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  • sábado, 25 de septiembre de 2021

PANORAMA POLÍTICO

La alternancia en el poder

Por Alejo Dentella

En su última visita a Chacabuco -y en el regreso de un acto radical sin globitos ni colores amarillos- el veterano dirigente de la UCR, Fredy Storani, volvió a insistir con la necesidad de los equilibrios del poder.

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La alternancia en el poder

 “Cuando no hay alternancia en el ejercicio del poder, se producen desequilibrios que luego devienen en formas autoritarias y con vicios de corrupción” dijo esa noche el cinco veces diputado radical. Storani estaba ensayando un relato histórico de cómo se habia gestado la Convención de Gualeguaychú y lo que luego fue el gobierno de Cambiemos, al que calificó como “una experiencia frustrante”.

Además de político, Fredy tiene más de 30 años de recorrido como docente universitario y ese concepto de los equilibrios es clave a la hora de entender el contenido teórico y práctico del sistema democrático.

 

 

Después de 12 años ininterrumpidos de gobierno peronista en Chacabuco, las elecciones del 2015 permitieron una bocanada de oxígeno y una expectativa de reformulación en el modo de construcción y el ejercicio del poder. A seis años de aquel proceso electoral, no se han podido sentar las bases de una transformación real en la matriz y en la  lógica de concebir al estado como una herramienta al servicio de un proyecto personal. El intendente Víctor Aiola pasó de hablar de “la ciudad modelo'' a conformarse con que la nueva Guardia del Hospital es un síntoma de ese anhelo. En el medio, la declaración de su propia Emergencia Económica y Administrativa.

La atomización del PJ local le permitió concentrar el poder, que devino, tal como decía Storani, en vicios y desviaciones propias de modelos autoritarios. Las elecciones del próximo domingo y las del 14 de noviembre, más allá del resultado, dejarán abierta la posibilidad de que el actual jefe comunal aproveche los dos años que le restan de su mandato, sin opción a reelección, para relanzar su compromiso pendiente con la sociedad. También será una oportunidad para que el peronismo demuestre si la unidad no es solo un acuerdo de coyuntura y puede servir para reconciliarse con los chacabuquenses.

 

Subir la vara

 

Se terminaron los resultados cantados de antemano. Las y los vecinos, no comen vidrio. Van y vienen, se equivocan, padecen sus propios desaciertos, pero cada vez más, toman conciencia del valor de su voto. Hasta usan la picardía y se defienden de tanto menosprecio de los aparatos de comunicación que los consideran simples objetos al servicio de sus intereses corporativos. Eso confunde a las consultoras a la hora de anticipar veredictos. De cualquier modo, por lo menos en nuestro paraje de la pampa húmeda, podemos anticipar algunas consecuencias de posibles resultados.

Con la casi certeza de no estar habilitado para un tercer mandato, Aiola deberá decidir si hay continuidad o tierra arrasada. Por ahora habilitó a su Secretario de Gobierno, a entusiasmarse con la idea del recambio. Por lo pronto, Alejo Pérez, accederá a una banca del HCD y desde ahí deberá espadear con el experimentado dos veces intendente Darío Golía. Hasta donde recuerda este cronista, será la primera vez que un dirigente político local vuelve sobre sus propios pasos para sentarse en una banca del Concejo Deliberante. De nuevo, más allá del resultado, Golía aprovechará el uso de su banca, que ocupará sin goce de sueldo mientras dure su estadía en Ferrocarriles Argentinos, para fiscalizar minuciosamente la última parte del ciclo Aiola. Esta es una forma de equilibrio de poder. Un desafío para el oficialismo y la oposición. Una forma de subir la vara.

 

Castillos de arena

 

Mientras tanto, en el tumultuoso Palacio, muchos se hacen los rulos y elucubran nuevos escenarios. Están desde los que esperan una bendición, hasta los que arman estrategias concretas hablando del pos aiolismo. Nada de eso tiene consistencia por ahora. Mas alla de la imposibilidad de la re -reelección, el actual intendente concentra la centralidad del poder y de la intención de votos. Casi los requisitos ideales para la tentación de un esquema “autoritario de poder'', según la concepción del profesor de Derecho Político de la UNLP, Federico Storani.

 

Renovar la esperanza

Aiola llega a este proceso electoral con visibles síntomas de cansancio y desgaste en la gestión que se acumularon en el tiempo y se profundizaron con la pandemia. Incluida la frustrante idea del cambio ̈matricial ̈. Eso no significa que se traduzca en el resultado de las urnas. Son percepciones a la que acceden sólo un puñado de personas que transitan los pasillos del principal edificio público. Luego, en algún momento, suelen impactar en la decisión de los vecinos y en las urnas. Nadie dice que esto vaya a suceder ahora. Pero sin dudas, lo que viene a partir del 10 de diciembre es algo nuevo. Con eso alcanza para renovar esperanzas.