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  • jueves, 04 de junio de 2020

Neoliberalismo y pandemia

Publicación pedida /

Ing. Norberto J.Querejeta

Neoliberalismo y pandemia

No se conoce el origen del coronavirus ni las características completas de esta enfermedad.  Se sabe  desde siempre  que laboratorios de todo el   mundo trabajan   en investigaciones científicas experimentales   que aportan al  conocimiento de la ciencia mundial. No son pocas las voces que opinan que ahí podría estar el origen del mismo. Hoy resulta lógico que esos laboratorios dediquen todos sus esfuerzos en la búsqueda de la vacuna y/o de tratamientos específicos  que la humanidad espera   para vencer esta enfermedad. Es inobjetable  que   este virus ha actuado  como vector desencadenante y como tal ha puesto  en evidencia  dos aspectos muy  claros que emergen en medio del caos sanitario: 1) la fragilidad  mundial del sistema de salud. 2) Las decisiones  tomadas por  gobernantes de distintos   países de los cinco continentes. A esta altura de los acontecimientos, aunque parezca una obviedad, resulta muy oportuno analizar por qué surgen con tanta claridad estos dos aspectos. Con referencia a lo que se menciona en el punto (1), no parece lógico  que Naciones  de gran poder económico, reconocidas como potencias mundiales, hayan quedado expuestas en sus falencias estructurales como Estados –Nación ante la Pandemia desatada. 

Como primera reflexión decimos que el modelo  Político y Económico que impera globalmente no considera a la salud como un bien y un derecho del conjunto de la sociedad y, por lo tanto,   un deber del Estado garantizarlo. Más bien ocurre lo contrario y aquí aparece el verdadero rostro  del  modelo neoliberal. Podríamos enumerar una larga lista de bienes y necesidades de las cuales carecen millones de seres humanos para vivir dignamente, incluyendo en eso nada más y nada menos lo que  específicamente representa la salud; transitar esta pandemia nos marca esas groseras diferencias. La ausencia del Estado deja a millones de personas sin seguros ni coberturas para la atención de la  salud; EEUU es el ejemplo más claro  siendo precisamente “primera potencia mundial” y espejo donde suelen mirarse los que idolatran el modelo neoliberal. La magnitud de la pandemia dejó al desnudo el sistema  y  llegó más allá de lo que  significa la diferencia entre naciones ricas o naciones pobres o de la disputa entre ricos y pobres. Los liberales  se han quedado sin argumentos  ante la realidad, es imposible sostener  ni siquiera un estado de equilibrio inestable como lo han llevado hasta nuestros días. Indudablemente, la pandemia ha echado por tierra con las supuestas virtudes  del modelo que vienen proclamando desde hace aproximadamente 50 años. Lo que ha pasado en todos estos años es que solamente el 1% de la población mundial ha concentrado y se ha apropiado  del 90% de  la riqueza del planeta. Luego de la caída del muro de Berlín que nos marca el final de la guerra fría entre la ex Unión Soviética y los EE.UU., empoderados en la unipolaridad del sistema político mundial se fueron abandonando paulatinamente algunas premisas que el sistema de desarrollo capitalista industrialista todavía conservaba. Quizás como reaseguro de su propia supervivencia ante un probable avance socialista, fue pasando progresivamente a la lógica del capitalismo salvaje y financiero que tanta desigualdad a provocado en la humanidad. Esa unipolaridad de la cual hicieron gala y usufructo desmedido nos condujo hacia esta implosión inesperada, pareciera que  la multilateralidad de las Naciones reemplazara  la hegemonía de los EE.UU. y que los Estados Nacionales se impondrán  sobre la globalización financiera. Con respecto al punto (2), las decisiones adoptadas desde el comienzo de esta pandemia por los responsables políticos han sido dirigidas exactamente en  sentido contrario a la resolución del problema, priorizando los intereses de carácter económico que con exclusividad  se disputan entre ellos. Estas disputas llevan a la confrontación directa  con los principios de Paz, Justicia ,Equidad, de salud y Derechos Humanos. Son disputas por  hegemonías y liderazgos  industriales- militares-tecnológicos, creen que hacen lo correcto mientras la gobernanza del mundo se asegure en la fuerza de sus armas. Con estos arsenales de guerra están presentes en todo el planeta, puntualmente amenazando a gobiernos y pueblos enteros que se resisten a ser objeto del despojo imperialista. Lo proclaman al mundo en forma descarada como si se correspondiera con algo natural, son realmente patéticos. En medio de está situación la cual muchos comparan con las guerras mundiales y sus consecuencias, el sistema Neoliberal-Financiero, continúa con sus “tradicionales y permanentes operativos de prevenciones de futuros conflictos”. Con ese objetivo movilizan  miles de soldados y maquinarias  de guerra para quebrar la resistencia de los seres humanos que solo aspiran a vivir con  dignidad,  utilizan  aviones no tripulados, drones, pueden disponer de las combinaciones y herramientas más adecuadas según cada circunstancia. Últimamente, como método para iniciar las hostilidades se dirigen por el lado de las acciones judiciales actuando en complicidad, agentes locales de la política, de  los servicios de inteligencia y jueces que desmerecen la justicia. En Argentina, sabemos de sus consecuencias. Naciones Libres son acusadas de narcoterrorismo, etc., etc., no reconocen límites éticos ni morales. Cualquier  análisis que puedan hacerse nos conducen a una única conclusión: las prioridades del neo-liberalismo son y serán continuar con la dominación  integral del planeta. Destinarán para esos fines  miles de millones de dólares. Si la humanidad no logra imponerse por sobre esta irracionalidad, la dignidad  de los pueblos seguirá postergada sin poder derrotar las pandemias que nos acechan.