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  • viernes, 07 de agosto de 2020

Un volantazo en la cuarentena

Tomás Marino es segunda generación en venta de autos usados y en preparación y manejo de kartings de alta competición. Durante la crisis de 2001, su padre reconvirtió el local de avenida Urquiza y Reconquista en un salón de fiestas. “En aquel año la gente en general en vez de comprar autos, los vendía, porque la mayoría estaba fundido. Por eso tuve que reorientarme hacia otra actividad y puse “Los naranjos”, recuerda Mario Marino. Hoy, una nueva situación difícil en la que la cuarentena condiciona al rubro de los eventos sociales hizo que Mario regrese a sus raíces, reflotando un proyecto pendiente, ayudado por el impulso y la iniciativa  de su hijo Tomás.

Un volantazo en la cuarentena

Tomás, hasta hace un tiempo acá había un local de fiestas, “Los naranjos”.

En realidad la crisis de la pandemia del coronavirus no hizo más que acelerar un proyecto que ya teníamos pensado con la familia de volver a la venta de autos. Nosotros también tenemos nuestro trabajo de preparación de equipos de karting para competencia. Ese deporte también está parado, entonces teníamos que hacer algo rápido para volver a tener al menos una actividad en marcha.

Tu papá, Mario, tiene una larga trayectoria en la venta de autos usados...

Empezó a los 18 en la agencia de Lincho González. A esa edad vendió su primer auto, a la familia Capellano; era un Fiat 1600. Ese auto fue el puntapié inicial para seguir en está profesión durante 43 años. Su primera agencia propia la abrió en la avenida Vieytes, cerca de la plaza de La Cruz. En esa época se casó con mi mamá y atrás del local de venta armaron su casa, pasando allí muchos años. Hoy, muchos tiempo después, estamos felices de empezar de vuelta en el rubro. 

Mario es muy conocido también por correr en karting

Siempre le gustaron los autos; es muy conocido por la cantidad de campeonatos que logró durante veinte años de participar en muchísimas competencias. Yo seguí en lo mismo, y en el ámbito de las carreras a donde voy me hablan de él. Ganó dos campeonatos nacionales y trece provinciales. Quedaron una gran cantidad de trofeos que a veces es difícil de mantener. Tuve la suerte de correr junto con mi papá y, con el mismo karting, en algún momento ganamos cosas juntos, en equipo. Algunas de esas copas están en exposición en nuestro taller. Yo estuve con los karting desde que nací, metido en el taller, hoy tengo mi equipo propio con mas de 20 vehículos.

 ¿Qué condiciones debe reunir para vos un buen vendedor de este rubro?

(Se ríe) Lo que me inculcó siempre mi viejo es que cuando estamos por tomar un auto para luego venderlo, siempre hay que mirarlos con los ojos como si lo quisiéramos comprar para usarlo nosotros mismos. Esto quiere decir que si hay algo que no nos gusta en el auto, no lo compramos ni gestionamos su venta. Para estar tranquilo a la hora en que viene un comprador, preferimos poder ofrecerle algo que a nosotros nos garantice estar respaldados y no tener ningún tipo de problemas. Nosotros necesitamos comprar algo con la convicción de que a la hora de venderlo, después tengas la seguridad de quedar bien con el cliente y en un futuro desee volver a la agencia cuando quiera acceder a otro modelo.

Alguien me dijo una vez que el estado del vehículo habla en algún aspecto  de la clase de persona que es su dueño. ¿Para Tomás Marino, qué condiciones debe reunir un auto usado para poder ser comprado?

Fuera de las cosas lógicas del estado general del auto, de los kilómetros recorridos y todo los demás, una de las condiciones muy importantes es el pasado del auto. Conocer el uso que se le dio al vehículo y quién era el dueño anterior habla mucho del auto que voy a comprar. En una ciudad  chica como la nuestra tenemos la suerte de que nos conocemos todos y es más fácil saber la procedencia. Esas son cosas a las que le damos mucha importancia, sumado a la experiencia que tiene mi viejo cuando ve un auto, que con solo mirarlo se da cuenta a las claras qué tenemos adelante. Mi papá mira cosas muy puntuales y se da cuenta rápidamente del estado en el que está el auto. 

En una conversación previa con tu papá, me preguntó que era para mí lo que constituye el corazón y la esencia del auto. Desde mi desconocimiento le respondí que “el motor”, pero él me dijo que no era así.

El motor es algo muy importante, pero se puede reacondicionar. Lo que no se puede cambiar porque dejaría de ser ese auto, es la carrocería, el casco como se lo llama. La calidad de la carrocería es lo más importante, el resto de las cosas son periféricas y se pueden reemplazar o mejorar.

Si por ejemplo vas a comprar un auto que alguna vez tuvo un choque importante, seguro vas a tener problemas. Porque después de un golpe grande, el auto no vuelve a ser nunca más el mismo, no se puede volver al estado original. Si bien hay gente que trabaja muy bien arreglando, nosotros miramos mucho que no haya estado involucrado en algún accidente fuerte.