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Cuatro Palabras

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Los septiembres sombríos de nuestra historia y su enseñanza actual

cuatropalabras.com.ar  |  06 de Septiembre de 2017 (16:50 h.)
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Septiembre es un mes nefasto en nuestra historia latinoamericana de las últimas décadas: el 6 de septiembre de 1930 fue derrocado Hipólito Yrigoyen y el 16 de septiembre de 1955, Juan Domingo Perón, ambos gobiernos legítimos y populares. En ambos casos, el golpe contra el pueblo provino de una alianza entre representantes de liberalismo oligárquico (Agustín p. justo en 1930, Isaac Rojas y Pedro E. Aramburu en 1955) con el nacionalismo oligárquico y reaccionario (José Félix Uriburu en 1930, Eduardo Lonardi en 1955).

En ambos, los intereses imperialistas jugaron un rol preponderante: el golpe del 30 tuvo “olor a petróleo” según un periodista famoso y en el primer gabinete golpista, cinco, de los ocho ministros resultaron abogados de empresas extranjeras; como hoy son algunos de los ministros de Macri, el golpe del 55 destruyo el aparato productivo industrial por
el modelo agroexportador, proceso que hoy Cambiemos intenta imponer por otros métodos tan nefastos como entonces, que solo esta cerrando con represión y violencia, sembrando tempestades. Asimismo, ambos gobiernos usurpadores proscribieron a los partidos populares mayoritarios: los candidatos radicales fueron vetados en los años 30 y el peronismo proscripto desde 1955 durante 18 años, amordazado incluso por el decreto N 4161 que sancionaba con multa y prisión la mención de Perón y Evita y hasta cantar la marcha partidaria. Me pregunto, ¿No pasa hoy lo mismo con Cristina, el Kirchnerismo y los que ya no están? Ante idéntica situación, se produjo, también, la
misma reacción popular: una heroica lucha contra los usurpadores (“la resistencia radical”, con sucesivos levantamientos armados entre 1930 y 1934, y “la resistencia peronista” jalonada por huelgas, bombas, sabotajes e intentos insurreccionales, con alto numero de detenidos, torturados y muertos).

Es en esa lucha, cuando la oligarquía y el poder dominante debilitado abre el cauce electoral, el pueblo se impuso (5-4- 31, triunfo radical y 18-3- 62) triunfo peronista, ambos en la provincia de Buenos Aires) y en nombre del orden y de la democracia, las elecciones fueron anuladas nuevamente. Por esta razón, también en los dos casos, la clase oligárquica como hoy, combino represión con captación de la dirigencia de los movimientos populares, Muertos sus lideres (H. Yrigoyen, el 3-7- 33; Juan D Perón el 1-7- 74) aquellos que habían sido altos dirigentes (“los hombres del peludo”, los hombres de Perón”) fueron “conquistados” por la clase dominante y puestos a su servicio, junto con los aparatos partidarios, arrastrando por el fango, las banderas históricas. (En 1945, la Unión Cívica Radical se abraza a los conservadores y en 1990, la dirigencia Justicialista aplica el Plan Económico Neoliberal de Álvaro Alsogaray).

Hoy, vaciados de su contenido antiimperialista y popular: como ejemplo basta ver hoy a la cúpula radical que deshonra el pensamiento de Yrigoyen, Alem y Alfonsin padre, que junto a los oportunistas de Massa y otros avergonzados “peronistas” votaron por los fondos buitres, facilitando los tarifazos, desempleo, endeudamiento externo descomunal y la vuelta de FMI que hoy felicita a Macri por su plan económico, como en el 2000 felicitaba a De La Rua y Cavallo, que tuvieron que “comprarse” un helicóptero en el 2001.

Sin embargo, el recuerdo de estas derrotas no debe desalentarnos sino solo servirnos de experiencia. “El Pueblo siempre vuelve”, así el Peronismo, con su gran capacidad de
transformación, abrazo las viejas banderas de justicia social, soberanía política e independencia económica y volvió en el 2003, con Néstor y Cristina, estructurando un nuevo frente de liberación nacional, Perón siempre fue frentista, para él, el PJ era una ficción burocrática que solo servia para las instancias electorales.

Hoy ante una nueva derrota del campo popular, concentremos nuestros esfuerzos en forjar esa herramienta de lucha, unidos, organizados y movilizados, y así, librando la batalla cultural y política, la PATRIA GRANDE florecerá en toda su grandeza.


Dr. Nelson Coronel, para el Ateneo Arturo Jauretche Manuel Ugarte