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  • jueves, 04 de junio de 2020

Yoga en plena pandemia 

Por Santiago Muhape 

Yoga en plena pandemia 

Los orígenes del Yoga se remontan a la prehistoria y aunque los historiadores tratan de encontrar un lugar y época donde nació siguen encontrándose similitudes en diferentes regiones del planeta.

Desde su simbolismo característico siempre el Yoga está muy vinculado a la naturaleza y a un conocimiento muy profundo de la tecnología natural, a sus leyes, sus ciclos, sus formas.

El Yoga es una filosofía práctica de vida que conduce al autoconocimiento y el autoconocimiento es una herramienta de integración con uno mismo y de uno mismo con lo que lo rodea.

Nuestro encuentro actual con todo esto que denominamos Yoga es muy distinto a aquel de hace milenios, pero las leyes naturales son las mismas y aquellas dolencias que desencadena nuestra desconexión con nosotros mismos y con nuestro entorno siguen teniendo una vigencia notable.

Los Yogis nombran algunas cuestiones puntuales como factor de desencuentro con la salud como por ejemplo EL DESORDEN EN LA RESPIRACIÓN, considerada un factor clave en la regulación de varios procesos fisiológicos. Es por eso que dentro del Yoga todo lo que corresponde al estudio sobre la respiración se convirtió en una ciencia muy completa y seria, la cual es llamada PRANAYAMA.

Hoy estamos bombardeados por una cantidad de estímulos gigantes y casi ilimitados que impactan poderosamente en nuestro organismo afectando a la salud y el ambiente. Nunca tuvimos tanta cantidad de información junta.

Muchísimo más aún en este tiempo de pandemia en el que en muchos medios se están especializando más en atormentarnos, generar miedo y pánico que en fortalecer la salud, aportar paz y serenidad para que ella pueda tener un lugar protagónico como necesitamos. Tenemos que tener en cuenta que muchos medios están pensados para sostener un modo de vida que nada tiene que ver con la salud del ser humano y del medio ambiente, son financiados por corporaciones que pagan abultadas sumas de dinero para vender venenos y miles de productos que forman parte de un modo de vida antiecológico, generadores en cierta medida de los desequilibrios de la naturaleza.

Es por eso que tenemos que estar atentos y recordar muchísimo el aporte del yoga, no para meternos en una burbuja egoísta de un estado individual de serenidad ficticia en algún ambiente acondicionado, sino que la vigencia del yoga hoy es aquella que nos permite elegir qué y cuántas noticias e información ingerir, qué y cuántos vínculos elegimos para relacionarnos, cuáles son los productos que vamos a comprar en un supermercado, serenos, respirando conscientes, sin ser vulnerables a los impulsos de nuestro inconsciente diseñado por miles de publicidades ideadas por especialistas en generar compradores compulsivos enfermos de ansiedad.

¿De qué manera nos sirve el yoga hoy? ¿Nos sirve porque somos capaces de hacer alguna posición extraña? Nos sirve porque por hacernos más serenos podemos aportar paz y serenidad en las situaciones que se nos presentan cotidianamente en nuestra familia, en nuestro trabajo y en la sociedad como miembros activos.

¿Es necesario vestirse como un hindú para tener yoga? No, el yoga es invisible y se transmite incluso sin mencionar la palabra yoga porque el yoga es un estado, justo el estado que estamos necesitando en medio de una cuarentena en la cual se van sumando días de encierro con una incertidumbre enorme respecto a la situación laboral, afectiva, económica y el miedo a una enfermedad desconocida.

Tenemos que entender y estar atentos que el estado más peligroso que se está contagiando es el del miedo y que él es la antesala que favorece el ingreso de cualquier enfermedad tanto física como mental.

Imaginémonos sanos y desparramamos esa salud a nuestro alrededor, la empatía es la actividad que hace fuerte al corazón y eso se practica pensando y poniéndonos en el lugar del otro, hoy mañana y pasado.

Eso es salud.

Santiago Muhape.