió esa idea de la mirada de los otros, del qué dirán, había gente a la que le costaba acercarse por el prejuciio y la discriminación que llevan las adicciones”, aunque confió en que “estamos en otros tiempos, con una nueva ley de salud mental, con otros paradigmas, tenemos la posiblidad de pensar en que se trata de un derecho para todos, hay diferentes espacios, actividades recrativas, donde una persona se puede acercar a otras actividades palcenteras aparte de lo que es la terapia individual”. 

 

El camino -según Rinaldi- es que la sociedad se corra del prejuicio. “Hay que corrernos de la adicción como delito, como delincuencia, como vicio. Es un problema de salud y hay que pensar en la inserción: social, sanitaria, laboral, sociocultural. Hay que escindir la delincuencia y la adicción”.