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  • miércoles, 16 de junio de 2021

PANDEMIA Y ALIMENTACIÓN

El aislamiento y el “comer emocional”

Cómo nos afecta esta nueva etapa de aislamiento en términos de hábitos alimentarios. La nutricionista Male Raggio recomienda -para este contexto- “conectarse con la cocina aprovechando que tenemos más tiempo e intentar llevar una rutina” aunque “no autoexigirse, sino intentar atravesar el momento”. Además insiste en no privarse de ningún alimento sino variar, equilibrar, y apuntar a la agroecología siempre. 

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El aislamiento y el “comer emocional”

El aislamiento modifica los hábitos alimenticios. Pasar más tiempo en casa, sin hacer actividad, hace revivir los primeros días de la pandemia y esa ansiedad asociada a la incertidumbre. La licenciada en Nutrición, Male Raggio, asegura que “Si bien tenemos más claro el panorama, y estamos con el sistema de vacunación, seguimos en pandemia, y el futuro a corto plazo es incierto. Esto puede generar el “comer emocional”, que visualiza cada vez más”. Su recomendación es -dentro de está situación- “conectarse con la alimentación, trata de llevar una rutina, tampoco autoexigirse sino intentar atravesar el momento. Aprovechar que tenemos más tiempo de estar en casa y volver a cocinar. 

Además hay que tener en cuenta que para que nuestro sistema inmune no se debilite, hay que llevar una buena alimentación”. 

A está realidad se suma la llegada del invierno y el consumo de alimentos calóricos. “Con la particularidad de tener más tiempo, empezamos a “meter manos en la masa”. Lo que sugiero siempre es probar distintas harinas, quedarnos siempre en la de trigo, blanca, refinada. Pasarnos a las integrales, de legumbres, así incorporamos más variedad en nuestra alimentación”, dice Raggio. 

En otro orden de cosas asegura que la clave está en no limitarse ni privarse, sino en “Hacer lo mejor que cada uno puede”. 

En relación a esta temática y por último, advierte que “circulan cadenas firmadas por supuestos profesionales de distintos hospitales que recomiendan algunas cosas que son erróneas, como la suplementación de vitamina c o d sintética. Yo no recomiendo que se haga por sí”. Por lo que se sabe hasta la fecha, “ningún sintético ayuda a prevenir el covid, sí algún resfrío, pero eso se consigue en la alimentación, a través de los cítricos. Y además pueden generar algún efecto de toxicidad”. En ese sentido aclara “Hay que tener cuidado con suplementarse porque sí. Lo mejor es una alimentación variada, equilibrada, consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y evitar los ultraprocesados, con eso ya estamos bien. Y desde ya, lo mejor es apuntar a la agroecología”.