19:24 h. Domingo, 18 de agosto de 2019

Volvamos al Foro

OPINIÓN

Por Gustavo Porfiri

cuatropalabras.com.ar  |  04 de junio de 2019 (17:02 h.)
Más acciones:

Este jueves, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, llegará a la Argentina. Se reunirá con Mauricio Macri y el sentido electoralista de este encuentro lo adelantó el propio visitante, hace algunos días: "Hacemos fuerza para que el pueblo argentino elija un candidato de centroderecha como hizo Brasil, como hicieron también Paraguay, Chile, Perú y Colombia".

Bolsonaro es el primer operador de la Casa Blanca en la región y su tarea es potenciar la alineación de los gobiernos del “patio trasero” con la administración norteamericana. 

En modo campaña

El mandatario del gigante sudamericano llegará para brindar respaldo al candidato de Cambiemos y también intentará sellar acuerdos económicos y políticos. Para ponerlo en criollo, en la agenda del encuentro estarán -entre otras perlas- las políticas de ajuste, el sometimiento al Fondo Monetario Internacional y la obediencia al imperio norteño y a su superior británico. En todos estos ítems el gobierno CEO-radical argentino viene haciendo la mejor de las letras. Vayan dos botones de muestra: el dato recientemente difundido por el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz que da cuenta de que el gobierno de Mauricio Macri tomó más del 61 por ciento de la deuda total que tienen los países con el FMI. El otro es la adjudicación de áreas estratégicas a empresas británicas en Mar Argentino, específicamente en el Atlántico Sur, frente a las Islas Malvinas. 

Otro asunto que se traen entre manos los líderes neoliberales del cono sur tiene que ver con la conexión entre el Mercosur y la Unión Europea. Esto con el objetivo de afianzar las políticas de libre comercio, cuando el resto del mundo opta por estrategias proteccionistas. "La clase empresaria está satisfecha con nosotros y con las medidas que estamos tomando", afirmó Bolsonaro en los primeros meses de su gestión, cuando sus políticas pusieron en marcha una contracción de la economía, en el mismo sentido en que se manejó desde su primer día de mandato Mauricio Macri.

Los mejores aliados del Norte

Una cuestión que también será central en las conversaciones entre el brasilero y el argentino es “la salida” para Venezuela. Ambos presidentes ya han colaborado mucho para favorecer la intervención norteamericana en los asuntos internos del país bolivariano. "Estamos de acuerdo con una salida negociada que impida el derramamiento de sangre, siempre que no sea para extender el tiempo de Maduro en el poder", publicó LA NACION citando fuentes cercanas al canciller Jorge Faurie, en línea con la postura del Grupo de Lima, del que forman parte Brasil, Colombia y la Argentina. "Queremos elecciones con controles externos y que los opositores presos puedan participar", agregaron desde la cancillería argentina, afirma el matutino de los Mitre.

En el renglón seguido, Bolsonaro y Macri tratarán una problemática sumamente compleja: la habilitación necesaria que favorezca una mayor presencia militar en la zona de la Triple Frontera, con la consiguiente injerencia de Estados Unidos en nuestra región con el pretexto de la “lucha contra el narcotráfico”, el nuevo eufemismo con el cual el imperio norteño está volviendo a tener presencia efectiva en la América del Sur. El otro recurso discursivo para meter tropas en territorio ajeno es el “control sobre las migraciones”. A propósito de esto, hace apenas unas horas, tropas militares estadounidenses llegaron a Guatemala.

La semana pasada, el presidente guatemalteco, Jimmy Morales, firmó un memorando de cooperación con el secretario de Seguridad de Estados Unidos, Kevin McAleenan, a través del cual el país centroamericano se comprometió a compartir información y mejorar la seguridad fronteriza. Lo de la entrada de uniformados yanquis fue la consecuencia directa de tal “acuerdo”.

Estos temas regionales que se vinculan a una presencia creciente de Estados Unidos por estos pagos están en plena gestación. El avance de gobiernos pro norteamericanos como el de Bolsonaro y Macri facilitan los planes de la administración imperial.

Con los pueblos en contra

Hay otra faceta que nos da la pauta de que los presidentes que se encontrarán este jueves en la Casa Rosada “son del palo” y tienen más de una característica en común. Hace apenas unos días, una imponente movilización cruzó Brasil de norte a sur. Fue protagonizada por estudiantes, docentes y trabajadores para protestar contra el recorte presupuestario en educación impulsado por el Gobierno de Jair Bolsonaro. Por estas pampas, un paro nacional sin movilización convocado por la CGT, al que adhirieron otras centrales sindicales, organizaciones sociales y partidos opositores, que sí movilizaron, mostraron el enorme y creciente descontento y bronca que acumula el pueblo argentino. Esto nos habla de dos gobernantes enfrentados con sus gobernados; dos presidentes que han decidido ponerse a sus pueblos en contra a pesar de que las mayorías transitorias los hayan llevado hasta el lugar que ostentan.

Bolsonaro y Macri son los rostros de la arremetida de la restauración neoliberal en el cono sur, directamente ligada a la caída de los gobiernos populares nacidos al calor del Foro de São Paulo. Ese ámbito de encuentro de los pueblos latinoamericanos, fundado por el Partido de los Trabajadores de Brasil, en São Paulo en 1990, fue la usina que generó las plataformas más eficaces para viabilizar las políticas que sacaron durante algunos años a varios países de la América Latina de su hundimiento ancestral. Volver a abrevar en esa fuente es un imperativo ineludible.