22:41 h. Lunes, 14 de octubre de 2019

Viento de cola y de frente

Por Alejo Dentella

En las últimas 72 horas, Ricardo Ciminelli terminó de coronar una sucesión de hechos que lo pusieron en un lugar impensado hace un año atrás. La gran apuesta sigue siendo la ola Fernández. Si gana, tendrá el titánico desafío de ordenar un peronismo tumultuoso, atomizado y con abstinencia de poder. Después del 11 de agosto Víctor Aiola volvió a reaccionar ajustado a los manuales de la medicina, un valor agregado. Mientras haya una gota de oxígeno, hay vida. Ademas, se calzó el overol de campaña y arremete a pura gestión y militancia. Todavía es el favorito.

PANORAMA POLÍTICO  |  07 de octubre de 2019 (09:42 h.)
Más acciones:

Por lo general, en promedio, las elecciones las pierden los oficialismos. No hay jurisprudencia que avala estadísticas de alternancia por propuestas superadoras.El que gana, es quien mejor aprovecha las debilidades estructurales del momento y también las del rival. Por lo pronto, una sumatoria de datos objetivos e incontrastables y mucho viento de cola, pusieron a Ricardo Ciminelli como un retador capaz de arrebatarle el título a Víctor Aiola. Impensado hace un año atrás, aunque ese tiempo es como otra vida que ya pasó. El candidato peronista era, sin dudas, la única garantía de un acuerdo amplio de unidad en la vieja Liga Federal. Un cuadro político portador nato de la humildad que no necesita exagerar. Además, fue durante una larga década el administrador de la Cooperativa Eléctrica a la que, al menos, logró vallarla frente a recurrentes pretensiones alocadas de usina de favores y conchavos políticos. A estos elementos casi objetivos se sumaron un contundente triunfo en las PASO, el aluvión Fernandista y la esperanza del impacto de ese arrastre en la final del 27 de octubre, donde todo se define por un voto. Si algo le faltaba, en menos de 48 horas, el último viernes Alberto Fernández lo vino a visitar a su tierra y el sábado repitió por cuarta vez un triunfo rotundo en la elección del cuerpo de delegados de la CECHBA, con un escenario que le facilitó una vez más la Lista Violeta. Así y todo, este cronista insiste y plantea dos desafíos enormes que, como mínimo, debe sortear quien amenaza con arrebatarle el Municipio a Aiola. El primero es llegar a confirmar en las urnas si, aún con todos los astros alineados, Ciminelli le podrá ganar al actual Intendente. El segundo, mucho más importante y ambicioso, sería dar algunas certezas respecto a las posibilidades reales del candidato para contener a un tumultuoso, desordenado y ansioso peronismo local que, además de equilibrar fuerzas, debe afilar su mirada respecto al manejo de la administración pública y las prioridades de un nuevo gobierno.

Alambrar a puro sudor

Ningún termómetro callejero y mucho menos los preliminares relevamientos de mediciones, ponosticaron que el actual intendente Aiola podía pasar un mal trance rumbo a su reelección. Es cierto que tímidamente se escuchaban los que aseguraban que el impacto del desgobierno de Cambiemos podía lastimar a los gobernadores, jefes comunales o aquellos que soñaban con la renovación o debut en un banca. En nuestra tierra chica la fortaleza de Aiola se potenciaba por el desorden del peronismo que, alejado del poder, perdió la brújula y se atomizó más allá de lo imaginable. La decisión de Cristina, la aparición de un candidato local para que represente el amontonamiento y. fundamentalmente, el resultado del 11 de agosto marcaron un antes y un después en la pelea por el inquilinato del edificio de la calle Reconquista 26. Los números de las PASO plantaron un nuevo escenario desde el cual debió rearmarse el intendente Aiola. Primero, asimiló el impacto, el shock que produjo la foto de los resultados y el abrazo entre ganadores y perdedores dentro del PJ. Pasaron algunas semanas y el actual alcalde radical retomó la iniciativa, se calzó el overol de campaña y con sangre, sudor y lágrimas salió a plantar anclajes de un nuevo tiempo. Alambrar la ciudad frente al contagio macrista e impedir la propagación de la peste no es una tarea para cualquiera, es trabajo insalubre, nunca imposible para quien jamás renuncia a la batalla.

Acciones de gobierno

Si alguna virtud tiene el Intendente de Chacabuco, es no esquivar los combates y como buen médico, utilizar hasta el último segundo el oxígeno que le permita salvar una vida. De eso laburó siempre, lo tiene en su ADN y le reporta un capital político que se nota en la comparación del ritmo y el tranco con su rival. De cualquier modo, de nuevo vale resaltar, frente a desprevenidos o mal intencionados de archivos, que no la tiene fácil aunque hoy sigue siendo favorito. La gestión da una ventaja de partida y Aiola lo sabe. Por eso el nuevo y audaz acuerdo paritario alcanzado en los últimos días lo muestra como proyectado mas alla del 10 de diciembre . Ahi nomas, de volea, le dio el puntapié inicial a la construcción de 132 viviendas. Una deuda pendiente que terminó haciendo posible recuperar a todas esas familias el sueño de la casa propia. Otro acto de gestión, una pelota al ángulo, fue haber logrado la instrumentación del examen psicofísico para choferes en nuestra ciudad y la inminente apertura de una ventanilla pública en la que los extranjeros podrán realizar sus trámites. En paralelo, volvió al trajín incansable de visitas a cuanto rincón de la ciudad se pueda llegar. Si algo puede reforzar la importancia de esta cronología , ese hecho hay que buscarlo en los mismos registros de la historia. Nunca un candidato que fue por su reelección y se comió tanto viento en contra soplado desde su propio espacio, pudo capear esa tormenta poniendo el cuerpo al vendaval. La calle le sigue dando a favor, los números todavía lo acompañan y su voluntad es inquebrantable.Las certezas son cosas de brujas.