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  • viernes, 10 de julio de 2020

Para vivir mil veces

Después de tres meses de encierro, y mientras permanecemos en contexto de distanciamiento social,  César “Checho” Fontana -Surinam-, acerca su nuevo disco Para vivir mil veces. En un vivo de Instagram realizado el último domingo, el músico habló de las sensaciones de presentar un álbum en medio de la pandemia, de la imagen de su papá en este giro al folclore y de sus ilusiones: “En estos días estuve pensando mucho y se me figuró  la imagen de mi papá que está fuertemente relacionada con el folclore, era el que cantaba en mi casa alguna zamba, me di cuenta después, no fue un disco que planeé de esa manera, pero es casi un homenaje para él”.  Ya se puede escuchar en Spotify y Bandcamp. 

Para vivir mil veces

 

Por Martina Dentella 

 

“Es una sensación extraña porque ya no se usa el disco, ni nada físico, entonces la sensación que tuvimos cuando terminamos, que nos llevó mucho tiempo es ¿el disco dónde está?, y está en el aire. Tiendo a pensar que se pierde un poco el romanticismo, de lo que significa que salga un disco”, dice Checho apenas arranca la entrevista. 

Asegura que percibe las mismas cosas que sintió la primera vez que sacó un disco del horno, “Extraño un poco esa sensación de lo material, cada disco significa un reinicio, restablecimiento de las esperanzas y los sueños que uno tiene con la música, y empezar otro proyecto que es compartirlo con el otro”. 

 

Para vivir mil veces es un disco casi folclórico, Checho dice que sus comienzos fueron por ese camino, cuando su papá lo mandó a clases. Pero también, ese giro tiene que ver con haber tomado distancia de la ciudad, y asentarse en una zona casi rural, rodeado de naturaleza y caballos, “eso está ligado totalmente, entre eso y Eduardo Selmi que me empujó a hacer este disco, me ayudó a empujarme. El hecho de estar lejos del estudio me obligó a componer y agarrar la guitarra de otra manera, más despojado, sin pensar en un estribillo rockero que le guste a todo el mundo”.

 

Tiene una guitarrita -lo dice así porque es pequeña- que le regaló su abuela hace muchísimo tiempo, con la que compuso casi todos los temas. También un bombo legüero que era de su papá, y se autoimpuso grabar todo el disco con ese bombo. “En estos días estuve pensando mucho, con el disco se termina esa obsesión, y me apareció varias veces la imagen de mi papá que está relacionada fundamentalmente con el folclore, era el que cantaba en mi casa alguna zamba, me di cuenta después, no fue un disco que planeé de esa manera, pero es casi un homenaje para él. Pensaba, “qué pensaría si me escuchara cantar una zamba”, en ese momento no le daba mucha bola. Me conecté con algo lindo, que lo tengo adentro mío”, cuenta. 

 

Checho tiene una hija, Canela, de dos años y medio, eso también fue un descubrimiento para el músico, “ella canta un par de canciones, cuando yo estaba mezclando por ahí ella venía y se ponía a bailar en el estudio. Toda la falta que me hizo tener gente al lado, siento que ella cumple esa función, no hacía falta nada más que esa compañía”. 

 

¿Tu música se ve afectada por los estallidos políticos-sociales?

-A mí me parece tristísimo, no tiene nada que ver con la belleza de la música, ni con lo que uno quiere lograr. Salís a la calle y chau. Es un baño de barro a todo lo que uno pueda soñar y crear. Por la edad que tengo, estoy mucho más influenciado por la realidad que me toca. Empiezo a ver cosas que nunca me gustaron, pero ahora me gustan menos. Esos estallidos van marcando los tiempos de todo. Y nos pasa porque siempre elegimos mal. 

 

-¿Influenció tu música?

Totalmente. Me doy cuenta que esa inestabilidad social hace que sea más difícil. 

 

-Cualquier persona dedicada toda la vida a una actividad que ama tiene sueños, que probablemente van mutando con los años, ¿cuál es tu ilusión en este momento?

-La verdad, me encantaría ganar un premio Gardel, tiene veinte temas. Me gusta, no siempre pasa. Ese era mi sueño. No sé cómo se hace. 

 

-¿Cómo te imaginás la vuelta a la vida normal y la vuelta a los escenarios?

-No sé bien qué pensar. Me estaba costando algo tocar, o generar espacios. Soy positivo, calculo que vamos a salir mejores, en el sentido de que vamos a pensar en el bienestar, que vamos a hacer shows, creo que nos vamos a prestar un poco más de atención. 

 

Escuchá la entrevista completa en Instagram- Cuatro Palabras