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  • jueves, 29 de octubre de 2020

Los contagios crecen, Aiola se paraliza. Vamos por el control popular de la cuarentena

Los contagios crecen, Aiola se paraliza. Vamos por el control popular de la cuarentena

En las últimas semanas, el coronavirus no le da tregua a Chacabuco. Por el contrario, los casos se van incrementando día tras día. En efecto, luego de haberse confirmado 12 contagios el 7/10, 25 el día 8 y 36 positivos el 9, aparece la preocupación porque muchos de ellos no tienen un nexo que permita determinar cuál fue la fuente de contagio (27% según el secretario de salud). Se cerró el área de recaudación del municipio, el hospital no permite más visitas, días atrás se aislaron a 15 trabajadores de la salud, se dieron aplausos de protesta fuera del centro del hospital, y se aislaron trabajadores de empresas como Molino Chacabuco, Molino Cañuelas o Don Mario.

Ante este cuadro de agravamiento de la crisis sanitaria, el intendente paralizado optó por guardarse. Golpeado gravemente por el conflicto con los trabajadores municipales que no logra acuerdo (el ejecutivo ofrece siempre la misma miseria reunión tras reunión). Los mismos trabajadores del Hospital que trabajan incansablemente por cuidarnos tienen los sueldos congelados desde el año pasado, se han presentado reclamos por elementos de seguridad e higiene insuficientes, no se realizan los hisopados suficientes, ni los test de detección temprana en los brotes. El estado municipal incumple los mismos protocolos que pide a la ciudadanía, deja pasar celebraciones de empresarios pero actúa con dureza ante reuniones del vecino de a pie. El ejecutivo local no hizo nada por paliar la crisis: no reparte mercadería en los barrios ni elementos de higiene. Solo acentuó su rol represivo deteniendo trabajadores con el posterior circo mediático que lo caracteriza, realizan incontables operativos de tránsito con fines recaudatorios y siguen judicializando trabajadores en los tribunales de Junín. Culpan de los contagios enteramente a las reuniones sociales, para desligarse de sus responsabilidades como estado, cuando la mayoría se da en el ámbito laboral.

Desde el Partido Obrero venimos planteando un control popular de la cuarentena. Para empezar, el municipio debe pagarles a sus trabajadores un salario igual a la canasta básica ($44.000) y proveerlos de elementos de protección personal necesarios para enfrentar el virus. En el plano social sugerimos comisiones barriales con fondos reales de Desarrollo para el reparto masivo de alimentos y kits de higiene para los más necesitados. En el plano laboral (público y privado) planteamos protocolos de seguridad e higiene a cargo de comisiones de trabajadores con capacidad de parar la producción sino se cumplen. En el plano sanitario, exigimos testeos masivos para detectar los brotes del virus y la centralización del sistema de salud local. El gobierno ha demostrado no poder enfrentar la pandemia, los trabajadores deben intervenir para cuidar sus vidas y las de sus familias.

Partido Obrero - Frente de Izquierda UNIDAD.