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  • sábado, 17 de abril de 2021

POBREZA

Con la gente afuera

Por Andrés Colicchio

La idea de pobreza extrema siempre parece remitirnos a otras provincias; solemos mirarla por televisión y nos resulta lejana. Pero no hay que hacer muchas cuadras desde el centro de nuestra ciudad para encontrarla: Detrás de la Estación de Trenes (para quien la miramos desde el centro), una realidad cada vez más preocupante se agudiza. 

 

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Con la gente afuera

De acuerdo a definiciones de la UCA, tras cuatro años de gobierno de Mauricio Macri, la pobreza aumentó de un 27% a un 35%. Con la llegada de una nueva gestión peronista/progresista, atravesada por la pandemia y la deuda a cien años que dejó el gobierno anterior, el problema no parece revertirse. En terrenos fiscales, Paola Ríos y Lucas González emplazaron una casa hecha de palos y chapas. Son dos jóvenes que viven junto a sus cuatro hijos pequeños en esa humilde vivienda que pudieron levantar sobre piso de tierra. “Todos los días voy al basural a recolectar cosas para reciclar y metales para vender, mientras tanto ella se ocupa de la casa y los chicos”, comienza relatando Lucas, que se desplaza en bicicleta más de cuarenta cuadras para conseguir los metales que encuentra y luego ubica en el mercado, para ingresar dinero a su precaria economía familiar. 

Buscando tesoros en la basura

“La basura de algunos, es el tesoro de otros”, parafrasea González, señalando que “tratamos de aprovechar todo lo que podamos, desde un televisor roto, ropa, aluminio, bronce, cobre, lo que haya. Cada día es una lotería, un día te volvés con muchas cosas, otro día no encontrás nada”, señala. No tienen baño ni agua, usan una canilla de la vecina, que es prima de Lucas. “Tenemos vecinos muy solidarios, ese cable es nuestra electricidad, nos alcanza para los focos nomás, la heladera no la podemos enchufar porque el cable es tan delgado que varias veces dejamos sin luz a parte del vecindario”, expresa. Cocinan con una garrafa y un soplete, el que comúnmente se usa para colocar membrana impermeabilizante en los techos. No hay mesa para comer, “comemos donde podamos, sobre la cama, sobre una mesita de televisor”, explica. Los hijos en edad escolar van todos a la escuela, de ahí reciben el bolsín “que es una ayuda para poder comer, porque nosotros no podemos nunca pensar en comprarnos nada que no sea comida, nos alcanza solo para cubrir los alimentos”, explica, mientras su hijo más chico, que todavía está en período de lactancia, duerme sobre una cama. 

“Quiero trabajar”

“Yo quiero trabajo, no quiero que me regalen nada, pero todo está tan difícil que cuando alguien me dona algo, opto por aceptarlo porque mis hijos lo necesitan”, manifiesta. Al mismo tiempo que avanzamos la nota, que fue en vivo y por Facebook, comienza una catarata de comentarios en la red social de vecinos que ofrecen trabajo, cocinas usadas, mesas, cemento y arena para ayudarlo a que pueda improvisar aunque sea un contrapiso. Puede que sea el amor y la empatía lo que acerque a los espectadores a Lucas y su familia, o quizá, como decía Borges, los una el espanto ante la situación de pobreza brutal que muestra la cámara. Lo cierto es que tras diez minutos de charla, al entrevistado le cambió la cara; aunque la solidaridad chacabuquense no le solucione su problemática de fondo ni lo saque de la pobreza, el sentir el apoyo de la mayoría de las más de mil personas que vieron el video en vivo, hizo que su semblante mostrara algo de esperanza. Al terminar la entrevista le coloco título al video y un número de teléfono de su prima, para que lo contacten por donaciones u ofertas laborales, porque Lucas y Paola no tienen celular. Inmediatamente recuerdo la frase estigmatizante “cobran planes y se compran celulares”, me da hasta un poco de vergüenza y bajo la mirada al piso de tierra. Sin dudas, con la solidaridad no alcanza. Mientras no logremos un estado plenamente presente, que pueda generar trabajo para aquellos que el frío sector privado no incluye, va a seguir habiendo más Lucas y Paolas. Hasta el día que, como alguien dijo, “ se logren cerrar los números de la economía Argentina con la gente adentro”, seguirá habiendo pobreza.