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  • sábado, 17 de abril de 2021

A Villa Carlos Paz en bicicleta 

Heber y Enzo García, tío y sobrino, salieron el último domingo por la noche hacia Villa Carlos Paz en bicicleta. Ayer lunes a las nueve de la mañana hicieron su primera parada tras ciento cincuenta kilómetros ininterrumpidos. En Villa Cañada, un ciclista de la zona los invitó a su casa, desde donde -mientras encendían el primer fuego para el ritual argento- conversaron con Cuatro Palabras. Tienen previsto que la travesía dure cuatro días con un promedio de cien kilómetros diarios. 

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A Villa Carlos Paz en bicicleta 

Todo empezó hace un año. Si bien Heber practicaba el ciclismo hace algún tiempo, cuando su sobrino Enzo se compró una bicicleta, volvió al ruedo. Enzo consiguió y entonces se puso a restaurar una vieja bicicleta, la pintó y acondicionó con mucho esfuerzo, y cuando Heber compró la suya empezaron a bicicletear juntos, “la locura del pedaleo”, según Enzo. 

Dependiendo del día, hacen entre setenta y ochenta kilómetros en los accesos de Chacabuco, o si el clima acompaña, salen a la Ruta 30. Además, los fines de semana van a Salto o Chivilcoy. 

Si bien la idea venía rumiando en la cabeza de ambos, y de a poco venían comprando algunas cosas para el viaje, hace veinte días, cuando hicieron un viaje a Luján lo decidieron. El viaje entonces estaba programado, “como son muchos kilómetros estábamos medio indecisos” cuenta Heber pero asegura que “Si no hay voluntad no hay nada, por eso decidimos hacerlo”. 

Heber tiene 43 años y Enzo 23. Llevan equipaje, carpa, colchones inflables y todo el equipamiento necesario para la bici y para acampar. 

Salieron el último domingo, en uno de los días más calurosos del verano. Los primeros ciento cincuenta kilómetros fueron complicados, “de Chacabuco a Junín, la ruta 7 es bravísima, pero después continuamos tranquilos”, dice. 

Viajaron toda la primera noche y cuando llegaron a Villa Cañada, cerca de las 09:30 y después de pedalear toda la noche, buscaron cerca de una YPF un lugar donde acampar. En ese momento se acercó un hombre, un ciclista reconocido de esa ciudad, que les explicó cómo llegar a donde vivía y los invitó a quedarse en su casa para guardar las bicis y pasar la noche. “Este señor nos brindó su casa, la gente es espectacular, nos saludaron muchos vecinos, y nos preguntaban de dónde éramos”, cuenta Enzo. 

Para él, viajar con su tío es lo mejor, “es un amigo, pero también un ejemplo, nos divertimos y nos reímos a pesar de los inconvenientes que tuvimos entre Chacabuco y Junín, donde tuvimos que ir alumbrando el piso”, dice. Lo más importante, es cuidarse y cuidar la bicicleta, por eso “tenés que ir mirando todo, sino se complica”. 

Respecto al esquema, irán tomando decisiones según el clima y la estadía. La familia que queda en Chacabuco acompaña, “están todos contentos, nos ayudaron mucho, sin la familia no se puede, además de los amigos y de la gente que no nos conoce y nos apoya, eso no tiene precio”, asegura. 

Tienen previsto quedarse en Córdoba tres o cuatro días para conocer la zona, descansar y volver. “Cuando agarrás la bicicleta, no se compara con nada, te abre amistades, puertas, más si sos humilde y repuestos, podés llegar a cualquier parte”, cierra.