11:19 h. Miércoles, 20 de noviembre de 2019

“Se vienen tiempos difíciles”

"No vuelven más" gritaba la horda derechosa argenta hace cuatro años, cuando disfrutaba las mieles de la llegada de sus líderes al gobierno con el apoyo del voto popular, algo inédito para el conservadurismo criollo en los últimos tramos de la historia argentina. Bueno, los que se fueron para no volver ya están a punto de gobernar nuevamente y los que por fin se van aún conservan un caudal interesante de adhesión. “Se vienen tiempos difíciles”, como dijo el presidente electo, poco después de conocerse los resultados de la elección del último domingo.

OPINIÓN Por Gustavo Porfiri  |  29 de octubre de 2019 (16:57 h.)
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El movimiento político que conocemos bajo el nombre genérico de “peronismo” -protagonista central en la historia argentina desde 1945- ganó las elecciones presidenciales y la crucial gobernación de la provincia de Buenos Aires. El primer resultado fue suficiente para evitar la segunda vuelta, aunque no estuvo a la altura de los pronósticos previos hechos por todo tipo de encuestadoras. En el caso de la provincia más importante de la República, los números fueron más contundentes. De cualquier manera, en general, Cambiemos no ha sufrido la “semejante paliza” que se preveía luego de lo que las urnas arrojaron en las PASO.

Por eso mismo, la diputada nacional Elisa Carrió quedó en “orsai” cuando, después de emitir su voto, vaticinó que Juntos por el Cambio "va a ir muy bien" con los votos en horas de la madrugada. "Hay que esperar el recuento que estará a las 3, 4 de la mañana", aseguró. Felizmente, una vez más sus augurios se esfumaron y, relativamente temprano, Mauricio Macri salió al escenario y, con una serenidad desconocida en los últimos tiempos, felicitó a Alberto Fernández y anunció que ya había hablado con él para invitarlo a desayunar e iniciar una transición ordenada que culminará el 10 de diciembre.

Recordemos que el humor del presidente saliente fue totalmente distinto aquella noche del 11 de agosto, cuando nos mandó a dormir enfurecido por cómo había votado el pueblo argentino.

Ese marco de derrota, pero también de recupero de voluntades que experimentaron los candidatos cambiantes, fue el que hizo posible que -también con amabilidad poco usual- María Eugenia Vidal haya felicitado públicamente al candidato del Frente de Todos, Axel Kicillof, quien la venció al obtener un contundente 52,19 % de los votos.

Un núcleo durísimo

Que Cambiemos perdía la Nación y la gobernación bonaerense era algo cantado, aunque nuevamente las encuestadoras pifiaron al no anticipar que entre las PASO y el domingo el conglomerado derechoso iba a recuperar buenos puntos. 

Concretamente, cuatro de cada diez argentinos que metieron un sobre en la urna eligieron a Mauricio Macri. Eligieron a quien llevó adelante una serie de políticas que gestaron una crisis económica mayúscula, a quien aumentó la pobreza, el desempleo, la inflación. Optaron por el presidente que contrajo una deuda impagable y produjo la devaluación más terrible de nuestra moneda. ¿Volvieron a creer en ese señor que no cumplió una sola de sus promesas de campaña de 2015? ¿Le creyeron ahora, cuando desde la pantalla de la tele prometía que ahora venía “lo bueno”, la recuperación, y que se iba a encargar de cuidarnos? ¿O se ilusionaron con las ideas del “refuerzo” que incorporó Cambiemos, el muy cambiante Miguel Ángel Pichetto, quien propuso “dinamitar” “volar por los aires” las villas miserias?

Lo que está claro es que en este país, un buen porcentaje de la sociedad está muy receptiva a propuestas como las que utilizó Macri para ametrallar por todos los canales posibles al electorado. Y si en un primer momento se lo pudo subestimar cuando dejó su despacho de la Casa Rosada para irse de gira proselitista vociferando “¡Sí, se puede!”, hoy vemos que él y su entorno son personajes de cuidado. Perdieron, se irán, pero estarán al acecho.

En el barrio pasaron cosas

Mientras en nuestra República, en Bolivia y en Uruguay se desarrollaban las campañas electorales, en el barrio(Latinoamérica) estallaron los conflictos de Ecuador y Chile. Allí, los gobiernos “del palo” de Cambiemos, fueron blanco de multitudinarias movilizaciones populares que hicieron tambalear decisiones políticas enmarcadas dentro de la concepción neoliberal más cruel. Y resulta que de la noche a la mañana, dos señores ejemplares como Lenín Moreno y Sebastián Piñera terminaron siendo unos autoritarios de alta gama que prefieren masacrar a sus pueblos en las calles antes que buscar soluciones políticas a los conflictos en el marco de la democracia.

Eso demostró que en la región, en algunos casos con enfrentamientos que se cobran vidas, y en otros con la batalla ganada en las urnas, está en pleno desarrollo la discusión por cuál modelo de gobierno van a preferir las mayorías.

No está fácil para los gobiernos nacionales y populares, como se supone que será el recientemente electo en la Argentina, pero también la tienen difícil aquellos mandatarios que insisten en aplicar las recetas monetaristas y sostenerlas a palos. La pelea está instalada y nos exige mucho a cada uno para que finalmente el rumbo hacia sociedades más libres y justas se afirme. Por suerte -y por ahora- nosotros lo podemos resolver tratando de convencer a otros que estamos en el siglo XXI.