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  • jueves, 16 de septiembre de 2021

OPINIÓN

Alguien (que no fuese Maduro, Ortega o Díaz Canel) lo tenía que decir

Por Gustavo Porfiri

 

“No debe descartarse la sustitución de la Organización de los Estados Americanos (OEA) por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie sino mediador”, afirmó el sábado pasado, desde el Castillo de Chapultepec, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador(AMLO). Durante su mensaje por el 238° aniversario del natalicio de Simón Bolívar, el mandatario también hizo un llamado a los países de América Latina y el Caribe a lograr una integración regional, algo similar a la Unión Europea.

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Alguien (que no fuese Maduro, Ortega o Díaz Canel) lo tenía que decir

“La propuesta es ni más ni menos que construir algo semejante a la Unión Europea, pero apegado a nuestra historia, nuestra realidad y a nuestras identidades”, explicó AMLO, durante un discurso que sonó diferente a lo que se escucha -en general- por el barrio continental, a excepción de lo que expresan Nicolás Maduro, Daniel Ortega, o Miguel Díaz Canel. En el marco del homenaje a Simón Bolívar, las palabras del veterano presidente alcanzaron una dimensión mayor.

La oportunidad en que AMLO planteó semejante cuestión se dio en medio de un escenario regional que parece a punto de explotar en varios lugares, a saber: Colombia, donde el gobierno fascista de Iván Duque no para de matar a su propio pueblo a la par de que ex militares de ese país están involucrados en el asesinato del presidente haitiano y del intento permanente del títere de Alvaro Uribe de desestabilizar a gobierno bolivariano pidiendo, ahora mismo, a los Estados Unidos que declare a Venezuela como “promotor del terrorismo”; Perú, con la amenaza permanente de que la derrotada Keiko Fujimori emprenda la senda golpista para derrocar a un gobierno elegido por el voto popular; Brasil, donde multitudes salen a la calle a pedir la renuncia de Jair Bolsonaro por su gestión homicida de la crisis sanitaria generada por el Covid-19 y por estar señalado de protagonizar varios actos de corrupción; Cuba, con su crisis económica potenciada a su máxima expresión por el bloqueo impuesto por Estados Unidos y el impacto de la pandemia. Los mencionados son sólo botones de muestra que dan la pauta de que América Latina y el Caribe es un territorio en ebullición. Entre los vapores de esa olla hirviendo, aparece AMLO con sus ideas refrescantes.

Diciendo y haciendo

En su discurso, el mandatario mexicano consideró que Cuba “merece ser declarada patrimonio de la humanidad” y “nueva numancia por su ejemplo de resistencia (…) Creo que por su lucha en defensa de su soberanía, de su país, el pueblo de Cuba merece el premio de la dignidad”. Se insiste: no lo dijo Nicolás Maduro ni Daniel Ortega, no Díaz Canel, sino el presidente de uno de los socios más estrechos de Estados Unidos en la región.

Precisamente, López Obrador no mezquinó palabras para con sus vecinos: “Es ya inaceptable en la política de los últimos dos siglos, caracterizada por invasiones, para poner o quitar gobernantes al antojo de la superpotencia, digamos adiós a las imposiciones, las injerencias, las sanciones, las exclusiones y los bloqueos”. Más claro no se puede.

Pero no todo fue discurso. Este lunes circuló en las agencias de noticias internacionales el siguiente título: “México envía a Cuba dos barcos con alimentos y medicinas”. Las naves de la armada mexicana saldrán del puerto de Veracruz con destino a la mayor de las Antillas “para llevar oxígeno, alimentos y medicinas, ante la situación que vive aquél país en términos de salud”, informó el propio Andrés Manuel López Obrador, quien justificó la medida diciendo: “Tomamos la decisión por solidaridad frente a la situación del bloqueo, que quiere someter políticamente al pueblo y gobierno de Cuba. Tomamos la decisión de ayudar, de ser solidarios”.

El mismo gesto amigable lo tuvo Rusia, con el envío de dos aviones de transporte militar An-124 Ruslán, con más de 88 toneladas de ayuda humanitaria que aterrizaron este domingo en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. El cargamento incluyó alimentos, equipo de protección personal y más de un millón de mascarillas. La entrega de ayuda al país latinoamericano fue ordenada por el presidente ruso Vladímir Putin. 

El asunto está muy visible: mientras la administración de Joe Biden aumenta las medidas del bloqueo llevando la situación del pueblo cubano hasta el punto de asfixia, México y Rusia envían oxígeno a la isla. No hay una imagen más contundente para explicar de qué se trata el bloqueo salvaje impuesto por la potencia norteña.

Y para postre

El presidente mexicano, al anunciar el envío de ayuda a Cuba, hizo un llamado “a todos los países del mundo a que esa posición que se demuestra en la ONU, votando contra el bloqueo, se convierta en hechos y se ayude al pueblo de Cuba”. E insistió con la idea que encabeza esta columna sugiriendo buscar “una nueva relación entre todos los países de América”.

Estamos en la segunda década del siglo XXI, aunque algunos gobernantes globales no lo acepten. Basta ya de imperialismo, de colonialismo. Parece una consigna vieja, pero no hay nada más actual que gritar a los cuatro vientos que ya no hay lugar en este mundo para el sometimiento de pueblos enteros.